La Fiesta Nacional de España reúne en Curitiba tradición, emoción y 50 años de historia
FIESTA NACIONAL
Una paella para cerca de 600 personas, la tradicional ofrenda floral a la Virgen del Pilar y las actuaciones de los grupos folclóricos marcaron una jornada que reunió a la colectividad española y rindió homenaje a cinco décadas de historia, cultura y tradiciones
La Fiesta Nacional de España se celebró en Curitiba en una jornada especialmente significativa para la colectividad española, que reunió tres importantes conmemoraciones: la Fiesta Nacional de España, la tradicional Fiesta de la Virgen del Pilar y el 50.º aniversario de la inauguración de la sede del Centro Español del Paraná.
La celebración comenzó alrededor de la mesa, en un ambiente de encuentro y confraternización. Una gran paella reunió a cerca de 600 comensales, entre socios, familias, amigos, autoridades e invitados, en una de las tradiciones más queridas del Centro Español. Fue un momento de convivencia que reflejó el espíritu de una institución que, desde hace 50 años, mantiene viva la cultura española y el sentimiento de pertenencia entre generaciones.
Después del almuerzo llegó otro de los momentos más entrañables de la jornada: la tarta conmemorativa de los 50 años del Centro Español. Para celebrar este aniversario tan especial, fueron invitados a subir al escenario miembros de la actual Junta Directiva y expresidentes de la institución, representantes de diferentes etapas de una misma historia.
Juntos, rodeados por el cariño y los aplausos de los presentes, apagaron las velas de los 50 años, en un gesto sencillo pero cargado de simbolismo. Fue una manera de rendir homenaje a quienes, a lo largo de estas cinco décadas, asumieron la responsabilidad de conducir el Centro y contribuyeron, con su tiempo, trabajo y dedicación, a mantener vivo el sueño de sus fundadores.
Finalizado el almuerzo, dio comienzo el acto oficial, que contó con la presencia de numerosas autoridades. Entre ellas destacó especialmente el cónsul general de España en São Paulo, D. Carlos Abella, quien, recién llegado a su nuevo destino, quiso estar presente y acompañar a la colectividad española en una fecha tan significativa.
Durante la solemne interpretación de los himnos nacionales, ocuparon el lugar de honor el gobernador en funciones del estado de Paraná, D. Darci Piana; el cónsul general de España en São Paulo, D. Carlos Abella; la cónsul honoraria de España en Curitiba, D.ª Blanca Hernando Barco; el director del Instituto Cervantes, D. Francisco Ayala; la representante del alcalde de Curitiba, Tisa Kastrup; la cónsul general de Paraguay, María Marilia Acosta, en representación del cuerpo consular; y los consejeros del CRE, María del Carmen Pastor y Cayo Martín Cristóbal.
Tras escuchar los himnos nacionales, tomó la palabra el director del Instituto Cervantes, Francisco Ayala, quien compartió una noticia especialmente significativa para la colectividad: la firma de un convenio que ofrecerá descuentos a los socios del Centro Español del Paraná, reforzando así los lazos de colaboración entre ambas instituciones y el compromiso común con la difusión de la lengua y la cultura españolas.
50 años de un sueño que sigue vivo
En su intervención, Blanca Hernando Barco rindió homenaje a quienes presidieron el Centro Español a lo largo de su historia y recordó, de manera especial, a los emigrantes que hicieron posible el nacimiento de la institución.
«Celebrar los 50 años de nuestra sede es mirar hacia atrás con gratitud y hacia el futuro con esperanza. Todo comenzó con el sueño de un grupo de emigrantes españoles que deseaban tener en Curitiba un lugar donde reunirse, celebrar sus fiestas, recordar su tierra y mantener vivas sus raíces.
En 1969, aquellos pioneros comenzaron a construir mucho más que una sede: construyeron un hogar para la colectividad española y dejaron a sus hijos, nietos y bisnietos una herencia hecha de cultura, tradiciones, música, danza, amistad y sentimiento de pertenencia.
Cuando esta sede fue inaugurada, el 1 de mayo de 1976, seguramente no podían imaginar que, 50 años después, nuevas generaciones continuarían reuniéndose aquí, celebrando las mismas fiestas y manteniendo vivo el amor por España.
Muchos de quienes escribieron esta historia ya no están físicamente entre nosotros, pero permanecen presentes en cada rincón de esta casa y en todo lo que hacemos. Cada generación ha dejado aquí su huella y una parte de su vida.
Hoy nos corresponde cuidar ese legado y transmitirlo a quienes vendrán, porque nuestro mayor patrimonio son nuestras raíces, nuestra cultura y el orgullo de formar parte de esta historia.
Cincuenta años después, el sueño de aquellos emigrantes sigue vivo. Y quizá ese sea nuestro mayor logro: mirar todo lo que construyeron y poder decir, con emoción y gratitud, que valió la pena».
Tomó también la palabra el gobernador en funciones del estado de Paraná, Darci Piana, quien expresó su especial cariño por la colectividad española y felicitó al Centro Español del Paraná por sus 50 años de historia, destacando su importante contribución a la preservación y difusión de la cultura española en el estado.
Piana dedicó además afectuosas palabras a Blanca Hernando Barco, cónsul honoraria de España en Curitiba y presidenta del Centro Español del Paraná, resaltando su entrega, entusiasmo y dedicación a lo largo de tantos años. Reconoció en ella una incansable defensora de la cultura y las tradiciones españolas, capaz de reunir a las personas, involucrar a las nuevas generaciones y mantener una colectividad viva, activa y orgullosa de sus raíces.
