ENTROIDO DE XINZO
Domingo Fareleiro

“El gran potencial de la IA no está en la automatización de procesos, las empresas aún deben aprender a utilizarla”

IA EN LAS EMPRESAS

Entrevista a Noelia Amoedo, experta en asesoramiento en IA para empresas

Noelia Amoedo durante su intervención en la jornada Ecosystems en A Coruña
Noelia Amoedo durante su intervención en la jornada Ecosystems en A Coruña | José Luis Estévez

Noelia Amoedo (Pontevedra, 1974) es una emprendedora de éxito en el sector de la tecnología digital que en los últimos años se ha especializado en el asesoramiento de empresas que desarrollan o implementan tecnologías de Inteligencia Artificial. Después de ver en primera fila desde Silicon Valley lo que ocurría con la burbuja tecnológica que afectó a las punto.com a principios del milenio, cree que ahora está pasando algo similar y que las empresas aún no son conscientes de la importancia del cambio que supone la llegada de la nueva IA generativa. En su opinión, el gran desafío para los próximos años es que las propias compañías aprendan a usar esta nueva tecnología para solucionar problemas y no se queden sólo en la idea de automatizar procesos y prescindir de personal.

Pregunta. Se dice que la IA supone una revolución tan grande como lo fue en su día la aparición de internet. ¿Comparte esta afirmación?

Respuesta. Están pasando cosas que me recuerdan a lo que ocurría con la aparición de internet y que yo pude vivir personalmente cuando trabajaba en Silicon Valley a finales de los 90. Entonces parecía que hacer algo sin internet iba a ser imposible y ahora pasa algo similar, parece que estamos en un momento de burbuja. Con las punto.com hubo un boom y después vino un bajón para al final estabilizarse y creo que ahora mismo no tenemos ni idea de lo que puede pasar con la IA dentro de diez años. También creo que hay cosas que son distintas a los que pasaba entonces porque con internet estábamos empezando de cero en el mundo digital y, sin embargo, la IA generativa es consecuencia de una evolución, de un trabajo que se viene desarrollando en los últimos 20 años y por eso creo que vamos a tener la oportunidad de aprender de los aciertos y los errores que ha habido en estas dos décadas.

P. Entonces, ¿podría decirse que estamos en un momento de burbuja financiera con las empresas de IA como ocurrió con las primeras compañías digitales?

R. Creo que sí hay una situación de burbuja porque, por ejemplo, estamos viendo como hay empresas que han conseguido levantar capital porque han presentado proyectos relacionados con la IA pero realmente no innovan gran cosa con sus desarrollos. Se han invertido cantidades astronómicas y en algún momento tiene que llegar una corrección. Sin embargo, creo que con las grandes cantidades que ya se han aportado sí que se ha conseguido generar valor, a diferencia de lo que ocurrió en su momento con las punto,com.

P. Por lo que se escucha parece que en un futuro inmediato la IA va a aplicarse a todo y no vamos a poder vivir sin ella. ¿Será así realmente?

R. Creo que es muy probable que la salud de nuestra economía dependa mucho de la IA o de servicios basados en IA, cualquiera que sea su forma, en el futuro. Y, desde luego, cuando implementamos IA de terceros en nuestras empresas tenemos que gestionar bien esa dependencia, como la de cualquier tecnología externa. Lo que espero es que no seamos cada uno de nosotros los que dependamos de IA para pensar. Eso todavía está en nuestras manos.

P. ¿Estamos en una etapa muy inicial del desarrollo de la IA generativa o estamos en un momento de cierta madurez?

R. Nos encontramos en un momento muy inicial de la IA generativa. Ahora mismo el mayor exponente que vemos de esta tecnología en las empresas son cosas como los chatbots para atender a los clientes y estoy convencida de que en el futuro las aplicaciones que vamos a ver no van a tener tanto que ver con eso. Creo que el momento actual para este tipo de IA es comparable a lo que era el inicio del milenio para internet.

