Abel Vaz Cerdeiriña, 86 años, busca en Galicia una fotografía de su madre:"Me encantaría ver la cara de mi madre"
MEMORIA DE LA EMIGRACIÓN
El ourensano, emigrado a Países Bajos hace más de seis décadas, perdió a Manuela Cerdeiriña Besteiro cuando apenas tenía cuatro meses y lleva más de 30 años intentando encontrar una fotografía suya
Abel Vaz Cerdeiriña tiene 86 años y vive en Países Bajos, pero una parte de su vida sigue mirando hacia Retorta, en Laza (Ourense). Allí nació y allí perdió a su madre, Manuela Cerdeiriña Besteiro, fallecida en 1940 cuando él apenas tenía cuatro meses. No la conoció y lo que es peor, nunca vio una fotografía suya. Durante décadas ha preguntado a familiares, vecinos y conocidos por un retrato de su madre que le permitiera ponerle rostro. Ahora, desde Den Bosch, y con la ayuda de su mujer Magriet, y sus hijas Marisa y Rosaura y especialmente de su yerno Thijs, ha decidido hacer un último intento.
¿Qué significaría para usted poder poner por fin rostro a su madre, a la que perdió cuando apenas tenía cuatro meses?
Para mí sería muy grande. Es una cosa que no se puede imaginar nadie, salvo el que no conociera a su madre. Esa algo muy importante. Con una foto pequeña hoy se hace una grande. Y me encantaría verla, comprobar si se parece a mí o no se parece a mí. Porque la gente allí en el pueblo, cuando yo era más pequeño me decían que mi madre era igual que yo. Pero, claro, yo no sé si es verdad o es mentira.
¿Qué le han contado de su madre?
Pues muchas cosas me han contado, pero ninguna es creíble. Una cosa que dicen es que era muy trabajadora, que era muy guapa, que estaba muy bien y que yo me parecía un poco a ella. Pero, claro, como le he dicho a muchas mujeres, ninguna me dio un resultado bueno, porque no hay ni una foto. Pasaron tantos años y ahora como soy muy mayor, me gustaría intentarlo otra vez. Por saber si alguna persona tuviese una foto o algún familiar.
Lleva más de 30 años buscando. ¿Hasta dónde llegó en esa búsqueda? ¿Preguntó a familiares, vecinos y antiguos vecinos de Retorta?
A todo el mundo le pregunté. Allí no quedó nadie. De pequeños a grandes. Que, claro, los pequeños no tienen ni idea de quien era. Pero es para mí muy importante conocer a mi madre. No sé por qué siempre soñé con encontrar una foto de su matrimonio, aunque se que es muy difícil.
¿Cómo fueron sus primeros años de su vida y quién le cuidó?
Me crió mi madrina y mi padrino. Que entonces firmaban en la iglesia y eran casi obligados a coger la criatura. Yo me quedé de muy pequeñito y gracias a ellos, sobre todo a ella, salí a delante.
¿Qué relación llegó a tener con ellos y qué recuerdos conserva de aquella infancia en Retorta?
Él tenía hijas. Todas mujeres. Y yo estuve con ellos hasta los seis años o así. Y después mi padre que vivía cerquita me llevó. Pero yo salía del colegio y me escapaba a casa de mi madrina. Allí me recibían con los brazos abiertos siempre.
Mis padrinos tenían vacas - nosotros también teníamos - de eso se vivía en la aldea. Ella ordeñaba la vaca y si yo andaba por allí me llamaban, y me decían: "Ven aquí, bébete un trago, ponte un bigote". Y yo me lo bebía todo. Eran muy buena gente mis padrinos.
Después llegó la juventud y la mili...
Si, hice la mili en A Coruña y lo pasé bastante bien. Estaba en la puerta porque soy un poco alto, y si venía Franco tenía que estar allí de abanderado.Los capitanes y sargentos me preguntaban si me ponía nervioso, pero no, yo estaba tranquilísimo. Su mujer, Carmen Polo, era muy buena, porque siempre me saludaba.
Después de servir en la mili, vino un holandés buscando gente joven para trabajar aquí en Holanda y yo me apunté con unas condiciones: si a los tres meses la cosa no iba bien, regresaba de vuelta a España sin ganar nada. Todo gratis. Y entonces aproveché la ocasión y vine para Holanda. Íbamos a trabajar y nos descontaban el alojamiento en una pensión,y los impuestos: y todavía nos quedaba un poquito libre.
