Abel Vaz Cerdeiriña, lazano de 86 años y emigrado en Países Bajos, busca una foto que revele el rostro de su madre

EMIGRACIÓN

Abel Vaz Cerdeiriña tiene un solo deseo a sus 86 años: ver el rostro de su madre, fallecida en 1940, y cuyo retrato lleva persiguiendo infructuosamente desde que emigró de la aldea de Retorta, en Laza, para ganarse la vida en los Países Bajos.

Abel Vaz Cerdeiriña con su esposa, Magriet, y sus hijas Marisa y Rosaura
Abel Vaz Cerdeiriña con su esposa, Magriet, y sus hijas Marisa y Rosaura | Cedida

Cuando Abel Vaz sopló las velas de sus 86 años, lo hizo muy lejos de su aldea natal de Retorta, en el concello de Laza, que dejó atrás para prosperar en la vida, como tantos gallegos durante la segunda mitad del siglo XX. La celebración fue en la ciudad de Den Bosch, en Países Bajos, donde este ourensano de origen ha vivido la mayor parte de su vida, y donde ha creado una familia junto a su mujer, Magriet, y sus hijas Marisa y Rosaura.

He preguntado a todos en Retorta a ver si había una foto de mi madre, porque falleció cuando yo tenía 4 meses

Al mismo tiempo, este nuevo año vivido por Abel supone uno más de una búsqueda infructuosa que se alarga desde hace más de 30 años. Porque este octogenario de la diáspora nunca ha visto el rostro de su madre, fallecida cuando él contaba con apenas cuatro meses de edad. Por ello, la familia está solicitando la colaboración de archivos y coleccionistas de fotos que puedan ayudarles a encontrar una imagen de la mujer, fallecida en el año 1940.

“He preguntado a todos mis familiares de Retorta a ver si había una foto de mi madre, porque cuando mi madre se murió cuando yo tenía 4 meses”, explica Abel Vaz; qien sí pudo conservar algunas de su padre, Francisco Vaz y Vaz. “Se llamaba Manuela Cerdeiriña Besteiro. le pregunté a todos los vecinos, a todos los familiares allí en el pueblo, pero entonces no se hacían tantas fotos de uno, y no había tampoco quien hiciera una foto”, sigue relatando el ourensano.

Según los datos que han podido recopilar, Manuela Cerdeiriña Besteiro nació en el año 1900 en la aldea de Retorta, y falleció en 1940, a los pocos meses de nacer Abel. “Mi padrino y mi madrina me llevaron porque yo me moría. No había ni leche nada”, rememora Vaz.

Cuatro décadas fuera

Vaz Cerdeiriña siguió viviendo en Retorta los sigiuientes 24 años, hasta que “me fui a la mili. Y al terminar la mili, en el tiempo de Franco, ya sabe usted cómo era la cosa. Era muy, muy seria. Así que me vine a Holanda para trabajar, para ganar dinero”. Abel pasaría los próximos años trabajando en una fábrica de mobiliario. “Hice de todo. Cocinas, armarios... también trabajé en la construcción. Así pasé aquí 40 años. Me retiré con 62 , porque vienen los chavales jóvenes y también trabajaban bien y me dije yo me voy a descansar”.

Allí conoció a su mujer, Magriet, con quien tendría dos hijas. Pero nunca olvidó sus raíces. “Íbamos todos los años. Retorta y España nunca se olvidan”, afirma Vaz de forma categórica. “Sí, puede ser que haya altas y bajas, pero de cualquier manera España no se puede olvidar. Aquí se gana y se gasta. Pero en España entonces no había ni para ganar ni para gastar”, sigue contando.

Fue en el transcurso de esos viajes cuando empezó la búsqueda del rostro de su madre. Primero, entre la familia directa que le quedaba, y después preguntando a vecinos y amigos que aún quedaban en la villa. “Le pregunté a todos”, asegura, “al principio estaba muy entusiasmado por ver si encontrábamos una foto. Pero yo le pregunté a todos los vecinos, y ninguno tenía. De mi padre -Francisco Vaz y Vaz- tengo muchas, porque mi padre fue para Cuba, y allí le hicieron”.

Francisco Vaz, padre de Abel, en una imagen tomada en 1950.
Francisco Vaz, padre de Abel, en una imagen tomada en 1950. | Cedida

El padre de Abel, Francisco, fue uno de los que regresaron a casa. Nacido en 1897, volvió a Retorta tras su periplo cubano, con intención de no quedarse. Entonces fue cuando conoció a Manuela Cerdeiriña, con quien acabaría casándose y quedándose en la aldea ourensana. Su hijo no ha podido tampoco encontrar ninguna instantánea del enlace matrimonial de ambos. “He buscado todo lo que he podido por allí, pero no había entonces”.

Cuestión de identidad

Con el paso de los años, las visitas a Retorta se han ido espaciando para la familia, puesto que “por la edad me pilla muy lejos , y no es tan necesario. Además, mi mujer está un poco enferma también”, reconoce Abel Vaz, quien aún conserva la casa familiar en la villa ourensana, y algunos árboles frutales.

He oído muchas cosas de ella: Que era trabajadora, que era muy buena, que era muy guapa, pues de todo. Pero a mí me entra por un oído y me sale por el otro"

Estos cambios han dificultado su gran proyecto de localizar esa instantánea de Manuela Cerdeiriña. “He oído muchas cosas de ella”, cuenta su hijo, “que era trabajadora, que era muy buena, que era muy guapa, pues de todo. Pero a mí me entra por un oído y me sale por el otro. Quería ver la foto. Y si hay que pagar algo por ella se paga. No hay problema”.

Aunque es consciente de la dificultad, asegura que “si hoy me muero intranquilo por culpa de que no he conocido a mi madre. Es muy triste, es muy triste eso”. Por ello, con la ayuda de su yerno, tiene habilitado el correo lootenthijs@gmail.com, donde piden a quien pueda tener instantáneas de Retorta en la época, contacten con la familia.

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