En sus palabras quedó reflejado no solo el reconocimiento a la trayectoria de Blanca, sino también a esos 50 años de trabajo, esfuerzo y amor por España que han convertido al Centro Español en un referente de la cultura española en Paraná y en un legado que continúa pasando de generación en generación.
El cónsul general destaca la vitalidad del Centro Español
El recién llegado cónsul general de España en São Paulo, Carlos Abella, quiso acompañar a la colectividad española en una fecha tan significativa y, durante su intervención, destacó la vitalidad, el dinamismo y el espíritu que caracterizan al Centro Español del Paraná.
«No se cumplen 50 años todos los días y yo no podía dejar de estar aquí», afirmó. Al referirse a la intensa actividad de la institución, resumió su impresión con unas palabras especialmente emotivas: «Aquí se ve vida, pero también se ve amor por lo que se hace».
Su presencia en Curitiba, coincidiendo con un momento tan importante para la historia de la institución, fue también motivo de un especial homenaje por parte del Centro Español y de la colectividad española, como muestra de agradecimiento por haber querido compartir personalmente esta celebración.
Como recuerdo de su visita y de una jornada marcada también por la devoción a la Virgen del Pilar, el cónsul general recibió una cinta de la Virgen del Pilar y el tradicional cachirulo aragonés, uno de los símbolos más representativos de las Fiestas del Pilar. Dos pequeños pero significativos obsequios que quiso lucir durante la celebración y que simbolizaron el cariño con el que la colectividad española de Curitiba recibió a su nuevo cónsul general.
Emoción y devoción a la Virgen del Pilar
Tras la interpretación de los himnos y las intervenciones de las autoridades, llegó uno de los momentos más emotivos de la jornada: la tradicional Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar, una de las celebraciones más queridas por la colectividad y que, cada año, recrea en Curitiba la emoción de la gran ofrenda que tiene lugar en Zaragoza.
En esta ocasión, la imagen de la Virgen del Pilar de la Asociación de los Amigos de Aragón hizo su entrada al son de El olor de Zaragoza, de Mar Giménez. La música y la letra, cargadas de sentimiento y recuerdos de la tierra aragonesa, emocionaron profundamente a muchos de los presentes.
Más de 100 integrantes del Grupo Folclórico del Centro Español, desde los más pequeños hasta los adultos, participaron en la ofrenda, llenando el espacio de flores, color y emoción en un homenaje que volvió a demostrar cómo la devoción a la Virgen del Pilar continúa transmitiéndose de generación en generación.
Aragón, protagonista sobre el escenario
Concluida la ofrenda, la emoción dio paso a la música y a la danza, en un recorrido por algunas de las tradiciones más representativas de España. El Grupo Raza Aragonesa abrió su actuación con la popular jota de Gigantes y Cabezudos, mientras que los grupos infantiles y juveniles conquistaron al público con coreografías como La Polca, Bolero de Zaragoza y Danza de los Pastores.
El Grupo Luna de Sevilla protagonizó uno de los momentos más vibrantes de la fiesta con la alegría y el colorido de las sevillanas, llevando al escenario toda la esencia de Andalucía. Por su parte, el Grupo Aires Galegos representó la tradición de Galicia con la Regueifa y la Muiñeira de Pol, completando una presentación en la que Aragón, Andalucía y Galicia se encontraron sobre un mismo escenario para celebrar la riqueza y diversidad del folclore español.
Uno de los momentos más esperados de la jornada fue el estreno de la Danza Atecana, coreografiada en Curitiba por Ramón Artigas, profesor, coreógrafo y director de la Compañía Ramón Artigas de Zaragoza, durante su estancia en la capital paranaense el pasado mes de julio.
La obra nació por iniciativa de Maite Acero, quien encargó al músico José Antonio Esteban Lapeña una composición dedicada a su tierra, Ateca, para ser interpretada por el grupo Otero del Cid. La danza recoge también la vinculación histórica de la localidad con El Cid Campeador, cuyo paso por Ateca durante su destierro aparece narrado en el Cantar de mio Cid.
Con música de José Antonio Esteban Lapeña y letra de Alberto Remiro, la Danza Atecana fue llevada por primera vez al escenario por el Grupo Raza Aragonesa de Curitiba, convirtiéndose en uno de los momentos más especiales de la celebración.
Un estreno cargado de simbolismo que unió Ateca, Zaragoza y Curitiba a través de la música y la danza y que volvió a demostrar que, a miles de kilómetros de Aragón, la jota sigue viva, traspasando fronteras y pasando con la misma emoción de una generación a otra.
Una fiesta que, 50 años después de la inauguración de la sede, volvió a demostrar que el sueño de aquellos emigrantes españoles que fundaron esta casa continúa vivo en Curitiba.
Un legado que continúa
Entre discursos, recuerdos, flores, música y danza, la celebración fue mucho más que la conmemoración de un aniversario. Fue el encuentro entre quienes soñaron y construyeron esta casa y las nuevas generaciones que hoy continúan llenándola de vida.
Cincuenta años después de la inauguración de su sede, el Centro Español del Paraná volvió a demostrar que aquel sueño nacido del esfuerzo y la nostalgia de los emigrantes españoles sigue vivo en Curitiba, convertido en cultura, tradición, amistad y amor por España.
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