El FMI advierte sobre las graves consecuencias de los daños a infraestructuras energéticas en el Golfo
ATAQUE A IRÁN
Georgieva recomienda a los bancos centrales vigilar la evolución de la situación económica y subir tasas si se dispara la inflación
Los daños que han sufrido algunas infraestructuras energéticas en el área del Golfo por el actual conflicto es una de las principales causas que va a llevar al Fondo Monetario internacional (FMI) a revisar sus previsiones de crecimiento en el ámbito mundial, según ha indicado hoy la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva en su discurso de apertura de las reuniones de primavera del fondo que se celebrarán la próxima semana en Washington.
Georgieva ha puesto como ejemplo de estos daños los ataques contra el complejo de gas natural licuado de Ras Laffan, en Qatar, que produce el 93% del GNL del Golfo y que tardará entre tres y cinco años en recuperar su capacidad completa. "Incluso nuestro escenario más optimista implica una revisión a la baja del crecimiento", ha señalado la directora del FMI.
El desarrollo del conflicto, con el actual frágil alto el fuego acordado por Estados Unidos e Irán, marcará la envergadura de las consecuencias económicas, pero el FMI ya ha advertido de que las economías sufrirán subidas de precios en los productos relacionados con la energía, incertidumbre en las expectativas de inflación y efectos en las condiciones financieras de los mercados.
Las proyecciones de inflación tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos ya se han elevado en el corto plazo, aunque todavía mantienen sus previsiones en el largo. "Sabemos que, con el tiempo, una parte significativa del impacto se disipará, dejándonos en un nuevo equilibrio", ha indicado Georgieva.
Ante esta compleja situación, el FMI ha pedido a los gobiernos que no actúen de manera unilateral imponiendo controles a los mercados, lo que "solo" supondría "echar más leña al fuego". Por el contrario, ha instado a mantenerse alerta para poder actuar de acuerdo a las necesidades de la crisis.
"Esperar y observar"
"Por ahora, conviene esperar y observar, mientras los bancos centrales enfatizan su compromiso con la estabilidad de precios, pero mantienen la calma, con una mayor disposición a actuar si su credibilidad se ve comprometida", ha afirmado la directora del FMI. Sin embargo, si "las expectativas de inflación amenazan con desestabilizarse y desencadenar una costosa espiral inflacionaria, los bancos centrales deberían intervenir con firmeza mediante aumentos de tasas".
Con una reducción del flujo diario de petróleo del 13% y de gas natural licuado (GNL) de hasta el 20%, los efectos de la crisis contarán con fuertes perturbaciones en la economía mundial que, sin embargo, afectarán en mayor medida a los países cercanos a los puntos de conflicto y a los que dependen de las importaciones de energía.
Hambre para 45 millones de personas
En su discurso, Georgieva también ha apuntado que las interrupciones en la oferta provocan consecuencias en cadena para la población mundial y, ante los problemas en las cadenas de suministro, la seguridad alimentaria de 45 millones de personas puede tambalearse, incrementado la cifra de personas en riesgo de pasar hambre hasta 360 millones en todo el mundo.
Además, el FMI ha calculado que en el corto plazo el organismo internacional aumentará entre 20.000 y 50.000 millones de dólares su balanza de pagos para apoyar a los países que lo necesiten.
Respecto a este aviso, Kristalina Georgieva ha indicado que "este rango sería mucho mayor de no ser por la sólida formulación de políticas de muchas economías emergentes de mercado, incluidas algunas de las más grandes, a lo largo de las décadas", y ha añadido que el FMI cuenta con "con los recursos suficientes para afrontar esta perturbación".
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