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Con la idea germen del grupo ahora acentuada, que es la de construir un espacio propio cuando todo alrededor parece diseñado por otros, Triángulo de Amor Bizarro presenta “Mi catedral”, un disco que reafirma como nunca en sus 20 años de carrera como artistas y en comunión a los gallegos de noise rock y post punk Rodrigo Caamaño Díaz (voz y guitarra), Isabel Cea Álvarez (voz y bajo) y Rafael Mallo (batería).
Pregunta. Desde “Mi catedral”, y en particular desde la canción que da nombre al disco, hablan de la necesidad de construir un lugar donde estar a salvo. ¿Cuál es el contexto que inspiró esta composición?
Respuesta. Lo que inspira nuestras canciones es nuestra vida y nuestro entorno y es así desde el primer disco. En todos los discos hay un reflejo de nuestra situación en el momento de componerlo y grabarlo. Nos hacemos preguntas y expresamos nuestras preocupaciones. En cuanto al contexto, podríamos decir que es el de vivir en un pueblo pequeño en Galicia, cerca de nuestra familia y nuestros amigos. Somos todos de origen humilde y de clase obrera. Eso también está inevitablemente y con orgullo en nuestras canciones.
P. Desde la letra de “Odio a mi generación” dicen “odio a todos los de mi generación / odio a todos los que son como yo”. ¿Qué tanto hay en esta canción de autocrítica generacional y qué tanto de crítica respecto del mundo que los rodea?
R. Más que una autocrítica generacional o al mundo es una defensa de la diferencia. En algún momento todos nos sentimos fuera de la mayoría y lo disfrutamos. Como en ese momento en la adolescencia en que te gusta algo a ti y a dos personas más y eres feliz con eso aunque a otros les parezca lo más aborrecible. En el germen de la banda había una voluntad de hacer algo que no estaba en ese momento en el panorama musical en Galicia. Hubo un momento en el que nos empezamos a juntar en un bajo de Coruña una serie de personas con inquietudes comunes pero que no estábamos en sintonía con la escena del momento y de ahí salió el grupo y también otros muchos proyectos. Ese fue el espíritu que propició lo que somos ahora.
P. Volviendo al tema generacional, los tres están rondando los 50 años. ¿Qué tan satisfechos están con este presente como artistas y como grupo que lleva dos décadas de carrera?
R. No tenemos la sensación de echar la vista atrás y poder haber hecho otra cosa. Los tres estábamos abocados a trabajos precarios, encabalgando crisis tras crisis. Cuando empezamos no había ningún objetivo más allá de tocar y componer. Y sigue siendo así. Podemos hacer lo que más nos gusta y llevamos más de 20 años haciéndolo; para nosotros eso es todo un triunfo.
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