Arturo Lezcano presentó en Buenos Aires “ El país invisible, La epopeya atlántica de la diáspora gallega”

PRESENTACIÓN

Un intérprete de la emigración que trasciende los cánones usuales

Lezcano con Debora Campos y Ruy Farias
Lezcano con Debora Campos y Ruy Farias | La Región Internacional

Arturo Lezcano está en Buenos Aires, no es algo nuevo para él, que fue corresponsal durante más de una década en Latinoamérica, en especial en esta ciudad. La conoce desde adentro, tal vez por eso mismo y por su oficio de periodista sumado a su formación académica en disciplinas como Historia, ha sabido interpretar el fenómeno de la inmigración/emigración como pocos. 

La repercusión de las presentaciones de su obra, tanto las dos en La Feria del Libro, como la de Montevideo y luego en el Centro Cultural de España en Buenos Aires- (con la colaboración de la Cátedra Libre de Estudios Gallegos “ A. Castelao” de la Universidad de Buenos Aires) ha sido de tal magnitud que, no deja de llamar la atención como un fenómeno no tan usual. 

Tapa del libro de Lezcano
Tapa del libro de Lezcano | La Región Internacional

No es Lezcano un Stark Rock, sin embargo atrajo una numerosa concurrencia que pareciera entusiasmarse con sus palabras como solo lo logran esas estrellas. 

Su obra presenta una ruptura estética y una deuda con la tradición, en forma simultánea. Innova y conserva. Ha encontrado, y no es casual, pues ese logro surge de su contacto de años con la diáspora, que aún había cosas por contar. 

Los estudios historiográficos, de gran valor existen y son consultados, pero no recogen lo que él llama las historias mínimas. Historias fue atesorando a lo largo de los años y luego seleccionó màs de un centenar de ellas. 

¿Con qué método? Le preguntó Debora Campos. Con el más científico, ironizó él: escuchar mirando a los ojos. 

La emigración no se comprende sin esas historias, no al menos entre quienes atravesamos ese proceso y seguimos viviendo en él, porque el migrante no deja de serlo.

Carismàtico, generoso en su alocución, es un gran “vendedor” en el mejor sentido, de su obra. La sentimos necesaria, para que nos complete. 

En la tarde anochecida de ayer, el Centro Cultural de España de la calle Paraná y Santa Fe, rebalsaba su capacidad. En el estrado Arturo, Débora Campos y Ruy Farías quienes fueron sus presentadores en esta ocasión. 

A las preguntas Arturo respondió poniéndose de pie, para ver la sala llena e incluso distinguir a lo lejos a antiguos conocidos. Entusiasta, habló de sus objetivos, su visión del fenómeno migratorio y de la carencia de conocimiento del mismo, en Galicia. “No tenemos un museo de la emigración. Inconcebible para una región que no se comprende sin explicarnos ese proceso”. Y animó a quienes estamos en la diáspora a trabajar en pos de ello.

Público asistente a la presentación del libro de Lezcano
Público asistente a la presentación del libro de Lezcano | La Región Internacional

Se presentó como un gallego nacido en el Ferrol pero con base en Ourense, de donde es originaria su madre. Mencionó al pasar a Piñor de Cea, el mejor pan de Galicia, a aldeas mínimas que pudo constatar y situar en el mapa que acompaña, como una bitácora necesaria, su libro, para que todos sepamos de dónde salieron los protagonistas de sus historias y a dónde se trasladaron.“Así me enteré, dijo, que algunos matrimonios se conocieron a miles de kilómetros pero eran nativos de aldeas que no estaban a más de diez minutos andando”. 

Podríamos haber seguido toda la noche escuchando a Arturo Lezcano, contagia el fervor aún a quienes estamos imbuidos de ese mismo motor, a quienes decidimos que militar nuestra causa es entender y trascender la propia experiencia, pero sin salir de ella, hacerla universal.

Una obra escrita en gallego y luego con su versión en castellano, porque los gallegos somos así, tuvimos que dejar de hablar nuestra lengua para asimilarnos, para ser aceptados. Pero la llevamos dentro. 

Me retiré con tres ejemplares, me habían hecho encargos quienes no pudieron asistir, sin firma del autor, porque la larguísima fila de aspirantes al autógrafo se hizo imposible para mis tiempos. Afuera el frío de un temprano invierno porteño me esperaba.

Intuyo que Arturo volverá por Buenos Aires en un tiempo prudencial y, entonces podré llevarle los ejemplares para que los firme. Y agradecerle mucho, que pudiera, con su visión latinoamericana de la permanencia en estos lares, interpretar a quienes hemos nacido en aldeas de cuatro casas, volvemos a ellas cada vez que podemos y sentimos que partir y regresar es nuestro destino. “Somos un colectivo atípico, afirmó, somos la colectividad numéricamente más importante en esta nación y especialmente en esta ciudad, pero no actuamos como otras, que sin ser tan numerosas logran un impacto mayor.Tal vez sea porque nos fuimos del minifundio, pero el minifundio se vino con nosotros”. “A nosa leira”, sigue siendo una marca. 

Con estas palabras a las que adhiero y coincido en que son parte de la explicación de que existan numerosos centros, no uno que abarque a todos, numerosos empresarios exitosos, no tan conocidos, muchos gallegos exitosos, pero en lo posible anónimos. Esa dualidad que nos hace gallegos, al fin , es nuestra marca de identidad. 

Me retiré pensando en un objetivo: Galicia merece y necesita un Museo, un centro, una gran institución destinada a explicar y mostrar la Migración. Y tiene que estar allí en los sitios, como Vigo y el Ferrol que vieron irse a millones durante años. Para ser el espejo en que se miren las generaciones actuales y futuras. 

La migración, ese fenómeno que desde el siglo XIX hasta mediados del XX fue hacia el exterior y que, desde hace unos años ha comenzado en un proceso inverso. Conocerlo y entenderlo será imprescindible para el futuro de Galicia. 

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