Víctor López, tras la pista del viejo periodismo
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La 2 de TVE acaba de estrenar su primer documental, sobre Manu Leguineche. Un nuevo comienzo tras veinte años de trayectoria en televisión
“Mi vocación es contar historias”, así resume Víctor López (A Coruña, 1979) su pasión por el periodismo audiovisual, que le llevó a estudiar esa carrera, comunicación audiovisual a Madrid en 1998 y ya se estableció allí como profesional desde muy joven. Con 22 años ya estaba contando historias, pegado a la gente, a través de Antena 3. La emisora de televisión con la que recorrería el mundo durante casi veinte años hasta que decidió montar su propia productora, “El frac del frame”, que ha debutado con “Manu Leguineche, el bohemio número 10” un magnifico documental que acaba de estrenar Televisión Española en su programa “Imprescindibles” de La 2.
1. Primero escribiste “El día que nos robaron el mando”, ¿qué te impulsó a hacerlo?
Yo llevaba años trabajando en televisión, en un gran medio nacional y había visto que en la última etapa, la manera de hacer periodismo había cambiado mucho y traté de acercarme a las grandes figuras del periodismo, para escucharles y conocer su opinión, por qué creían ellos que había cambiado el oficio, un oficio tan importante como es el periodismo, por qué atravesaba esta crisis, especialmente en televisión. Hablé con Rosa María Calaf, Diego Carcedo, Jesús Hermida. Y ahí nació el primer libro, “El día que nos robaron el mando”. Y todos coincidían en que algo estaba cambiando en el periodismo y no era para bien.
2. ¿Y a abordar la biografía de Manu Leguineche?
Porque cuando estaba realizando las entrevistas a esos periodistas, grandes periodistas, la mayoría de ellos de televisión, todos terminaban hablándome del “faro Leguineche”, de Manu Leguineche. Me entraron ganas de conocer a este hombre y tuve la suerte de poder hacerlo, porque fui a visitarlo a Brihuega en 2013, un año antes de su fallecimiento. Ahí surgió la idea de escribir su biografía.
3. Ahora que lo conoces bien ¿Cómo lo definirías?
Creo que fue el mejor reportero del periodismo español en los últimos ochenta años. Y, lo que es más importante, además de un gran periodista, era una grandísima persona. Un gran maestro con una capacidad de escribir de una manera directa y tan honesta.
4. Primero escribiste su biografía, “El jefe de la tribu”. Luego vino el documental, “El bohemio número diez”. ¿Dónde te sentiste más cómodo?
La palabra y la imagen. Son dos formatos magníficos que se complementan perfectamente. El libro, como sucede con el periodismo escrito, te permite ahondar más, profundizar, en este caso en la biografía de Manu Leguineche, pero en general, en todo. El audiovisual va más a lo emocional, a ponerte en contacto con los escenarios de su vida, los testimonios de quienes lo conocieron, te llevan por allí donde vivió su infancia, sus primeros pasos en el periodismo. Es un formato más contenido en cuanto a extensión, pero a cambio te da otra dimensión más emocional, tiene más punch. El libro, aunque me documenté mucho, no te obliga a ir de aquí para allá. En el documental tienes que buscar esos escenarios que fueron los suyos. También hay una diferencia adicional que es el trabajo solitario, individual en el libro, frente al trabajo en equipo en el audiovisual. Me sentí muy cómodo en ambos formatos y como decía, ambos se complementan.
5. Televisión Española estrenó este mes el documental sobre Leguineche. ¿En qué trabajas actualmente?
Tengo ya terminado un nuevo proyecto sobre otro de los grandes de esa generación del periodismo que es Jesús González Green. A partir de marzo, ya tengo otro en marcha, pero prefiero no hablar de él todavía.
6. Leguineche, Diego Carcedo, De la Quadra Salcedo, Gonzalez Green… menuda generación de reporteros. ¿No sientes nostalgia de no haber pillado esa época dorada del periodismo?
Yo creo que tuve la suerte de vivir la última época de ese periodismo. Hablo en el mundo audiovisual. Y, ojo, no confronto esa época con la actual como si fuese buen periodismo frente al mal periodismo. En todas las épocas hubo y hay buenos y malos periodistas. Lo que sucede es que en ese viejo periodismo se tenían en cuenta ciertos valores que hoy no se consideran. Por ejemplo, la necesidad de ir a los sitios, de ser testigo de lo que sucede, el tiempo se valoraba de otra manera. Ahora, la tecnología exige una inmediatez que en muchos casos te hace perder esos valores.
7. ¿No debería ser al revés?
Es curioso, la tecnología tendría que darte más tiempo para hacer el trabajo que hacían ellos. Para enviar una crónica desde Vietnam, en los años sesenta, Leguineche se las tenía que apañar como pudiera. Se cuidaban más las formas. Pero han cambiado muchas más cosas, la necesidad de llegar antes al público, los intereses de las personas.
8. ¿Qué le ha pasado, entonces al periodismo?
Yo creo que la tecnología ha enfriado un poco la manera de informar. Y no es una frase mía. La escribió Manu Leguineche hace 40 años en su libro “La Tribu”, cuando internet ni se imaginaba. Parece que las noticias ahora van a la redacción en lugar de ser nosotros, los reporteros los que salimos a buscarlas. La tecnología está bien cuando te facilita el trabajo. Pero si lo que haces es aprovecharla para escribir desde tu redacción sin salir a la calle, sin conocer la realidad, está contribuyendo a la desinformación. Pero no es solo eso. Se hace un periodismo de trinchera que tiene mucho que ver con la crispación política. El cambio está mucho más allá de nuestro oficio.
9. Redes sociales, periodismo ciudadano... ¿tienen que ver con ese cambio?
En realidad, el periodismo ciudadano no es periodismo, es una fuente, muy interesante porque está en el lugar donde sucede un hecho y lo puede captar con su móvil. Pero el periodismo va más allá. Hay que contrastar, no vale solo con la inmediatez. El periodista tiene que filtrar la información y contrastarla. De lo contrario nos enfrentamos con noticias falsas que encontramos unas veces en las redes sociales y otras, en ese periodismo ciudadano que yo entrecomillaría, porque sí, es una importante aportación, pero el periodismo es otra cosa.
10. El frac del frame ¿es tu manera de recuperar esa forma de contar historias?
Sí. Es una pequeña productora que me permite moverme en ese terreno en el que me siento a gusto. Por suerte, hay mucha necesidad de contenidos, se ha democratizado porque ya no hace falta disponer de equipos costosísimos, pero bueno, eso no quita que en el mercado haya grandes productoras y competir con ellas siendo un pez pequeño es muy complicado. Yo tengo que ofrecer un producto que no se le haya ocurrido a otros y hacerlo de una manera que esté a la altura. Cuento con un buen bagaje y un equipo técnico muy profesional, si no no me lo plantearía.
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