P. ¿Es posible que como ocurre en otros ámbitos Europa se quede fuera o juegue un papel muy secundario en el desarrollo de esta nueva tecnología?

R. Por el momento Europa se está quedando afuera porque la mayor parte de la inversión que se está ejecutando se hace en Estados Unidos y China. Europa además llega tarde para jugar el mismo juego que Estados Unidos, creo que está a tiempo de jugar un juego diferente pero debe de implementar una estrategia para ello. En Europa vamos por delante en lo que se refiere a regulación y eso puede ser bueno si sirve para una buena gobernanza y para crear confianza y atraer talento. No se trata de conseguir hacer una empresa potente con dos empleados sino de desarrollar empresas competitivas en los sectores donde ya llevamos ventaja respecto a Estados Unidos porque competir con ellos es complicado.

P. ¿Las empresas que no se incorporen a esta revolución de la IA están condenadas a desaparecer o a pasarlo muy mal?

R. Está claro que es una revolución bastante horizontal y los que cierren los ojos a ella es posible que lo pasen mal a medio plazo, o desde luego que sean menos competitivos. Pero la cuestión no es tanto incorporarse sino el cómo incorporarse. Si te incorporas introduciendo un montón de herramientas que no controlas, esperando que te hagan más eficiente por arte de magia de un día para otro, confiando en toda la información que te dan o las decisiones que toman sin más, puedes pasarlo todavía peor. Las empresas con una larga trayectoría pueden tener ventajas importantes para incorporar la IA a su organización. Mi consejo es acercarse a esta tecnología con estrategia e intencionalidad, entendiendo que no es solo un reto tecnológico sino organizacional y que las mismas razones por las que se abren oportunidades generan también muchos riesgos que debemos gestionar.

Cálculos de medio millón de despidos en EE.UU.

P. ¿Es previsible que el desarrollo de la IA acabe generando un fuerte ajuste en los empleos menos cualificados de las empresas?

R. Creo que en parte esto va a depender mucho del ideario de las empresas y de los objetivos que se estén planteando. Si todo pasa por optimizar recursos, pues entonces sí que se va prescindir de mucha gente y no solo de los menos cualificados sino también de cargos intermedios, consultores, etc. Por ejemplo, en Estados Unidos se habla de que en 2025 las empresas de tecnología pueden despedir a unos 25.000 y que el 95% del código de programación lo va a escribir la IA. Amazon ya ha anunciado el despido de 14.000 empleados hace unas semanas. Si los líderes creen que este debe de ser el objetivo entonces habrá muchos despidos.

Sin embargo, yo creo que el verdadero potencial de la IA no está en la automatización. La IA es muy buena para el razonamiento inductivo, mejor que las personas. Es buena para reconocer patrones pero cuando da recomendaciones se basa en datos que han sido creados de forma digital y no toda la información está digitalizada, a veces está en las cabezas. Nuestros cerebros son mejores para el razonamiento abductivo, somos mejores haciendo hipótesis mientras que esta tecnología se basa en la estadística y todavía comete muchos errores. Si conseguimos conectar las cualidades de ambos podremos sacar lo mejor de los dos mundos.

P. ¿Hacia dónde va a evolucionar el papel de la IA en la empresa en los próximos años?

R. Creo que va a haber una mayor coordinación entre los agentes y las aplicaciones de la IA y que esta se va a usar más para resolver problemas concretos que a aplicarse como un remedio general para solucionarlo todo. En sectores como la biotecnología estamos viendo cómo puede aplicarse la IA para descubrir nuevos fármacos por ejemplo. Se está aplicando para hacer cosas que hasta ahora eran imposibles y ese puede ser un buen ejemplo de las grandes posibilidades de desarrollo que tiene esta tecnología y de cómo puede ayudar a innovar más. En las empresas se ha tratado de hacer algo en este sentido pero muy poco todavía. La capacidad de la IA para estructurar la información puede servir para muchas cosas

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