El BCE mantiene los tipos en el 2% y admite el riesgo de más inflación y menor crecimiento

COYUNTURA ECONÓMICA

Su decisión coincide con las que han tomado estos días el Banco de Inglaterra, la Fed y el Banco de Japón

Christine Lagarde, presidenta del BCE
Christine Lagarde, presidenta del BCE | Kay Nietfeld / dpa -

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves mantener sin cambios los tipos de interés, a pesar del impacto en la inflación de la subida de los precios de la energía a causa de la guerra en Irán, de forma que la tasa de depósito (DFR) seguirá en el 2%, la de las operaciones de refinanciación (MRO) en el 2,15% y la de la facilidad marginal de préstamo (MLF) en el 2,40%.

"La guerra en Oriente Próximo ha dado lugar a un acusado incremento de los precios de la energía, impulsando la inflación y afectando al clima económico", ha señalado la entidad en su comunicado, donde subraya que las implicaciones para la inflación a medio plazo y para la actividad económica dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos, así como de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta.

"Cuanto más tiempo dure la guerra y los precios de la energía se mantengan en niveles elevados, más fuerte es el posible impacto en la inflación general y en la economía", ha advertido la entidad, admitiendo que los riesgos al alza para la inflación y los riesgos a la baja para el crecimiento se han intensificado.

En cualquier caso, el consejo de gobierno del BCE ha asegurado que sigue estando en una buena posición para navegar la actual incertidumbre, ya que la zona euro ha entrado en este período de escalada de precios energéticos con la inflación situada en niveles cercanos al objetivo del 2%, y la economía ha mostrado capacidad de resistencia en los últimos trimestres.

Seguimiento de la situación

En este sentido, ha recordado que las expectativas de inflación a más largo plazo siguen estando firmemente ancladas, aunque las posibilidades de incrementos de precios en horizontes temporales más cortos "han aumentado significativamente", por lo que realizará un atento seguimiento de la situación para determinar la orientación apropiada de la política monetaria cara al futuro.

De este modo, ha expresado su disposición para ajustar todos sus instrumentos en el marco de su mandato para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria.

Decisión descontada por los mercados

Tal y como daban por descontado los mercados, el BCE ha optado por seguir a la espera, después de detener en junio de 2025 el ciclo de flexibilización de su política monetaria, a pesar del repunte al 3% de la tasa de inflación en abril y el debilitamiento del ritmo de expansión de la economía hasta el 0,1% en el primer trimestre, un escenario cada vez más cercano a la estanflación.

La prudencia del BCE se suma a la del resto de los grandes bancos centrales, después de que el Banco de Inglaterra también haya decidido hoy no variar su tasa de referencia, fijada en el 3,75%, y ayer la Reserva Federal de Estados Unidos acordara mantener el precio del dinero en un rango objetivo del 3,50% al 3,75%. Por su parte, el Banco de Japón dejó el martes estable su tasa de referencia en el entorno del 0,75%.

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