Stablecoins, la nueva revolución del mundo cripto a la que Europa tampoco se sube
CRIPTOMONEDAS
Las gestoras de activos financieros basadas en blockchain se convierten en grandes compradores de deuda de EE.UU.
La irrupción en los mercados financieros de las stablecoins --un tipo de criptomonedas que están vinculadas a monedas reales (mayoritariamente el dólar) y son por tanto mucho menos volátiles que el Bitcoin y otra similares- está causando una auténtica revolución en el mundo de las criptomonedas y el blockchain y se presenta como la alternativa más firme a ocupar un lugar de privilegio entre los nuevos instrumentos financieros que podrían erigirse en referencia del mercado en las próximas décadas.
Hasta ahora la mayoría de las stablecoins existentes han nacido y se han desarrollado en Estados Unidos (con la pionera Tether al frente) y están vinculadas al dólar pero el gran atractivo que presenta este tipo de instrumentos financieros está despertando el interés de entidades públicas y privadas en distintas partes del mundo.
Hace apenas unos días el Banco de Inglaterra lanzaba una propuesta de regulación de las stablecoins que se emitan en libras, que buscaría integrar este instrumento en el sistema y de esta forma conseguir beneficios. Además, diversas entidades bancarias europeas como el BBVA, ING (en colaboración con Unicredit y CaixaBank) o Santander (en alianza con entidades norteamericanas) han anunciado o estudian el lanzamiento de sus propias stablecoins en euros para 2026.
Una de las razones que explican este gran interés es el hecho de que las gestoras de estos activos se han convertido en poco tiempo en grandes poseedores de deuda pública estadounidense. Al cierre del mes de junio ocupaban el séptimo lugar del ranking de adquisiciones de deuda del país, sólo por detrás de países importantes como Reino Unido, Japón o Canadá. Antonino Comesaña, experto en tecnología blockchain y criptomonedas, explica que las previsiones apuntan a que en el año 2030 el volumen de deuda estadounidense que acumulen estas gestoras pueden situarse entre los 3 y los 5 billones de dólares. El propio secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, ha corregido al alza recientemente sus previsiones para el mercado stablecoin y ha señalado que podría alcanzar la capitalización de 3 billones de dólares en 2030.
“Lo que está pasando con las gestoras de las stablecoins es que están comprando cada vez más deuda americana para tokenizarla y venderla a su vez a inversores particulares. Actualmente ya han adquirido entre 250.000 y 300.000 millones de deuda y esto le interesa mucho al Tesoro de Estados Unidos porque consiguen incrementar la oferta y vender más deuda. En otros países como Reino Unido ya se han dado cuenta de que este sistema puede funcionar muy bien y están moviendo ficha. El que por ahora permanece ajeno a estos movimientos es el Banco Central Europeo (BCE). En un futuro próximo los grandes tenedores de deuda no van a ser los países, como sucede ahora, sino las gestoras de blockchain y esto ya está comenzando a suceder”, explica Comesaña.
Europa -con excepción del Reino Unido- corre el riesgo de quedarse fuera de esta dinámica y su papel testimonial ya se está viendo con las criptomonedas que no son stablecoins. Prácticamente todas las cripto son americanas y por tanto el negocio vinculado a ellas apenas repercute en Europa. Para Comesaña los intentos de regulación de este tipo de mercados en Europa con la normativa MICA que ya ha entrado en vigor demuestran la incapacidad de las autoridades de la UE para ver lo que está sucediendo.
Sobrerregulación en Europa
“Se dedican a regular las criptomonedas cuando realmente este mercado no existe en Europa. Regulan sobre lo que no existe, es un desastre y lo que están consiguiendo es que las startups vinculadas a criptomonedas que nacieron en Europa se están yendo a Estados Unidos, Oriente Medio o Reino Unido donde encuentran más facilidades y menos trabas para desarrollarse”, explica este experto en blockchain.
