Miró conquista Perpiñan

EXPOSICIÓN

La exposición, integrada por casi un centenar de obras, invita a descubrir la evolución creativa de Joan Miró a través de pinturas, esculturas, cerámicas, dibujos, grabados y litografías

Miró empieza a realizar sus esculturas monumentales a partir de su instalación definitiva en Mallorca
Miró empieza a realizar sus esculturas monumentales a partir de su instalación definitiva en Mallorca | La Regió Internacional

La primera gran exposición dedicada al artista catalán Joan Miró (1893-1983) en el Museo de Arte Hyacinthe Rigaud reviste un carácter muy especial, ya que se inscribe en el marco del hermanamiento entre las ciudades de Perpiñán y Palma de Mallorca, oficializado en 2024. Esta cooperación cultural ha permitido formalizar una estrecha colaboración con la Fundación Pilar y Joan Miró de Mallorca, principal prestadora de la exposición, cuyas colecciones constituyen uno de los conjuntos más importantes dedicados al artista. Del 27 de junio al 30 de diciembre Perpiñán vibrará con Miró.

Te paseas por las calles de la ciudad catalana y te sientes como en casa. Recorres la calle Monserrat, poco después la Francisco de Goya o el carrer Franco-español. Lees, a la vuelta de una esquina, una enorme pancarta que, colgada entre balcones anuncia la exposición de Miró que durante 6 meses podrá disfrutarse en la ciudad. El mallorquín visita una tierra conquistada por su arte, su manera de entender la vida y como llevarla a lienzos, cerámicas, litografías, esculturas, grabados y dibujos. Todo esto lo podemos disfrutar en el Museo de Arte Hyacinthe Rigaud que nunca ha cerrado sus puertas a “compartir patrimonio común” como nos dice Pascale Picard, directora del museo que ya el año pasado acogió otra extraordinaria muestra dedicada a Picasso y su relación artística con Maillol. “Esta exposición es la concretización del acercamiento de tierras unidas por un patrimonio común” asegura a La Región Internacional.

La directora del Museo, Pascale Picard, destacó durante la presentación de la exposición “la importancia de nuestro patrimonio común”
La directora del Museo, Pascale Picard, destacó durante la presentación de la exposición “la importancia de nuestro patrimonio común” | La Regió Internacional

Con cerca de un centenar de obras —pinturas, esculturas, cerámicas, dibujos, grabados y litografías—, la exposición ocupa el espacio de exposiciones temporales del museo, cerca de 400 m² especialmente diseñados para la ocasión. La exposición, que ha necesitado dos años de preparación, propone al visitante una inmersión en el universo de Miró y pone de relieve la evolución formal de su obra a partir de su instalación en Mallorca en 1956. Este periodo marcó un giro profundo en la trayectoria del artista. La exposición invita al público a adentrarse en el corazón de su proceso creativo, donde los experimentos, las rupturas y las renovaciones dan testimonio de una obra en perpetua revolución. Desde sus inicios figurativos en Cataluña hasta los grandes lienzos de la madurez, el recorrido evoca el movimiento interior que preside un profundo giro en la obra de Miró: el de una tensión hacia lo esencial, hacia un lenguaje pictórico autónomo, despojado de todo lo anecdótico.

Un recorrido artístico completo

Dividida en 4 partes, el visitante va a ir introduciéndose en un mundo en el que descubrirá como Joan Miró va a pasar del academicismo a rozar en algunas de sus propuestas lo abstracto. Como va a transformar la figura clásica en una propuesta figurativa de líneas que dejan a la imaginación el espacio necesario para su desarrollo.

En la primera parte se presentará la obra de Miró a través de una evocación de su taller mallorquín, donde, como una isla interior, la insularidad alimentaba su creatividad. Cuando se instala definitivamente en Mallorca, en 1956, no se trata de un exilio, sino de un retorno hacia la luz, hacia el silencio, hacia una isla que se convierte a la vez en taller, refugio y cuna de su inspiración. Entre la soledad y la introspección, poco a poco, desarrolla allí un alfabeto mediterráneo del que Mallorca se convierte en la página en blanco de un arraigo profundo.

