Nueva York pone nombre a la memoria de los españoles que levantaron "Little Spain" y La Nacional

RECONOCIMIENTO A LA COLECTIVIDAD ESPAÑOLA

La nueva denominación de la esquina de la calle 14 Oeste y la Octava Avenida recupera la memoria de las generaciones de españoles que hicieron de este rincón de Manhattan su hogar y convierte a La Nacional en símbolo de una historia migratoria que durante décadas quedó fuera del relato de la ciudad

Asistentes a la inaguración de la calle
Asistentes a la inaguración de la calle | @vanesaalvarez

La historia de la emigración española en Nueva York tiene desde el pasado lunes un lugar visible en el callejero de la ciudad. La esquina de la calle 14 Oeste con la Octava Avenida, en Manhattan, acaba de ser oficialmente denominada “Little Spain–La Nacional Way”, un reconocimiento explícito a la comunidad española que durante buena parte del siglo XX convirtió esta arteria en uno de sus principales centros de vida social, cultural y comunitaria.

No cambia el nombre oficial de West 14th Street, pero sí incorpora al paisaje de Manhattan el recuerdo de una comunidad que durante décadas tuvo aquí su particular punto de encuentro. El reconocimiento recupera así el nombre de Little Spain, la Pequeña España en la que miles de inmigrantes españoles construyeron sus vidas, abrieron negocios y se mantuvieron unidos.

En el centro de esta historia se encuentra La Nacional que como tantas otras instituciones benéficas a lo largo del mundo nacieron para prestar apoyo a los emigrantes. Se cumplen, por tanto, 158 del establecimiento de la primera institución de españoles emigrantes en los Estados Unidos, la llamada Casa Social de la Unión Benéfica Española, o en su nombre inicial en inglés, The Spanish Benevolent Society, como hoy muestra la placa a su entrada. Un grupo de españoles emprendedores y preocupados por sus compatriotas que llegaban desamparados al puerto de la ciudad de Nueva York, abrieron una modesta casa de acogida.

No estaba en la ahora conocida Calle 14, por entonces tan solo una futura “Little Spain”. Sus inicios son en el número 151 de la Calle Bowery, 17 manzanas más al sur. Allí estuvo durante casi 50 años ese centro inicial de acogida y actividades para los españoles emigrantes. La institución acabó convirtiéndose en uno de los principales puntos de referencia de la comunidad.

Sede de La Nacional en Nueva York
Sede de La Nacional en Nueva York | La Nacional

La Nacional ofrecía a los recién llegados una red de apoyo que abarcaba desde actividades sociales y alimentación hasta asistencia médica y otros servicios. Su función fue, por tanto, mucho más amplia que la de un simple centro de reunión: contribuyó a crear una comunidad y a proporcionar una estructura de apoyo a quienes comenzaban una nueva vida lejos de España.

Por eso, la incorporación de su nombre al nuevo reconocimiento de la calle convierte a La Nacional en parte inseparable de la memoria de Little Spain. Y une así el territorio y la institución que ayudó a vertebrar la presencia española en este rincón de Manhattan. Y que durante décadas, la calle 14 y sus alrededores concentraron restaurantes, comercios, clubes sociales y entidades vinculadas a la diáspora española. A ese legado, y a la huella española en Estados Unidos, ha dedicado sus investiaciones y parte de su trayecgtoria profesional el profesor, James D. Fernández, director de la New York University en Madrid, nacido en Brooklyn y con origenes españoles. Un ejemplo fue el documental y exposicón "Invisible Inmigrants" que desarrolló junto al periodista asturiano Luis Argeo.

Representantes de La Nacional, del Gobierno: Marta de Blas, cónsul general de España en Nueva York, y muchos españoles residentes en la ciudad se reunieron el pasado lunes para participar en la inauguración del nuevo nombre de la calle, y para recordar a los que vinieron “en busca del sueño americano”, tal y como recordó la directora de relaciones institucionales del centro español, Michelle Mirón.

Y aunque hoy La Nacional es uno de los locales más conocidos de Manhattan para comer comida española, no es un restaurante más, ya que está gestionado directamente por la propia sociedad benéfica (Spanish Benevolent Society) y cuenta con un programa especial que patrocina visados a jóvenes chefs españoles. Cocineros que viven en los pisos superiores del histórico edificio y diseñar el menú y dirigir los fogones. Pero además, es un Centro social y cultural muy activo, ya que mientras abajo la gente cena o ve partidos de fútbol en las pantallas gigantes, en los espacios contiguos y plantas superiores se siguen organizando clases de tango, espectáculos de flamenco y exposiciones de arte.

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