“Está claro que tiene que haber una regulación porque este mundo tampoco puede ser el salvaje oeste, como ocurría al principio, en el que cada uno haga lo que quiera. Pero el exceso de regulación también puede matar los negocios y no puede ser que los gestores de la innovación en Europa acaben siendo los bancos tradicionales que no son precisamente expertos en manejar este tipo de cuestiones. Por ejemplo, en Europa se acabó bloqueando la entrada de Tether, la stablecoin con mayor capitalización actual (185.000 millones de dólares”, indica Comesaña, que actualmente es vicepresidente de la Asociación Gallega de Blockchain (Agalbit).
Hace unas semanas el gobernador del Banco de Francia, François Villeroy ya advertía que la proliferación de stablecoins vinculadas al dólar puede amenazar la “soberanía monetaria” europea que está vinculada al euro. Como solución apuntó la necesidad de mantener el papel clave del dinero de los bancos centrales y apostar por la creación de un euro digital mayorista para el mercado interbancario y un euro digital minorista para el público en general. Como suele ocurrir con la normativa comunitaria, el mayor riesgo es que cuando la regulación entra en vigor la realidad de los mercados ya es otra y convierte a esta normativa en poco efectiva o inservible.
Evolución del Bitcoin
En lo que se refiere a las criptomonedas clásicas como el bitcoin, la llegada de las stablecoins no tiene que suponer un inconveniente ya que el aumento de capitalización que están experimentando estas monedas también va a hacer que las inversiones se diversifiquen y lleguen fondos a otras criptos.
Comesaña apunta que este año el bitcoin se ha “democratizado” ya que muchos de los primeros inversores que habían acumulado un gran volumen de bitcoins con la aparición de esta criptomoneda ahora están vendiendo buena parte de estos activos, que están siendo adquiridos mayoritariamente por pequeños inversores.
“Lo que está pasando es casi como una salida a bolsa del bitcoin porque incluso aunque sean grandes fondos como Blackrock los que compran bitcoins al final lo acaban distribuyendo entre pequeños inversores a través de ETFs. Creo que el bitcoin y otras criptomonedas como Ethereum van a ser menos volátiles en el futuro e incluso algo de eso estamos viendo este año donde el aumento de cotización del bitcoin no llega al 10%, lo que le sitúa por debajo de la rentabilidad anual del índice bursátil Standard & Poors, por ejemplo”, explica Comesaña.
Bitcoin, más valor o muerte
En su opinión, el liderazgo del bitcoin entre las criptomonedas clásicas no se verá amenazado en el futuro porque será “muy complicado” desplazarlo de su posición de privilegio actual. “Ethereum podría ser la cripto que más se le acerque pero el problema es que tiene mucha competencia y las otras monedas que hay tienen poca capitalización y se las puede atacar muy fácilmente. Lo que sí creo es que a largo plazo al bitcoin solo le quedan dos caminos, llegar a una cotización de 500.000 o 1 millón de dólares (actualmente ronda los 100.000 dólares) o desaparecer porque necesita aumentar su cotización para que los mineros que mantienen en funcionamiento al bitcoin sigan teniendo una remuneración algo atractiva. Si no la tienen el futuro del bitcoin podría verse muy comprometido”, indica Comesaña.
Como puede deducirse del contenido de este reportaje la inversión en criptomonedas no es algo que pueda realizarse a la ligera y los niveles de volatilidad en este campo siguen siendo elevados, aunque la llegada de las stablecoins supone un cambio importante en la búsqueda de una menor volatilidad. Comesaña recomienda a cualquiera que quiera invertir en este campo que adquiera una mínima formación necesaria para estar a cubierto de estafas y de pérdidas de capital importantes, aunque se muestra convencido de que puede ser una opción más para que el pequeño inversor pueda obtener una rentabilidad interesante ya que el tiempo de los pelotazos “ya ha pasado”.
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