En el taller, terminado en 1956 y diseñado por el arquitecto catalán Josep Lluís Sert (1902-1983), así como en la casa de Son Boter, Miró por fin se dota del espacio de libertad con el que soñaba desde los años treinta. Es un taller en el que puede expresar toda su intensidad artística, un espacio que le permite ver en grande y desarrollar el gigantismo de lienzos y esculturas. Un taller que aún hoy se puede ver, en la Fundación Miró de Mallorca, tal y como lo dejó en 1983 cuando el artista falleció.

El volumen y el espacio son marcadores de la obra de Miró
El volumen y el espacio son marcadores de la obra de Miró | La Región Internacional

De Miró a Miró

Antes de instalarse en Mallorca, Miró atravesó varios ciclos de experimentación: la influencia fauvista y cubista de los años 1910, el periodo onírico y surrealista de los años 1920-1930, y las obras «salvajes» y brutales de la posguerra. Estas fases sucesivas ponen de manifiesto tanto su fidelidad a las grandes revoluciones artísticas del siglo XX como su rechazo al academicismo y a la narrativa lineal.

La exposición evoca los años de formación de Joan Miró en Barcelona, entre 1907 y 1910. En la Escuela de la Llotja, donde el joven artista descubre un universo pictórico que marcará de forma duradera su sensibilidad. El paisaje, la manera de llevarlo al lienzo, de representar su yo profundo es una constante en el artista pues Miró, como nos dice Pascale Picard, “está profundamente arraigado a su tierra mallorquina” como lo muestra su colección personal de la que algunos objetos se encuentran en las vitrinas del museo de Perpiñán durante la exposición. “Todo lo que es cultura catalana habita Miró” dice la directora del museo.

Desde muy temprano, Miró elaboró un repertorio de motivos recurrentes que estructurarían su obra de forma duradera: la mujer, el animal, el paisaje, la tierra y el cielo. Estas figuras nunca son meros sujetos; encarnan las fuerzas primordiales de un universo en perpetua transformación. «Para mí, lo que yo llamo Mujer no es la criatura femenina, es un universo», escribe.

París en la obra de Miró

Viaja a París a partir de 1920 y luego se instala allí de forma más duradera, repartiendo rápidamente su tiempo entre la capital y su tierra natal. En pleno barrio de Montparnasse, en un taller situado en el número 45 de la rue Blomet que compartía con Pablo Gargallo, mantuvo encuentros decisivos, en particular con André Masson, a quien conoció en 1922. Este último le introduce en el círculo de los surrealistas y le descubre la pintura de Paul Klee, al tiempo que entabla amistad con Vassily Kandinsky. André Breton publica el manifiesto del surrealismo en 1924. Junto con Éluard y Aragon, figura entre los primeros compradores de obras de Miró, quien participa, en 1925, en la primera exposición de «la pintura surrealista». Si bien Miró expresa así su adhesión al movimiento, no adoptará sus teorías para seguir su propio camino a partir de 1931.

Desde el realismo detallista de sus primeras pinturas, Miró pasa a caligrafiar el mundo y su creatividad evoluciona hacia un lenguaje ideográfico singular que se evocará a lo largo de la exposición a través de su repertorio gráfico de los años 1929 a 1937 De hecho, es probable que recuerde aquí la proximidad inmediata del famoso cabaret «Bal Nègre», situado en el número 43 de la calle Blomet, a pocos metros de su taller, donde «nosotros, los artistas, nos sentíamos como en casa», escribe Miró.

