Laura Martínez: "Hace 100 años también eran niños los que cruzaban solos el Océano”

ENTREVISTA

Laura Martínez Martín es investigadora en el ámbito de las migraciones y exilios, en la Universidad de Alcalá. Este martes pronunciaba la conferencia "Papel y Tinta frente al olvido", sobre la importancia de las cartas en la memoria de la emigración asturiana a América, en el Museo Etnográfico del Oriente, en Llanes, Asturias, y el jueves lo hará en Peñamellera.

Laura Martínez, es doctora en la Universidad de Alcalá
Laura Martínez, es doctora en la Universidad de Alcalá | La Región Internacional

Laura Martínez Martín es investigadora en el ámbito de las migraciones y exilios, en la Universidad de Alcalá. Este martes pronunciaba la conferencia "Papel y Tinta frente al olvido", sobre la importancia de las cartas en la memoria de la emigración asturiana a América, en el Museo Etnográfico del Oriente, en Llanes, Asturias, y el jueves lo hará en Peñamellera.

¿Cuándo empezó a interesarse por las cartas privadas de los emigrantes asturianos?

Hace más o menos dos décadas que empecé con trabajos de investigación tras terminar mis estudios y poco a poco, todo me fue conduciendo, inevitablemente, a trabajar con el Museo del Pueblo de Asturias y concretamente con las cartas. Es verdad que durante muchos años estuve investigando sin culminar la tesis hasta que, hace diez años defendí, y he seguido investigando en esas líneas porque, la tesis se centra en aspectos muy concretos, también vinculados con mi propia orientación dentro de la universidad, pero el abanico de investigaciones es mucho más amplio de lo que una tesis doctoral te permite.

¿Dónde se conservan las cartas de los emigrantes asturianos, además de en el Museo del Pueblo de Asturias?

Las cartas son documentos privados y su propietario es el destinatario o la destinataria y por lo tanto cada familia las ha conservado de una manera muy diferente. A veces morían en los desvanes, simplemente con el paso de los años las cartas iban quedando ahí, en el arca, en el cajón y la familia iba desapareciendo y esas cartas al final se perdían.

Muchas de ellas se han ido recuperando porque también se está tomando conciencia del valor que tienen. Muchas veces no conservamos lo que pensamos que no tiene valor. La tarea de difundir estos documentos entronca con esta idea de que todos seamos conscientes de que lo que escribimos, lo que escribieron nuestros abuelos, nuestros bisabuelos, aunque fueran a veces semienalfabetos o, sus cartas no sean un ejemplo de alta cultura, pero son muy importantes porque nos ayudan a entender fenómenos como el de la inmigración, precisamente desde la perspectiva de quiénes eran sus protagonistas:hombres, mujeres anónimos que un día salieron de su pueblo y era seguramente la primera vez que lo hacían, cruzaban el océano, se subían a un barco, pasaban un mes en el mar y arrancaban una nueva vida. Cuando es necesario las redes se reactivan y funcionan como estrategias de solidaridad fundamentales.

Gira de la Juventud Asturiana en la finca de Pío Centeno "La Jagua", Cuba, año 1926
Gira de la Juventud Asturiana en la finca de Pío Centeno "La Jagua", Cuba, año 1926 | Museo del Pueblo de Asturias

¿Igual que está ocurriendo ahora pero a la inversa?

Exactamente igual. Es lo mismo, igual que ahora somos un país de acogida en vez de un país de expulsión. Y las redes migratorias funcionan de la misma manera. Cuando de repente encontramos en una misma localidad 300 vecinos que llegan del mismo pueblo, de Rumanía, Bolivia o de donde sea, es por lo mismo. Porque nos sentimos más cómodos si tenemos una red que nos apoya, es humano.

La emigración creaba redes en el origen y destino...

Las emigración que llamamos en masa, las que arrancan a mediados del XIX hasta la guerra, están protagonizadas por gallegos, aunque le sigue muy de cerca la emigración asturiana. Y efectivamente, sabemos que la emigración se mueve mucho por redes migratorias. Si tú sabías que los de tu pueblo, los de tu comarca, emigraban a una determinada localidad, era muy fácil acudir a ese vecino, a ese paisano o a ese familiar y decirle: ¿tu hijo dónde está? ¿me puedes ayudar para marchar con él? Así funcionaban. Eran redes súper potentes que funcionaron y siguen siéndolo hoy en día.

Muchos menores no acompañados cruzaron el océano desde Galicia, Asturias, Castilla, Canarias....

Así es y lo que tenemos muy bien documentado. Hasta el siglo XIX más todavía, y a partir del siglo XX se retrasa un poquito la edad. Pero es muy común que niños de 13, 14 años viajaran solos. Esos niños llegaban a tierras americanas a desembarcar en cualquiera de los puertos en los que normalmente bajaban los emigrantes, mismamente en La Habana, a la espera de que algún pariente fuera a buscarlos para no acabar en los campos de cuarentena, como el de Triscornia, donde tenían que pasar unos días si no había nadie que diese la cara por ellos.

Eso nos interpela directamente porque es un poco lo que ahora está ocurriendo y los menores que llegan a las costas de Canarias, lo hacen igual que hace 100 años lo hacían nuestros paisanos. Y en ese sentido, nos deberíamos repensar qué queremos ser como sociedad y cómo nos queremos comportar. Más allá de colores políticos o de ideologías, deberíamos entender dónde están los seres humanos en cada momento.

