Investigadores de Stanford idean un dispositivo para disolver los trombos que provocan el ictus

BIOTECNOLOGÍA

El sistema ya ha sido probado con éxito en animales y podría suponer una revolución para el tratamiento de los ictus

Los investigadores de Stanford Jeremy Heit y Renee Zhao
Los investigadores de Stanford Jeremy Heit y Renee Zhao | STANFORD MAGAZINE

Investigadores de la Universidad de Stanford han desarrollado un nuevo dispositivo (mili-spinner) que ayuda a disolver los coágulos que atascan las arterias para facilitar su extracción. De esta forma, se facilita que se pueda extraer antes el coágulo y se multiplican las posibilidades de supervivencia del paciente, además de reducirse la probabilidades de sufrir daño cerebral tras el ictus.

Según un artículo publicado en el Stanford Magazine, este nuevo dispositivo podría convertirse en una herramienta muy útil para ayudar a los médicos a extraer los coágulos más resistentes con mayores posibilidades de éxito. Actualmente, la extracción de coágulos mediante un catéter solo tiene éxito en la mitad de los casos y con los más densos las tasas de éxito se desploman al 11%.

El mili-spinner funciona girando rápidamente sobre los coágulos para lograr reducirlos a una fracción de su tamaño y facilitar la extracción. Inicialmente el dispositivo no se estaba desarrollando para realizar esta función, sino que se trataba de un pequeño dispositivo robótico para administrar fármacos. Sin embargo, la profesora adjunta de ingeniería de la Universidad de Stanford, Renee Zhao, observó al probar el dispositivo -que se impulsa a través de los vasos sanguíneos con rotores giratorios- que la fuerza creada por la hélice al girar creaba succión.

Su equipo añadió una correa al mili-spinner para guiarlo con precisión a través de los vasos en lugar de dejarlo flotar libremente. De esta forma, descubrieron que hace mucho más que succionar coágulos, también los condensa en pequeñas y densas bolas. "Era algo inimaginable", explica Zhao, "pudimos ver cómo el coágulo cambiaba de color, de rojo a blanco, a medida que se expulsaban las células sanguíneas".

Con el apoyo del Instituto de Neurociencias Wu Tsai y la Bioingeniería de Stanford el dispositivo se comenzó a probar en animales. Fueron necesarias cientos de iteraciones antes de lograrlo: poder introducirlo a través de los catéteres que los médicos ya usan, guiarlo hasta el lugar del coágulo y centrifugarlo y extraerlo sin fragmentarlo. La combinación de la experiencia en ingeniería de Zhao y el conocimiento clínico de Jeremy Heit, jefe de neuroimagen y neurointervención y profesor asociado de radiología en Stanford Medicine, fueron fundamentales para el desarrollo del proyecto.

En junio de 2025, Zhao y Heit publicaron los resultados de sus ensayos con animales en la revista Nature. El mili-spinner podía reducir los coágulos a tan solo el 5% de su volumen original. Para coágulos particularmente resistentes, el dispositivo tuvo éxito en el 90% de los casos a la primera, mucho mejor que los métodos actuales.

Cambio radical para tratar los ictus

“La idea de modificar la morfología del coágulo para que se extraiga es un concepto realmente novedoso, es muy diferente a todo lo disponible actualmente”, afirmó el Dr. Mahesh Jayaraman, profesor y catedrático de radiología de la Universidad de Brown y expresidente de la Sociedad de Cirugía Neurointervencionista. “Si se demuestra su seguridad y eficacia, podría cambiar radicalmente la forma en que tratamos el ictus isquémico”, añadió.

Para los pacientes, esta nueva tecnología podría representar una mejor calidad de vida y una recuperación más sencilla tras un ictus.

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