Dimite el primer ministro de Bélgica, incapaz de aprobar un presupuesto con 10.000 millones de euros de recortes
crisis política
La elevada deuda pública de Bélgica, que ha obligado al gobierno a proyectar un presupuesto con 10.000 millones de euros menos para el próximo año, ha abierto una crisis política que ha desembocado en la dimisión del primer ministro, Bart de Wever, tras fracasar las negociaciones para acordar ese ajuste.
Al comunicar su decisión al rey, Felipe de Bélgica ha reaccionado dejando su salida del cargo en suspenso hasta el próximo viernes y apelando a los partidos políticos para que actúen con "responsabilidad", ya que el escenario actual, de "fuertes incertidumbres geopolíticas e importantes desafíos económicos" es el peor para que estalle "una crisis política prolongada".
En concreto, Bélgica acumula una deuda pública estimada en 735.000 millones de euros, más del 110% de su PIB, y, por tanto, muy alejada del 60% que receta la UE. Sin embargo, la coalición que dirige De Wever —que se asienta en dos partidos democristianos, un liberal y otro socialista— no ha aceptado los recortes planteados, y extender las negociaciones más allá de esta semana impedirá de facto la aprobación de los presupuestos antes de fin de año.
Ante lo sucedido, desde la Casa Real no han ocultado su decepción por esta falta de consenso en el ejecutivo en torno a la necesidad de "dotar al país de un presupuesto creíble y a la altura de los desafíos actuales". En este contexto, el monarca ha exigido "sentido de la responsabilidad" a cada una de las formaciones que lo integran, al tiempo que ha exhortado a que "prevalezca el interés general y el espíritu de compromiso".
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