Dos emigrantes asturianas delante de la casa donde trabajan de criadas junto a los hijos de la familia
Dos emigrantes asturianas delante de la casa donde trabajan de criadas junto a los hijos de la familia | Museo del Pueblo de Asturias

¿Qué contaban los emigrantes en las cartas que escribían a sus familias?

Las cartas lo que vienen a reflejar es lo que les pasaba a las familias que se separaban, igual que nos separamos hoy en día. No había apenas otras alternativas para comunicarse, aunque luego irrumpieron los telegramas o mucho más tarde el teléfono, pero la carta era el medio más barato y más accesible para muchas personas.

Las cartas sustituían la conversación que podíamos tener cada uno en nuestro día a día con nuestra familia, y en ellas podemos encontrar cualquier tema que nos imaginemos: desde el viaje, que es una preocupación constante, recibir a los que llegan, encontrar trabajo, los problemas que tienen a veces. Cuentan si se cambian de trabajo o están mal pagados o si les están explotando. Todo esto aparece en las cartas, pero también la solidaridad: quién te va a buscar al puerto para que no vayas a un campo de internamiento los 40 días de rigor, quién te va a ayudar a encontrar trabajo o dónde vas a ir a buscarlo. Se ve perfectamente en las cartas, sobre todo cuando tenemos un epistolario de una misma persona a lo largo de los años.

Las cartas también nos hablan del dolor, de los reproches, enfados, muertes, incluso cuando se produce un suicidio, que era algo que les impactaba mucho, y lo reflejaban en sus misivas. Al final las cartas son retazos de nuestras vidas, de sus vidas en este caso.

¿No había idealización en sus relatos?

No mucho, a veces se ve más idealización en las cartas que llegaban desde Asturias a América, porque por suerte muchos emigrantes las conservaron. Y en esas cartas sí que a veces encontramos a esos padres o esos hermanos mayores que le reprochan al emigrante que no mande más dinero, o le echan en cara que no quiera acoger a otro hermano que los padres a lo mejor quieren mandar, y es el propio emigrante el que rompe ese mito, de: "oye padre, no se crea que aquí ya están los perros con longanizas, aquí no nos lo regalan, trabajamos mucho". A veces es un poco una excusa para no mandar dinero, se intuye un doble lenguaje y una forma de agrandan las penas para que no se les exija.

Casa escuela construida en Degaña en 1926 con la aportación de emigrantes residentes en Argentina
Casa escuela construida en Degaña en 1926 con la aportación de emigrantes residentes en Argentina | Museo del Pueblo de Asturias

¿Cómo fueron acogidos los emigrantes asturianos en América?

Depende. Se vende mucho la idea de que toda la inmigración en Europa fue maravillosa, y que los emigrantes españoles estaban de maravilla. Pues no, mucha gente emigró en condiciones muy precarias, vivieron en barracones, en condiciones durísimas, y con unas adaptaciones terribles en Europa. Muchos emigraron legalmente, pero también otros muchos lo hicieron ilegalmente, porque era la única vía que tenían.

En el caso de América influía mucho hacia dónde iban, ya que las migraciones estaban muy incentivadas, sobre todo por algunos países que comenzaban a estar despoblados. Argentina, por ejemplo, quería consolidar población y los propios estados fomentaban las migraciones a algunas zonas para asentar población, y los emigrantes españoles se beneficiaron de esos apoyos.

Ademas, cada región enseguida instauró en los diferentes países americanos: Cuba, México, Argentina, Chile, los centros asturianos, los centros gallegos, que seguramente sean los más conocidos, pero todas las regiones con potencial emigrante enseguida creó redes para apoyarse, darse trabajo, incluso repatriar a los que no podían volver o a los que fallecían. O sea que, en ese sentido, las comunidades americanas fueron muy importantes para sustentar los flujos migratorios al continente.

Retrato de 7 hombres vestidos de asturianos en Puerto Rico, con motivo del Día de Asturias
Retrato de 7 hombres vestidos de asturianos en Puerto Rico, con motivo del Día de Asturias | Museo del Pueblo de Asturias

Los indianos contribuyeron al florecimiento de sus lugares de origen, pero también los emigrantes que no hicieron fortuna...

La figura del indiano es muy visible y eso no quiere decir que tengamos que denostar lo que hicieron. Hay hombres y mujeres que no solo emigraron y tuvieron mucho éxito, sino que apoyaron grandes iniciativas en su región: desde la traida del agua, la luz, la fundación de escuelas, de centros de asistencia médica, que son fundamentales para entender cómo es la Asturias actual. Pero eso no quiere decir que fueran los únicos. A través de las sociedades de las distintas localidades, emigrantes muy humildes cooperativamente colaboraban y también podían levantar una escuela, y eso se hacía a partir de pequeñísimas aportaciones pudieran agradecer a su territorio, a su localidad natal, lo que les habían dado. Es esa memoria que a veces queda opacada por los grandes nombres.

También están los que se marcharon y no volvieron. A veces, porque realmente vivían en unas condiciones duras y volver exigía pagar unos costes, asumir también que a lo mejor no podías reinstalarte como querías o que la gente de tu familia se había ido. Otros no volvieron porque su historia no es de fracaso, pero tampoco es de éxito. No podían volver como grandes acaudalados y otros simplemente es que no podían dejar el negocio que habían emprendido en América y cuando tenías hijos y estos crecían en estos nuevos territorios muchos emigrantes ya se sentían aferrados a esa nueva vida y allí quedaron para siempre.

Contenido patrocinado

stats