Trabajar todas las materias y materiales, avanzar en el descubrimiento del mundo y de sus raíces mallorquinas son el credo del artista
Trabajar todas las materias y materiales, avanzar en el descubrimiento del mundo y de sus raíces mallorquinas son el credo del artista | La Regió Internacional

Miró-Artigas, un dúo de artistas

A partir de 1944, la curiosidad de Joan Miró le llevó a explorar las posibilidades plásticas de la cerámica junto al ceramista catalán Josep Llorens Artigas (1892-1980). Este medio le permite explorar la materia, el volumen y el esmaltado, que se convierten en los motores de una renovada búsqueda formal que Miró desarrolla hasta el final de su carrera.

La relación entre Miro y Artigas es de tú a tú. Ambos se conocieron en los años 20 en París, pero no será hasta los cuarenta cuando empiezan de verdad a trabajar juntos. Son un verdadero dúo en el que se reparten los roles. Esta relación que dará más de 200 obras conjuntas será esencial para poder entender la obra de Joan Miró.

Una revolución artística permanente

A partir de la década de 1960, lo figurativo se diluye de forma definitiva. El negro de sus líneas se espesa en círculos, como tantos caminos sobre la tierra que se adentran en el espacio del lienzo para entablar una lucha con el color.

Los reciclajes, los ensamblajes y los collages ocupan entonces su lugar en su obra y le abren el camino de la escultura para animar su universo creativo con una nueva presencia. Lo imprevisible de lo cotidiano le aporta nuevos temas y le devuelve siempre a sus raíces. La escultura revitaliza el gusto de Miró por la materia. A través de reciclajes inesperados, la madera, el metal, la piedra, el tejido o el cemento estimulan el nacimiento de un corpus compuesto por asociaciones de objetos cotidianos. Este enfoque tridimensional en diálogo con el espacio le enfrenta, a partir de 1966, a lo monumental.

En 1972, realiza su primera serie de Sobreteixims, basada en el uso de tejidos o tapices reutilizados, quemados, manchados, y luego remendados y pintados. Esta reinvención perpetua encarna un largo recorrido intelectual que cobrará forma en la exposición en torno a un conjunto de unas quince esculturas destacadas de estos diversos desarrollos. En Mallorca, donde también dispone de un taller de grabado y litografía, Miró intensifica su relación con las obras múltiples.

Perpiñán centro de la cultura española en el museo Hyacinthe Rigaud

La Guerra de España y la Retirada convierten Perpiñán en tierra de exilio y dejan huella en la obra de muchos artistas catalanes, entre ellos Antoni Clavé y Josep Grau-Garriga, que expresan su exilio viendo a Francia como su país de adopción y a Cataluña como su tierra perdida.

Antoni Clavé nació en Barcelona en 1913 y con 24 años fue movilizado y enviado al frente de Aragón. En enero de 1939 forma parte de la retirada tras la entrada de los franquistas en Barcelona. Encarcelado en el campo de concentración de Prats de Molló, fue trasladado luego al campo de Haras en Perpiñán donde hizo varios dibujos que luego expondría una vez en libertad. Su obra, marcada por la guerra y el exilio le llevó a París donde conoció a Picasso y formó parte de la llamada “escuela española de París”. Con dificultad lograba sobrevivir y se vio abocado a trabajar en decorados para el teatro y diseño de vestuario. Todo cambió a partir de 1951 cuando logró hacerse un nombre dentro de la pintura. 1951 año en el que se instalaba en el Mediodía francés, en esas tierras que olían catalán.

Josep Grau-Garriga, algo más joven que Antoni Clavé, nació en San Cugat del Vallés en 1929 e hizo de la tapicería su mundo y su obra de arte. Varias de sus creaciones se encuentran en el museo que ve en él a uno de los grandes artistas catalanes de su época. Artistas marcados por la fratricida guerra civil española.

Clavé-Grau-Garriga, su arte, de gran poder evocador, utiliza materiales humildes y una paleta oscura, heredada directamente de la pintura española. Siguiendo esta tradición, Jean Capdeville, Patrick Loste y Roger Cosme-Estève han creado una obra de raíces profundas, oscura y brutal, eminentemente mediterránea que está reflejada en el museo.

