Bruselas plantea la posibilidad de fijar un tope al precio del gas por la guerra en Oriente Medio

ATAQUE A IRÁN

Von der Leyen estima en 3.000 millones de euros el coste de los sobreprecios de la energía pagados por Europa desde el inicio del conflicto

Von der Leyen ante el pleno del Parlamento europeo
Von der Leyen ante el pleno del Parlamento europeo | MATHIEU CUGNOT / PARLAMENTO EUROPEO

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha defendido este miércoles ante el pleno del Parlamento Europeo que el diseño actual del mercado eléctrico funciona, pero se ha mostrado abierta a tomar medidas que contengan los precios en el contexto actual de guerra en Oriente Medio y ha apuntado la posibilidad de fijar un tope al precio del gas.

"En general, el diseño actual del mercado ha dado resultados y existe un apoyo generalizado al sistema actual. Sin embargo, es crucial que reduzcamos el impacto en el coste cuando el gas fija el precio de la electricidad", ha razonado, en su intervención ante los eurodiputados reunidos en Estrasburgo (Francia), durante un debate para preparar la próxima cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE que tendrá lugar los días 19 y 20 de marzo en Bruselas.

La jefa del ejecutivo comunitario asegura que se está viendo ya el impacto de la guerra en Oriente Próximo sobre los precios de la energía, pero ha defendido que gracias a las medidas de los últimos años Europa es hoy "menos dependiente" de las importaciones fósiles que antes y está dando sus frutos la decisión de "diversificación".

"Esto no significa que estemos inmunizados contra los golpes sobre los precios. Los precios de la energía son mundiales", ha descrito Von der Leyen, para después asumir que, se tomen las medidas que se tomen, mientras la Unión siga importando combustibles fósiles de regiones "inestables", el bloque seguirá siendo "dependiente y vulnerable".

Opciones a evaluar

En este contexto, ha apuntado que el ejecutivo comunitario está "preparando diferentes opciones" que presentará a los líderes en el Consejo Europeo de la próxima semana, entre las que ha enumerado "la posibilidad de subvencionar o limitar el precio del gas" y otras como lograr un mejor uso de los acuerdos de compras de energía y los contratos a largo plazo.

Así, Von der Leyen ha admitido la presión que sufren los hogares y empresas europeas por el alza de los precios y se ha comprometido a "ofrecer alivio ya" para buscar soluciones que permitan reducir sus facturas energéticas.

Además de abordar el análisis del diseño del mercado, la presidenta de la Comisión Europea ha apuntado otras áreas de actuación y ha asumido que las "tarifas de la red eléctrica son un asunto delicado". Añadió que las tarifas son necesarias para invertir en redes más numerosas y más inteligentes, pero, al mismo tiempo, "hay margen para aumentar la productividad de las redes, de modo que se desperdicien menos energías renovables".

Finalmente, en lo que a impuestos y tasas se refiere, Von der Leyen ha señalado que se trata de un asunto de "competencia nacional", pero ha considerado que hay "margen de maniobra", habida cuenta de que existen muchas diferencias en los porcentajes con que cada estado miembro grava su energía.

3.000 millones, precio de la dependencia

La jefa del ejecutivo comunitario ha recalcado que la energía "siempre tiene un precio" y los aumentos desde el estallido de la guerra en Oriente Medio alcanzar el 50% en el caso del gas y el 27% en el petróleo. Si lo traducimos a euros, los diez días de guerra ya han costado a los contribuyentes europeos 3.000 millones de euros adicionales en importaciones de combustibles fósiles", ha alterado, para después zanjar: "Es el precio de nuestra dependencia".

En todo caso, la alemana ha reivindicado la capacidad de Europa para resistir porque cuenta con fuentes de energía "locales" en las renovables y la nuclear; si bien ha avisado de que sería un "error estratégico" apostar por "abandonar" la estrategia energética europea a largo plazo o plantear recuperar las compras a Rusia.

"Nos haría más dependientes, más vulnerables y más débiles. Por lo tanto, debemos mantener el rumbo de nuestra estrategia a largo plazo. Aunque podamos ser más pragmáticos e inteligentes en su implementación, la dirección a seguir es la correcta", ha zanjado.

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