Al cabo de tres meses venían con un papel diciendo si estaban contentos con nosotros, y nos preguntaban si queríamos regresar o no. Donde yo estuve éramos 72 españoles, ourensanos.Muchos regresaron porque estaban casados, yo estaba soltero, no tenía nada.
¿Fue el amor lo qué hizo que finalmente se quedara en Países Bajos?
Si, me casé con una holandesa, pero no fue muy rápido. Yo no me quería casar. Me decía: soltero, estoy muy bien porque jago lo que quiero.
¿Nunca llegó a plantearse retornar definitivamente a Galicia?
No, no. A Galicia he ido todos los años, pero nunca pensé en regresar y establecerme de nuevo, porque aquí en Holanda se ganaba mucho más con menos trabajo. Yo tenía un puesto muy bueno en una fábrica de 600 obreros, me gustaba mucho el trabajo y estuve allí durante 40 años.
Su padre, del que si conserva una fotografía, estuvo en Cuba durante la guerra...
Así es. Mi padre tuvo que ir a la guerra de Cuba.Iban en un barco durante 20 días. Regresó con la idea de volver de vacaciones, pero se enamoró de mi madre, se casó y quedaron viviendo en Retorta. Compró muchas tierras.terrenos no faltan, aunque no tenía donde trabajar, no tenía que comer.
Su familia sufrió también pérdidas muy duras. ¿Cuántos hermanos eran y qué ocurrió con ellos?
Éramos ocho. Dos de las mujeres se murieron cuando yo nací. Y después se murió mi madre también. Entonces había una gripe, y no había medicina. No había penicilina, no había nada. Despues, nos quedaba otra hermana que se murió también del tétanos: fue a cortar un árbol y se cayó. Se hizo una herida grande en el muslo y no se la enseñó a nadie. Cuando vino el médico - entonces había que agarrarse para traer a un médico a casa - dijo que no había nada que hacer, que estaba muy avanzado y se murió.
¿Qué caminos tomaron después sus hermanos?
Uno se marchó a Barcelona y se casó allí en un pueblecido y tuvo dos hijos. Falleció hace poco con 93 años. Otro era cantero y hacía casas. El tercero trabajaba en el campo en Ourense, y el cuarto se metió en la Guardia Civil .
¿Y su padre?
Trabajó en el campo y vivió hasta los 75 años cuando se lo llevó una embolia. Mi mujer y yo fuimos al entierro...
Pero hay algo que ni el éxito laboral, ni los años fuera de Galicia han podido compensar: no tener una fotografía de su madre ¿Qué daría por encontrarla?
Mucho.No puedo decir la cantidad. Pero si tengo dinero para pagarla la pagaría.
En este nuevo intento ha sido su yerno quien le ha animado a volver a iniciar la búsqueda. ¿Cómo surgió la idea?
Yo le he dicho muchas veces que me encantaría ver una foto de mi madre, pero hasta ahora había sido imposible, porque he buscado en todas partes, pero mi yerno dice: "si no se tira la caña, no se pescan los peces". Así que vamos a probar con La Región, porque yo leo La Región aquí todos los días por internet, por pasar un poco el tiempo y por ver cómo anda Ourense y Galicia. Tengo bastantes años, pero desde que salí de España, hasta las canciones me gustan. Me gusta todo.
Si hubiera una posibilidad de que encontrara una fotografía...¿Dónde cree que podría aparecer, quizás en una fiesta, en una boda, en una reunión familiar o entre los recuerdos de algún vecino de Retorta?
Puede ser que en cualquiera de esos lugares, pero de aquella no había quien tuviese una cámara para sacar fotos. No había nada, era casi imposible. Peor para las mujeres, ya que en ese tiempo no iban ni a votar. Iban los hombres, pero ellas se quedaban en casa, trabajando. Así era la vida...
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
PLANES EN OURENSE
Agenda | ¿Qué hacer en Ourense hoy, jueves 20 de agosto?
ALQUILER Y CONCILIACIÓN
Más de un centenar de profesores esperan plaza para venir a Ourense
VUELTA AL COLE 2026
La segunda mano gana protagonismo para abaratar la vuelta a los colegios