Ramón Antonio Pichot y Gironés (1981-1925) cuenta con varias de sus obras en la colección museística. Pichot se trasladó Francia de joven donde fue amigo de Zulueta y Picasso. Al termino de la II Guerra Mundial volvió a Cataluña. Su obra fue referencia para muchos pintores españoles que vieron en él a un referente. “Andaluz en la fuente” y “Españolas en la iglesia” son dos de las obras adquiridas recientemente por el museo.

No podemos dejar de mencionar la presencia de Pablo Picasso que, entre 1953 y 1955 residió por periodos más o menos amplios en el Hôtel de Lazerme –hoy sede del museo- donde se alojaba recibido por sus propietarios. El museo posee varias docenas de obras de Picasso, esencialmente cerámicas del artista malagueño.

Escultura, pintura, cerámica, dibujo… todos los palos de un mismo arte
Escultura, pintura, cerámica, dibujo… todos los palos de un mismo arte | La Región Internacional

Un museo con historia

El barrio en el que se encuentra el museo fue construido en el siglo XII, en particular por los templarios. Durante el siglo XVII, los futuros hôtels de Mailly y de Lazerme se convirtieron en residencias privadas. Era la época de la Ilustración en Perpiñán, y sus respectivos propietarios, el Mariscal de Mailly y la Marquesa de Blanes, contribuyeron a animar la vida intelectual local celebrando salones en sus mansiones privadas. No fue hasta 1833 cuando el Museo de Bellas Artes de Perpiñán abrió sus puertas al público, en el antiguo edificio de la universidad.

Inicialmente constituido por colecciones personales, el museo se fue enriqueciendo progresivamente. En 1908, Jules Pams y Jules Escarguel crean la primera asociación de «Amigos del Museo» de Perpiñán. En la inmediata posguerra, en 1949, surgió el deseo de poner de relieve la pintura moderna y defender una identidad y una cultura regionales. En los salones del Hôtel Pams se creó el efímero Musée du Roussillon. Cerró sus puertas en octubre de 1953, para ser sustituido por el «nuevo» Musée Hyacinthe Rigaud. Pero con sus nuevas misiones y ambiciones, el museo se quedó pequeño en el antiguo edificio universitario. En 1979, el Ayuntamiento decidió trasladar el Museo Rigaud al Hôtel de Lazerme, en la rue de l'Ange, que acababa de adquirir.

En 1996, el Saint Pierre de Hyacinthe Rigaud fue adquirido gracias a una suscripción pública. En 2001, la donación «Pierre Daura» permitió abrir nuevos espacios en la segunda planta y presentar parte de la colección de obras donadas a la ciudad por su hija Martha. En 2009 se relanzó una política de exposiciones temporales de gran envergadura: «Rigaud intime» (2009), «la Belle Epoque des Bardou» (2011), «París-Perpiñán-Barcelona» (2013) a pesar de las limitaciones de espacio.

El interés de los habitantes de Perpiñán por sus colecciones se ha reavivado, lo que subraya la necesidad de renovar y ampliar el museo. El proyecto de renovación del Musée d'art Hyacinthe Rigaud, además de ampliar los espacios del Hôtel de Mailly, permitirá reintegrar en el circuito de visita toda la parte sur del Hôtel de Lazerme: el jardín colgante, la fachada y el edificio principal, así como el piso y los estudios ocupados por Picasso en la segunda planta.

