Canarias se lanza a la búsqueda de la vida extraterrestre

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Sigue avanzando en un telescopio experimental que se pretende utilizar para analizar las atmósferas y superficies de otros mundos en busca de biomarcadores asociados a la vida

Red de Telescopios Cherenkov (CTAO) en La Palma
Red de Telescopios Cherenkov (CTAO) en La Palma | UJA

El Instituto de Astrofísica de Canarias sigue avanzando en su telescopio SELF (Small ExoLife Finder), un prototipo tecnológico desarrollado para probar nuevas soluciones destinadas a la observación directa de exoplanetas y, a más largo plazo, a la búsqueda de posibles señales de vida fuera del Sistema Solar.

Se trata de un telescopio experimental de aproximadamente 3,5 metros de diámetro, formado por quince espejos primarios de medio metro distribuidos en una estructura circular, cuyo objetivo es servir como plataforma real para desarrollar y validar nuevas tecnologías ópticas, mecánicas y de control que puedan escalarse posteriormente a instalaciones mucho mayores.

De hecho, este prototipo constituye un paso previo hacia un telescopio de gran apertura —el ELF, ExoLife Finder— diseñado específicamente para obtener imágenes directas de planetas alrededor de otras estrellas y estudiar sus propiedades. En concreto, a largo plazo se pretende que sirva para analizar las atmósferas y superficies de estos mundos en busca de posibles biomarcadores asociados a la vida.

Como ha explicado Nicolas Lodieu, uno de los científicos del instituto canario, el telescopio SELF permite probar la tecnología desarrollada en un telescopio real sin llegar a construir una gran infraestructura, de modo que las lecciones extraídas serán fundamentales de cara a "diseñar la siguiente generación de telescopios dedicados al estudio directo de exoplanetas".

Y es que observar directamente un exoplaneta supone un enorme reto porque su luz es extremadamente débil frente al brillo de la estrella que orbita, de ahí que el juego de espejos juegue una importancia crucial a la hora de minimizar ese efecto lumínico.

SELF toma forma

El proyecto ha avanzado de forma significativa durante lo que va de 2026, pues la estructura ya está montada y la cúpula que lo albergará ya se encuentra instalada.

Una vez en funcionamiento, combinará dos funciones: generar ciencia propia y, al mismo tiempo, proporcionar al equipo la experiencia técnica necesaria para avanzar hacia ELF y hacia futuros instrumentos capaces de estudiar con mayor detalle planetas similares a la Tierra.

Entre los casos científicos previstos se encuentran la detección directa de determinados exoplanetas, el estudio de posibles lunas alrededor de planetas y enanas marrones, el análisis de la rotación y variabilidad de objetos de masa planetaria y la búsqueda de compañeros subestelares alrededor de estrellas cercanas.

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