José María Naharro-Calderón: “La humanidad no puede explicarse si no se piensa en su desplazamiento”
CURSO DIÁSPORAS Y FRONTERAS
La Casa de Cultura de Llanes acoge la XXIV edición del curso Diásporas y Fronteras, dirigido por el catedrático de la Universidad de Maryland, José María Naharro-Calderón
La Casa de Cultura de Llanes volvió a abrir esta semana un espacio de pensamiento y memoria con la celebración de la XXIV edición del curso Diásporas y Fronteras. Dirigido por el profesor José María Naharro-Calderón, catedrático de Literatura Española y Estudios del Exilio de la Universidad de Maryland y presidente de la Asociación para el Estudio de las Migraciones y Exilios Ibéricos Contemporáneos (AEMIC), este encuentro reúne a expertos, académicos, profesionales y público general para reflexionar sobre los exilios y desplazamientos forzados que atraviesan la historia de la humanidad. Este año, el programa se centra especialmente en los refugiados de ayer y de hoy, en un tiempo en el que la cuestión migratoria vuelve a ocupar un lugar central en la agenda política y social.
Naharro-Calderón recordó cómo aquel primer curso, celebrado en 2002, supuso un hito. “El vértigo del tiempo contempla el paso de los años, porque evidentemente muchos de los retos que nos planteamos entonces siguen siendo los mismos. En aquel curso pionero conseguimos abrir la reflexión a un público amplio, no necesariamente universitario, para que tomaran conciencia de este pasado. Y a lo largo de los años hemos ido estructurando nuestras reuniones de acuerdo a problemas candentes que siguen muy presentes.”
Historia que se repite
A lo largo de dos décadas, el curso ha puesto sobre la mesa el peso que tienen las diásporas en la configuración del mundo contemporáneo. Pero también, como admite su director, ha constatado lo difícil que resulta que la humanidad aprenda de su propia experiencia. “Yo tengo una postura relativamente cínica, porque lo que veo es un proceso repetitivo en el que la humanidad va corrigiendo a veces a favor de la armonía y en otras se desboca hacia el caos. Somos seres extraordinariamente capacitados para lo mejor y para lo peor. De lo que se trata es de saber si moderamos esas extremidades.”
El profesor alude a esa dualidad constante entre progreso y autodestrucción. El desarrollo, subraya, ha traído avances incalculables, pero también desigualdades que se plasman en el mapa del mundo: “Los que estamos hacia el norte parece que estamos mejor que los que están hacia el sur. No es solo una metáfora geográfica, es un hecho. Y, aun así, intentamos que esos progresos los disfruten los otros, pero estamos claramente en un proceso de clausura. Las fronteras son siempre eso: barreras. Algunos las cruzan con pasaporte y otros son perseguidos o impedidos.”
La actualidad ofrece ejemplos palpables. La activación del protocolo de traslado de menores migrantes desde Canarias a la península es un recordatorio de que las resistencias políticas a la acogida siguen vivas. Naharro-Calderón se detiene en esta cuestión: “La humanidad no puede explicarse si no se piensa en su desplazamiento. El problema es que nosotros exportamos nuestros problemas y esas gentes luego tienen que huir de lo que hemos sembrado, y les ponemos puertas al campo. Es un proceso que se repite: en 1937 miles de niños vascos salieron hacia Gran Bretaña, y también entonces se buscaban excusas para no acogerlos.”
El eco de los niños de la guerra
El recuerdo de aquellos menores evacuados durante la Guerra Civil estuvo muy presente en esta edición. El curso contó con la participación de descendientes de los llamados “niños de la guerra”, quienes mantienen viva la memoria de aquel éxodo. Para el profesor, este es un ejemplo de cómo las mismas dinámicas se repiten en distintos momentos históricos: “En este volumen que publicamos ahora hay un artículo del desaparecido Adrian Bell, un historiador inglés que trabajó sobre los 4.000 niños vascos que llegaron a Gran Bretaña en 1937. Entonces, el primer ministro británico llegó a decir que no sería bueno para ellos porque el clima no les sentaría bien. Parece una excusa ridícula si pensamos en lo similar que es el clima vasco y el británico. Pero siempre encontramos pretextos para mirar hacia otro lado.”
Un libro para fijar la memoria
La edición número 24 del curso vino acompañada por la publicación de un libro recopilatorio, que reúne dos décadas de ponencias, estudios y ensayos. Naharro-Calderón lo considera un compendio representativo del trabajo realizado: “Es un compendio ambicioso que recoge desde 2002 textos diversos y valiosos sobre las diásporas y fronteras: desde problemas generales a cuestiones históricas y culturales, pasando por la psicología, la economía o la representación artística. Y también la memoria local, porque Asturias fue el último territorio republicano en el norte en 1937.”
Entre las aportaciones destaca un ensayo fotográfico titulado Europa, fortaleza, que aborda la manera en que el continente gestiona hoy las vidas de los migrantes. También se incluyen estudios sobre los desplazamientos desde África a Europa, sobre los grandes conflictos del siglo XX y sobre las formas en que la literatura, el cine, la música o el arte han representado las migraciones.
Refugiados climáticos: el nuevo rostro del exilio
La conferencia inaugural de esta edición corrió a cargo del antropólogo Miguel Pájares, que centró su intervención en un tema de máxima actualidad: los refugiados climáticos. Naharro-Calderón lo resume con claridad: “Estamos bajo una crisis climática que nadie aborda con la suficiente transparencia. A pocos kilómetros de nosotros ya hay refugiados climáticos. Le damos la espalda a este problema con grandes declaraciones que luego no aplicamos. Y nosotros mismos estamos siendo víctimas, no solo quienes impedimos que lleguen.”
La reflexión apunta a un fenómeno emergente pero cada vez más palpable: la huida forzosa de miles de personas debido a incendios, sequías o catástrofes vinculadas al cambio climático.
La memoria incómoda de Entre hienas
Otro de los momentos esperados de esta edición fue la intervención de la escritora Loreto Urraca, nieta de un colaborador del régimen franquista en Francia. Su libro Entre hienas rescata la memoria familiar de quienes hicieron de la persecución a los refugiados republicanos un oficio. El director lo describe como “un relato estremecedor que muestra cómo algunos hicieron de la cacería de refugiados su modus vivendi, viviendo luego protegidos por los estados. De nuevo, la historia se repite en sus peores ejemplos.”
La edición de este año concluyó como es tradición, con la visita al Mazucu, escenario de la Batalla del Oriente en 1937. “El próximo año se cumplirán 25 años y será, si las fuerzas lo permiten, un momento de celebración, de homenaje y también de recuerdo.”, concluyó Naharro-Calderón.
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