Nueva tecnología
Suiza quiere construir la mayor gigabatería de flujo del mundo
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Suiza avanza en uno de los mayores proyectos de almacenamiento eléctrico de larga duración. En Laufenburg, junto a la frontera con Alemania, se ubicará una batería de flujo de vanadio con 1,5 gigavatios-hora de capacidad inicial, ampliable hasta 2,1 a posteriori. Y, una vez completada, será la mayor instalación del mundo de este tipo.
El proyecto forma parte del Technology Center Laufenburg, un complejo actualmente en desarrollo que combinará infraestructura energética, un campus tecnológico y un gran centro de datos destinado a inteligencia artificial, y está concebido para no ser una gran carga para la red eléctrica del país helvético.
Y es que, dado que la proliferación de centros de datos está elevando la demanda de electricidad y aumentando la presión sobre el sistema, lo que se persigue es que la propia infraestructura cuente con herramientas de almacenamiento de energía de larga duración procedentes de energías renovables. De este modo, se reducirá la dependencia constante de la red por parte del centro tecnológico.
Es por ello que se ha optado por baterías de flujo de vanadio, una tecnología diferente del ion-litio que domina actualmente el mercado, toda vez que su vida útil es prácticamente ilimitada. Mientras el litio se degrada químicamente con cada ciclo de carga y descarga, estas baterías funcionan con un electrolito acuoso que, al ser líquido, no sufre estrés mecánico ni se desgasta.
El hecho de que el 75% del electrolito sea agua destilada presenta, además, otra ventaja: un riesgo mínimo de incendios, a diferencia de lo que ocurre con las baterías convencionales. Y, para llevar esta posibilidad a cero, en Laufenburg los tanques de flujo de vanadio se ubicarán en un foso subterráneo justo debajo del centro de datos.
Este foso será gigante, de unos 27 metros de profundidad y 200 metros de largo, toda vez que la baja densidad energética del flujo de vanadio implica contar con millones de litros de electrolito. De hecho, esa cualidad es la que impide la extensión de este tipo de baterías a coches o teléfonos, si bien a priori no supone un problema a la hora de construir desde cero un nuevo centro tecnológico.
Así pues, Laufenburg constituirá la mayor prueba realizada hasta ahora para comprobar si las baterías de flujo pueden competir a gran escala con el ion-litio en almacenamiento de larga duración.
La puesta en marcha de estas instalaciones está prevista para el verano de 2028, como ha concretado la empresa promotora, FlexBase. Se trata de un grupo empresarial suizo de consultoría tecnológica e infraestructura sostenible, cuyo CEO, Marcel Aumer, ha destacado que se trata de "un proyecto visionario" que creará más de 300 puestos de trabajo al tiempo que ofrece "soluciones pioneras".
Y es que el calor residual generado por el centro de datos se inyectará en una red de calefacción urbana que abastece a Laufenburg y los municipios circundantes en un radio de varias decenas de kilómetros, así como a instalaciones industriales con una mayor demanda de calor, lo que por sí solo podría ahorrar alrededor de 7000 toneladas de dióxido de carbono durante los próximos 30 años.
El socio tecnológico seleccionado ha sido Invinity Energy Systems, la firma británico-canadiense responsable de la batería de flujo de vanadio más grande de Reino Unido —de 20,7 Mwh—, que está acoplada a una planta solar de la que almacena sus excedentes. Por su parte, el contratista general de la instalación será la constructora suiza ERNE Gruppe, mientras que la multinacional Equans se encargará de la ingeniería relacionada con la parte tecnológica.
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