Biografía|Rodolfo Prada, un incansable patriota galego

Con el triunfo de la segunda República participa de la fundación de ORGA en Buenos Aires, llegando a ser su presidente. Como miembro del Centro Orensano dirigió su órgano periodístico “El Orensano” y luego “Opinión Gallega”. En 1940 realizaba la sección literaria de “El Noticiero español”, una antigua publicación fundada por el periodista M. Barrio.

Lois Pérez Leira - loisperezleira@hotmail.com
Publicado: 03 feb 2025 - 23:23
Rodolfo Prada disfrutando de un día de playa en familia.
Rodolfo Prada disfrutando de un día de playa en familia.

Rodolfo Prada Chamoncín nació en la Peroxa (Ourense) el 28 de agosto de 1892. Se trasladó muy joven a la Argentina, radicándose en Mendoza y luego en Buenos Aires, donde se afincó definitivamente y comenzó su actuación en las entidades de la colectividad gallega. Con Luis Davila y Luis López funda en Buenos Aires, en 1919, la Asociación Protectora de la Real Academia Gallega, siendo su primer secretario. En representación de la misma fue nombrado correspondiente de la Real Academia Gallega. Fue secretario en 1920 de la primera Casa de Galicia. En esta institución dirige la Revista Acción Gallega y el Ateneo de Cultura Gallega. En 1924 se integra como redactor jefe y luego copropietario del Correo de Galicia que dirigía Lence. Durante el largo viaje de Lence por España será Prada quien lo reemplace en la dirección del periódico.

Con el triunfo de la segunda República participa de la fundación de ORGA en Buenos Aires, llegando a ser su presidente. Como miembro del Centro Orensano dirigió su órgano periodístico “El Orensano” y luego “Opinión Gallega”. En 1940 realizaba la sección literaria de “El Noticiero español”, una antigua publicación fundada por el periodista M. Barrio.

Rodolfo Prada realizó distintas conferencias, algunas de las cuales fueron editadas, como la realizada en Montevideo en 1935 bajo el nombre de “Encol da nosa Galiza,” también edito en Buenos Aires una conferencia en forma de folleto “Encol de Antolin Faraldo”.

Con la llegada de Castelao a Buenos Aires en 1940 comienza una etapa muy activa del exilio gallego. En la capital de la Plata se había juntado el grupo mayoritario de nuestro exilio, entre ellos: Luis Seoane, Rafael Dieste, Lorenzo Varela, Arturo Cuadrado, Otero Espasandin, Antonio Baltar, Rey Baltar, Núñez Búa, Gumersindo Sánchez Guisande y Alonso Ríos, entre otros. Es de destacar también la presencia de otros galleguistas que como Prada se habían formado en la emigración como Eduardo Blanco Amor, Manuel Puente, Campos Couceiro, Cao Turnes, Xosé Abraiara, Francisco Regueira etc.

Durante los diez años de residencia de Castelao en Buenos Aires, Prada se convierte en su persona de confianza o secretario personal. Fue quien motorizo la idea de Castelao de crear las Irmandandes Galegas en toda América, siendo elegido presidente de la de Buenos Aires durante un periodo. Fue el organizador del Consello de Galicia y uno de los operadores fundamentales de la recreación de Galeuzca. También fue uno de los impulsores de la creación de los cuatro centros provinciales.

Rodolfo Prada fue el encargado de la reedición del periódico galleguista “A Nosa Terra” en el exilio. Con relación a su amistad con Castelao, el propio Prada nos cuenta sus recuerdos, a través de una entrevista que le realizó Luis Seoane y que fue editada en “Galicia Emigrante”:

“Tengo como la mayor honra de mi vida la amistad que me dispenso el gran Castelao y el privilegio de muchas confidencias de tan esclarecido espíritu. Yo supe de las esperanzas que tenía puestas en la colectividad gallega de Buenos Aires, en esta colectividad a la cual, - por el clima propicio en que vive -, le llamaba la Galicia Libre. De ella esperaba Castelao la mejor defensa y en cierto modo la salvación de la auténtica espiritualidad de Galicia, y la más eficaz ayuda para un nuevo renacer de la milenaria cultura gallega".

