Los Consejos de Residentes en el Exterior afrontan nuevas elecciones con más de dos millones y medio de españoles llamados a participar

ELECCIONES A LOS CRE

Los CRE se crearon en 1987 para canalizar la participación de los que entonces nos llamaban emigrantes y hoy residentes en el exterior

Juan Miguel Paz es Consejero General por Francia del CGCEE y vicepresidente de la Comisión de Derechos Jurídicos
Juan Miguel Paz es Consejero General por Francia del CGCEE y vicepresidente de la Comisión de Derechos Jurídicos | La Región Internacional

Este 15 de enero salió publicada la convocatoria para las próximas elecciones de los Consejos de Residentes en el Exterior (CRE). Hay en el mundo 97 demarcaciones consulares españolas con más de 1.200 inscritos en el Censo de Electores Ausentes (CERA)46 en América, 44 en Europa y 7 en el resto–. Más de dos millones y medio de españoles podrán votar si en su demarcación se presentan listas para las elecciones.

El mandato de los actuales CRE se termina, ligado, como está, al final también del VIII mandato del Consejo de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE), que acaba en junio. En el mandato actual hay 50 CRE en el mundo, en unos 30 países.

Los CRE se crearon en 1987 para canalizar la participación de los que entonces nos llamaban emigrantes y hoy residentes en el exterior. Es un órgano consultivo y de propuesta; sus funciones son las de transmitir el sentir y las preocupaciones de la comunidad española ante las autoridades consulares, en todo lo que atañe a la vida en el exterior: laboral, cultural, administrativa y también en lo que concierne al retorno.

Defiende los viajes del IMSERSO para que los mayores de 65 años puedan recuperar de una vez estos viajes, independientemente de la Seguridad Social que tengan; las estancias de termalismo o los viajes culturales.

Promueve las clases de Lengua y Cultura ALCE para que todos los hijos de españoles, que lo deseen, entre 7 y 17 años, puedan participar y mantener viva su identidad española.

También hace propuestas para mejorar la participación en las elecciones, muy baja a pesar de terminar con el voto rogado. No podemos aceptar que solo vote un elector de cada diez en Europa y uno de cada 25 en América.

El mundo asociativo ha cambiado mucho en estos últimos años; es necesario recuperar las subvenciones de Centros, Jóvenes, Comunicación e Investigación, subvenciones que se han suprimido con el COVID y no han vuelto cuando este desapareció. También hay que simplificar la solicitud y justificación, particularmente compleja.

Se preocupa del colectivo en su conjunto, velando por la protección de las mujeres víctimas de violencia con la presencia de puntos violeta en los consulados, y del colectivo de presos, que a veces está años en espera de juicio.

La digitalización de los consulados debe mejorar las consultas y gestiones que se hacen. La propuesta que se hizo desde el CGCEE de crear una centralita general para las consultas que llegan a todos los consulados del mundo, en una reunión la Directora General de la Ciudadanía en el Exterior y Asuntos Consulares nos confirmó que estaba en camino, debe liberar tiempo también. Pero la falta endémica de personal consular tiene que corregirse paulatinamente, porque la Ley de Memoria Democrática va a sumar dos millones más de residentes y aumentar considerablemente la carga de trabajo.

Para estas elecciones a los CRE, los consulados cumplen las funciones de una Junta Electoral Provincial, pero sin los medios para ello. La demarcación de París, con casi cien mil electores, cubre la mitad de Francia y tiene residentes en islas de ultramar o en la Guayana a 8.000 km. La información no puede limitarse a ponerla en la web del consulado, en el tablón de anuncios o en sus redes; el envío a las asociaciones, necesario, es también insuficiente. La mayoría malviven con pocos socios o se han quedado sin actividad. En Francia hay más de 300 asociaciones; solo unas 20 solicitan y reciben subvenciones para su funcionamiento.

Es necesario que esta información se haga desde los consulados a toda la base de datos que autorizó su envío, que se permita el voto por correo sin tener que rogarlo, que se faciliten los días de votación en urna incluyendo un sábado. Los propios CRE no tienen los medios para ello ni acceso a listados de los residentes. Todo esto, a la espera de que un día tengamos un voto electrónico con todas las garantías, como tienen países de nuestro entorno.

Estas son las condiciones necesarias para darle a los CRE la importancia que merecen, llegando a toda la ciudadanía y permitiendo que cumplan con su objetivo de mejorar la vida de los residentes fuera.

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