José María Naharro-Calderón:“Si nos quedamos en la estadística, perdemos completamente el componente humano de las migraciones”

CURSO DIÁSPORAS Y FRONTERAS

El director del curso "Diásporas y Fronteras", que cumple 25 años en Llanes, reivindica la memoria de la emigración y alerta del riesgo de abordar las fronteras únicamente desde la perspectiva de la seguridad

José María Naharro-Calderón en una imagen de archivo
José María Naharro-Calderón en una imagen de archivo | sllc.umd.edu

El curso "Diásporas y Fronteras" celebra este año su 25º aniversario con una nueva edición dedicada a analizar las migraciones, los exilios, las fronteras y la memoria desde una perspectiva histórica en la localidad asturiana de Llanes. Su director, José María Naharro-Calderón, considera que el cuarto de siglo de trayectoria demuestra la vigencia de unos asuntos que vuelven a ocupar el centro del debate público, especialmente ante episodios como la presión migratoria en Ceuta. En esta entrevista, reivindica la dimensión humana de los movimientos migratorios, recuerda el pasado emigrante de Asturias y avisa de que la historia debe servir para comprender el presente, aunque no siempre consiga evitar que la sociedad vuelva a cometer los mismos errores.

¿Qué supone para el curso ‘Diásporas y Fronteras’ alcanzar 25 años abordando cuestiones como las migraciones, los exilios y las fronteras?

Quizás por la naturaleza del tema y como tú has señalado en tu introducción, el hecho de que sea una cuestión candente y que se va actualizando todos los días, todos los años, todas las semanas, todos los meses. Esto es de alguna forma hoy en día uno de los temas centrales, por no decir el tema central, que ocupa mucho a la opinión pública. Hay otros temas, desde luego, pero este parece, y luego con esta cuestión en Ceuta, pues ha saltado aún más a la palestra. Estás continuamente pensando y repensando los problemas que desde la historia, desde los ejemplos del pasado, te pueden ayudar un poco a comprender el presente y no necesariamente a proyectar el futuro, aunque siempre estás, como digo, haciendo esta mirada bilocada, intentando que lo que hayas podido aprender de lo que ha ocurrido pueda servir para entender lo que está ocurriendo, no necesariamente para prevenirlo, porque estamos viendo que ese mensaje y a vista del proyecto Ilustrado no se cumple muchas veces. Los seres humanos volvemos a caer y a tropezar muchas veces, varias veces, múltiples veces en la misma piedra, aunque son piedras diferentes en ese sentido, o adaptadas a circunstancias que son diferentes, pero que tienen muchas veces la misma raíz.

En un contexto como el actual, marcado por el debate migratorio y la presión en las fronteras, ¿hasta qué punto se ha impuesto una visión de las fronteras centrada en la seguridad frente a su dimensión humana?

Ese es siempre el binomio que acompaña a estos problemas, porque los problemas de fronteras, de exilios, de vías por las emigraciones, naturalmente siempre tienen ese componente humano. Entonces, si no remarcas, si no sacas a la superficie esas historias particulares de aquellas personas que componen, en muchos casos, esas masas que se ven obligadas a abandonar sus lugares de nacimiento, de referencia, de crianza, de establecimiento, de actividad, entonces pierdes completamente el componente humano de lo que eso representa y te quedas en la mera estadística. No estamos hablando de números en estos momentos en Ceuta o en otros lugares de las fronteras europeas, en la Medusa, en el asilo de Baleares, donde están en la costa mediterránea española, donde están llegando continuamente barcas llenas de inmigrantes, en muchos casos de los que no llegan los ahogados. Entonces, si te quedas en la mera estadística y no piensas en la historia particular, de que ahí hay una biografía, ahí hay una familia, ahí hay una historia, hay una geografía, hay unas razones económicas, en muchos casos del entorno, a través del calentamiento global, que está empujando a muchísimas gentes a tener que marcharse de lugares de subsistencia anteriormente ecológicamente buenos y que han sido destruidos por nuestra propia presión industrial, no entiendes. Termina siendo un debate vacío y burocrático y eso hay que evitarlo.

¿Por qué considera que hemos dejado en segundo plano nuestra propia historia migratoria, pese a que las experiencias de emigración de los asturianos son relativamente recientes?

Esta es de nuevo otra de las grandes falacias humanas, donde solemos apartar de nuestro pasado a aquellas vivencias que muchas veces representan momentos de ruptura y de llanto, como lo decía el poeta español, el éxodo y el llanto, decía Leonel Félix, y en ese sentido esas historias no tantas veces eran favorables para aquellos que emigraban, porque de nuevo la migración es un paso terrible, cuando las gentes hablan, dicen, bueno, es que quieren venir aquí, quieren ocupar, etcétera, bueno, pero ¿por qué lo hacen? Lo hacen porque en realidad no su capacidad de subsistencia está muy mal, era lo que ocurría precisamente en esos procesos de grandes migraciones del siglo XIX y principios del XX, que fueron entre otras hacia América, y que en la costa del Cantábrico, Asturias en particular, pues llevó a tantos asturianos, de asturianos que buscaban una mejora de sus condiciones de vida.

¿Qué papel juega la historia local asturiana dentro de un curso que pretende también abordar fenómenos migratorios de dimensión global?