Museo Hyacinthe Rigault. 21 rue Mailly, 66000 Perpignan. Del 1 de junio al 30 septiembre: abierto todos los días de 10h30 a 19h. Del 1 de octubre al 31 de diciembre: abierto de martes a domingo de 11h a 17h30. https://www.musee-rigaud.fr/

Joan Miró decide separarse del academicismo para proponer una mirada diferente
Joan Miró decide separarse del academicismo para proponer una mirada diferente | La Región Internacional

Miró, una mirada hacía la posteridad

Es en el universo de su taller donde Miró proyecta el futuro póstumo de su obra. Preocupado por su legado reflexiona y decide hacer una donación de sus dos talleres a la ciudad de Palma de Mallorca, oficialmente formalizada en 1981. Esta fue una decisión largamente madurada junto a su esposa, Pilar Juncosa, y de esta manera la ciudad se ve dotada de los talleres del artista, así como de un importante fondo de obras destinado a constituir el núcleo de la fundación que presenta, promociona y desarrolla su legado. Hoy se promueve una obra que refleja la humildad del artista, pero también aspectos de su personalidad como la discreción e incluso la angustia y zozobra que vivió en diferentes momentos de su vida como aquellos pasados entre 1939 y 1941 donde se refugió en Normandía. Miró concibió la Fundación como un centro de arte vivo, abierto a todas las disciplinas artísticas en una definición que hoy conocemos como “Miromundo” por su intensidad y alcance.

Una sala Dalí en Perpiñán

El Museo Hyacinthe Rigaud presenta hasta el próximo 30 de abril una sala Salvador Dalí que recoge obras del pintor como “Alucinación parcial. 6 imágenes de Lenin en un piano”, influenciada por el surrealismo de Breton o las litografías “La memoria de la mujer-niña” y “El gran masturbador”. Otras dos obras propiedad del museo son también expuestas: “Variaciones en torno a la estación de Perpiñán” de 1965-1966 y la Invitación a la “Exhibition of Dali’s Best Painting” en la Galeria Knoedler de Nueva York en 1965.

Esta miniexposición es la antesala de la que se está preparando para el segundo semestre de 2027 en la ciudad de Perpiñán donde el Museo acogerá durante 6 meses una gran retrospectiva preparada con la Fundación Dali de Figueres.

El Centro Español de Pirineos Occidentales ha cumplido 106 años de existencia
El Centro Español de Pirineos Occidentales ha cumplido 106 años de existencia | Nicolas Parent

Centro Español de Pirineos Orientales: España en el corazón de Perpiñán

Las calles de Perpiñán huelen a España. No hay ninguna provocación en esta afirmación. Huelen y hablan de España. La presencia española es visible, es querida y es respetada. El Centro Español de Pirineos Orientales es un buen ejemplo de ello una asociación de emigrantes, de hijos de emigrantes, de nietos de emigrantes que sigue, día tras día, promocionando un país, una cultura y una lengua.

Allí nos espera esta histórica entidad, en el número 26 de la calle Jeanne D’Arc, en el corazón histórico de la ciudad de Perpiñán que el pasado 13 de junio vivió un día histórico. Uno más.

El 13 de junio de 1920, hace 106 años, los españoles de la localidad ponían la primera piedra de su Centro. Un edificio emblemático, construido piedra a piedra por la emigración española. Un edificio que recuperó la belleza de antaño al ser rehabilitada su fachada, ejemplo de Art Deco, el pasado año. La presidenta del centro, Rose Denis-Rodríguez recuerda que desde los años 70 la fachada no había sido rehabilitada y que necesitaban poder hacer los trabajos para evitar una mayor degradación. En los últimos años se ha trabajado en los techos y la fachada gracias a la aportación del Centro pero también a las ayudas del Ayuntamiento y del Departamento que han contribuido de manera muy significativa pues los presupuestos eran superiores a los 200.000 euros. 

Para seguir manteniendo el edificio en buen estado son necesarias nuevas inversiones y por ello la asociación lanzó hace unas se semanas su campaña de donativos que permitirán continuar con la salvaguarda del patrimonio.

Refección del suelo del teatro, trabajos en salas como la Madison para aumentar su capacidad, completar y modernizar los equipos de sonido, son algunas de los trabajos que deben ser sufragados por los donativos.

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