También esperaba de ella, como complemento natural y lógico, la conservación y cultivo de las esencias del patriotismo gallego en función de afirmar la personalidad histórica de Galicia. Y es evidente que sus esperanzas, felizmente, no se han visto defraudadas.... Las influencias que Castelao ejerció sobre los 400 mil gallegos que tenemos la fortuna de vivir en esta acogedora tierra argentina, fue poderosa, eficaz y trascendental. Llegó a nosotros, en hora de honda tristeza. Su presencia aquí hizo el milagro de levantar nuestros espíritus y de alegrar nuestros corazones. Con él pareció que Galicia misma estaba con nosotros. Y a la vez, Castelao se sintió feliz. Él decía que era feliz, porque vivía en la Galicia Ideal. Y por la onda del patriotismo gallego y el orgullo de ser gallego, tan encarnado en Castelao, se dio otro milagro: el de la rara unanimidad con que los gallegos de aquí, cualesquiera fuese su tendencia ideológica, lo admiraban, lo querían y lo respetaban, asignándole la simbólica representación de la galleguidad...En los diez años que Castelao vivió entre nosotros, actuó en permanente función de maestro y de guía, - de “guieiro” para decirlo más gráficamente en gallego-. Desde el Centro Orensano, que fue su hogar espiritual y su cátedra, difundió enseñanzas, fijo posiciones y fortifico la fe de los gallegos. Su lápiz de dibujante y su pluma de escritor, estuvieron en constante actividad, pese a su lucha dramática, con la deficiencia visual que padecía y con la cruel dolencia que abatió su vida.

Sus últimos momentos, fueron reveladores de la alta jerarquía y serenidad de su espíritu. Lo puedo decir yo que tuve el privilegio de recoger sus postreros pensamientos, íntegramente relacionados con la Galicia Ideal; y lo pueden decir los ilustres médicos que intervinieron en la operación quirúrgica que debieron practicarle como recurso extremo y sin esperanzas: antes de ser anestesiado, Castelao hizo gala de su innato humorismo, relatándoles un cuento ingenioso...que fue su último hablar...”

Su amigo Luis Seoane quien le dedico una semblanza y una caricatura señaló de nuestro biografiado: ë un dos mais importantes homes da colectividade galega de Bos aires e dos que máis contribuíu a facer historia nela voltando sentimentalmente a galicia, facendo posibre que interviese como protagonista na solución de algús dos seus probremas...Ë unha personalidae que, independentemente do seu talento, é dunha grande bondade e xentileza. Todo o contrario do dito popular “home pequeño fol de veneno”. Ë un home xigante no amor á súa terra e aos homes.

El espíritu galeguista de Prada era incansable, en 1964 vuelve a editar el Correo de Galicia. Su presencia era una constante en todas las actividades de la colectividad gallega, marcando durante muchas décadas el desenvolvimiento de la misma.

Conocí a Rodolfo Prada en 1977 en la biblioteca del Centro Galego de Buenos Aires, era la época de los cursos de idioma galego — portugués que dictaba Higinio Rodríguez. Allí nos encontrábamos y entremezclábamos varias generaciones de gallegos que solemnemente y ritualmente nos acercábamos para hablar de Galicia. La cita era el día sábado por la tarde. A las cinco de la tarde iban llegando los de siempre: Xosé Benito Abraira y Bernardo Souto. Otros como Lamela, Prada y el propio Tacholas cuando podían se daban una vuelta por las clases que después terminaban en tertulia en el bar de enfrente del Centro. Entre los jovenes veiteañeros que nos dábamos cita estaban: los hermanos Negreira, Carlos López, Enrique Albor y quien les escribe.

Mi último recuerdo que tengo de Prada fue en un pasillo del Centro Gallego escuchando una cinta de Xoan Pardo traída de Galicia, donde interpretaba una poesía de Pondal. En aquel momento compartido con Tacholas y Miguel Ángel Negreira, Prada parecía estallar de emoción y romper aquella coraza, de hombre serio que tenia. A los pocos meses me llega la noticia de su muerte. La colectividad gallega había perdido a unos de sus más importantes dirigentes.

El 3 de noviembre 1980 a los 88 años fallecía el galleguista Rodolfo Prada, con él terminaba una de las etapas más fructíferas de la emigración gallega del Río de la Plata.

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