Precisamente, en parte este curso está dedicado, digamos, como homenaje a los 25 años de su presencia, un poco a la memoria más particularmente asturiana, pero intentando siempre que el aspecto de lo local enfoque también lo global. Para hablaros un poco de los componentes del curso, inauguramos el curso con una conferencia de Francisco Balagón-Zunza, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, que precisamente acaba de orquestar y publicar un dosier en la revista Migraciones y Exilios, que es una de las entidades que patrocina los seminarios, un dosier sobre migraciones atlánticas durante la primera mitad del siglo XX, donde se intenta conjugar precisamente esta conjunción de historia local e historia global.

¿Qué figuras y episodios históricos centrarán esta edición del curso?

En la conferencia inaugural tuvo lugar, como decía, la conferencia de Francico Balagón-Zunza sobre Melquiades Álvarez: "el pico de oro", como se le llamaba, un político que busca desde la regeneración, el regeneracionismo de la segunda mitad del siglo XIX hasta la llegada de la República, siempre un espacio de posibilismo y de adaptación de los criterios gubernamentales a lo que represente la opinión pública. Es decir, no pongamos el carro delante de los huellos, porque eso nos puede llevar a que el carro termine en la cuneta y no en la vía. Y luego pues que tiene un final trágico, porque es uno de los detenidos en Madrid y es uno de los asesinados supuestamente por aquellos que estaban en su propio bando, que defendían la legalidad republicana.

¿Qué importancia tiene recuperar la figura y la obra de Aurora de Albornoz en el centenario de su nacimiento?

Aurora, de la cual conmemoramos este año el centenario de su nacimiento, es de estas mujeres que en esos momentos de esa generación del 27 que ya están codeándose con sus compañeros masculinos, que durante muchos años fueron ignoradas: las Concha Méndez, las Ernestines de Champuzín. Aurora es de la generación posterior, pero es una testigo privilegiada de lo que está ocurriendo en su huarca natal. Tiene una visión directa de los horrores que ve allí, de la represión terrible, y luego tiene la suerte de poder pasar a las Américas, en otro proceso de migración de exilio, en este caso forzoso, gracias a sus padres, el tratado de sus padres. Y el hecho de que allí se entra en contacto con los grandes figuras del exilio literario español, entre otras cosas, Juan Ramón Jiménez, de la Universidad de Puerto Rico, que rápidamente se da cuenta de que Aurora es un gran talento literario, que es una gran poeta, y luego se va a convertir en una grandísima estudiosa. Tuve la fortuna de conocerla, y era una persona de una extraordinaria generosidad, y una vivencia inigualable. Sin olvidarnos de mencionar que la persona que va a hablar de Aurora es su gran editora y conocedora de su obra biografica, que es Begoña Cambrot Pandilla, de la Universidad de se encargó de, de alguna forma, resaltar el valor de Aurora Albornoz. Sí la conocíamos como crítica, pero no se había resaltado su gran valor como poeta.

¿Qué significado tiene recuperar los escenarios de la Guerra Civil y la memoria de la represión en el oriente de Asturias? Por cierto, que el monumento del Mazucu ha vuelto a ser vandalizado y está a la espera de que sea reconocido como lugar de memoria...

Efectivamente, el 28 volvemos a ese escenario silencioso, pero que guarda todavía, en ese sentido, es un paisaje que habla, que habla también desde el dolor. Y en ese sentido, el tener y equiparar la presencia y la memoria del político Melquiades Álvarez, que busca siempre el diálogo, el orden, la concordia.

¿Qué otra función tiene un monumento a la memoria del sufrimiento de los que, al final cabo, cayeron en el mismo campo de batalla? Los unos defendiendo, teóricamente, unos ideales democráticos, los otros empujados, en muchas circunstancias, contra su voluntad, ascendiendo esas laderas de la Sierra del Cuera. ¿Cuántos hijos de llanes fueron arrancados de los brazos de sus familias, de sus casas? Así es, y cuando terminaron luego huidos en el monte, perseguidos como alimañas, etcétera. La represión subsiguiente, el miedo de tantos años, etcétera.

¿Qué papel tendrá la música en la clausura de esta edición del curso?

Este concierto que está dirigido y coordinado por el musicólogo y director Don Gijones, Carlos José Martínez Hernández, nos va a presentar, entre otras, la tradición de la musicología peninsular. Va a ser un homenaje desde la tradición de un monasterio como el de Montserrat, hasta esta tradición oral recogida por Torner, encarnada en el coro del pueblo y concedida como un instrumento de democratización cultural y algo que puso en valor las misiones pedagógicas de la Segunda República, en la cual Martínez Torner, como musicólogo, fue una forera de transmisión de esa memoria, de esa tradición, y esto es un derecho de todos, reconocer esa riqueza musicológica.

Después de 25 años, ¿qué destacaría de la trayectoria del curso y de las personas que han participado en él?

Cuando hablábamos de 25 años de vértigo, en este sentido lo que yo siempre quiero agradecer es la generosidad con la cual han participado tantas personas en esta iniciativa y han entregado su conocimiento y han compartido durante estas jornadas su saber y, entre ellos, el más reconocedor de la generosidad que siempre ha mostrado José Martínez, desde que creo que vino en el año 2007 a hablar de Torner y el entusiasmo con el que siempre transmite su conocimiento. Y la música que nos reúne en un lenguaje, a pesar de que digan que no es así, un lenguaje universal a todos, todos podemos tener acceso a la música.

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