Las cuevas y bodegas de Seadur ya son nuevo BIC

81 BODEGAS Y CUEVAS

Las cuevas y bodegas de Seadur destacan su buen estado de conservación y su función social y familiar. El DOG anunciaba este jueves su declaración como Bien de Interés Cultural

Covas de Seadur, en el concello de Larouco.
Covas de Seadur, en el concello de Larouco. | Xesús Fariñas

El Diario Oficial de Galicia publicaba este jueves la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) del conjunto de cuevas y bodegas de Seadur, un reconocimiento que acredita el valor etnológico de estas construcciones, estrechamente vinculadas a la cultura del vino y a las formas de vida tradicionales a lo largo de los siglos.

La culminación de este procedimiento administrativo llega tras la aprobación del decreto por parte del Consello de la Xunta el pasado 6 de abril. La decisión cuenta con el respaldo de los informes favorables del Consello da Cultura Galega y del Museo do Pobo Galego, instituciones que han calificado este espacio como un elemento representativo singular. Con esta nueva incorporación, el registro autonómico de BICs se eleva a un total de 797 elementos protegidos.

El decreto resalta que el conjunto de Seadur. integrado por 81 bodegas y cuevas, se mantiene prácticamente intacto, con alteraciones mínimas en las edificaciones tradicionales y una escasa presencia de materiales modernos o modificaciones de volúmenes que afecten a su fisonomía original. Esta integridad convierte al complejo en un exponente sobresaliente del patrimonio cultural gallego.

Desde el punto de vista técnico, estas infraestructuras se consideran referentes de la arquitectura bioclimática. Su diseño responde a la necesidad de conservar y resguardar el vino de las altas temperaturas de la zona, aprovechando de forma inteligente la tierra y el aire que las envuelve para mantener condiciones óptimas de conservación. Además, el uso de materiales naturales permite que las bodegas se integren de manera armónica en el paisaje de la comarca de Valdeorras.

Función social y familiar

Más allá de su utilidad productiva, las cuevas cumplían una función social, al servir históricamente como centros de reunión para familias y vecinos, escenario de celebraciones y debates sobre las tareas de la vendimia. Por todo ello, son un pilar fundamental de la identidad, la cultura y las tradiciones de Galicia.

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