La Región
Añorar lo que no se sufrió
Aunque siendo un país aconfesional, sin poder evitar sus orígenes eclesiásticos, todavía las capillas, los santuarios, las iglesias y los sitios de culto reúnen a sus lobos disfrazados de ovejas; y no solo para rezar por una justicia divina o para celebrar algún funeral hipócrita. No. Aquellos que parecían buenos pastores cuando disponían del poder público, ya fuera del redil, se doctoraron en su nuevo catecumenado pagano de acciones maléficas, disfrazadas de avaricia bajo la imagen de santa corruptela. Falsos dioses a los que, durante miles de años, se les dio culto, bajaron a los infiernos de la falsedad, la corrupción y la ignominia por abrazarse a su propio ego. Magnánimas proposiciones políticas acabaron quemadas y oliendo a azufre en los estercoleros de las instituciones públicas, como suele ocurrir en las esferas dogmáticas.
Jesús Sánchez Ajofrín
(Albacete)
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