Piden en la COP30 cambiar el sistema económico para avanzar en la lucha contra el cambio climático

nuevo modelo

Un consorcio mundial de expertos liderado por la Universidad de Melbourne propone un alivio a la deuda soberana, reformas fiscales y un cambio de las normas comerciales

COP30
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Un consorcio mundial de expertos liderado por la Universidad de Melbourne (Australia) han presentado un informe en la Cumbre del Clima para plantear una serie de reformas al sistema económico mundial que ayudarían a cerrar las "brechas" entre los objetivos críticos de clima y biodiversidad y los objetivos económicos.

En concreto, han pedido impulsar un alivio de deuda soberana, ya que los calendarios de pago de dicha deuda provocan que muchos países desarrollen una dependencia de los ingresos a corto plazo procedentes de materias primas para poder cumplirlos. Esto ocasiona, señalan, la expansión de plantaciones, minas y pozos petrolíferos en ecosistemas previamente intactos, lo que a su vez desplaza a las comunidades tradicionales.

En este sentido, han admitido que ya existen iniciativas que persiguen el alivio de la deuda y que pueden ofrecer a los países un margen de maniobra fiscal para poder regular la producción de materias primas y así apoyar la protección de los bosques. Sin embargo, estas iniciativas han sido demasiado lentas y a juicio de los autores carecen de la ambición necesaria.

Por otro lado, la investigación pone el foco en cómo el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Fiscal Internacional es una oportunidad "histórica" para crear un sistema tributario internacional para el desarrollo sostenible. En concreto, podría ser el marco que sirva para reorganizar la distribución global de los derechos tributarios y aumentar la transparencia financiera.

Asimismo, podría ayudar a democratizar la formulación de políticas tributarias, combatir las prácticas tributarias abusivas y, en última instancia. De forma paralela, también insta a los gobiernos nacionales a promulgar las reformas fiscales que tanto se necesitan. Entre otros, cita propuestas como el impuesto al patrimonio propuesto por Brasil en el marco de su liderazgo del G20, y que "podría generar entre 200.000 y 500.000 millones de dólares anuales".

A su vez, los expertos han reclamado que se lleve a cabo una revisión de las normas comerciales, que en la actualidad "refuerzan el poder político y económico" de los comerciantes mundiales de materias primas a expensas de los productores locales y "socavan la autoridad" de los gobiernos nacionales para controlar las prácticas perjudiciales para el medioambiente.

Por esta parte, ha definido como "vía prometedora" los movimientos emergentes que buscan reorientar las políticas comerciales agrícolas para pasar a regímenes que prioricen los sistemas alimentarios sostenibles, los pequeños agricultores y los ecosistemas resilientes.

Captura de carbono

En líneas generales, el estudio muestra las "brechas" en los planes nacionales presentados para la COP30. En especial, identifica una "brecha territorial" y otra "forestal". La primera refleja la "enorme discrepancia" que a juicio de los científicos existe entre la dependencia de los gobiernos de la tierra para alcanzar sus objetivos de mitigación de carbono y lo que realmente es factible que lleven a cabo.

La segunda demuestra la diferencia entre los compromisos mundiales para detener la deforestación y la degradación forestal para 2030 y los probables resultados de las promesas de los países. Con respecto a la "brecha territorial", la investigación menciona que los países tendrían que destinar algo más de 1.000 millones de hectáreas de tierra --una superficie mayor que la de Australia-- a la captura de carbono para alcanzar sus objetivos.

Esto supondría algo más en comparación con el informe sobre el déficit de tierras de 2022. Además, habría que tener en cuenta que gran parte del ahorro prometido tardaría décadas en materializarse y que el hecho de utilizar tal cantidad de tierra a la captura de carbono pondría en riesgo tierras cruciales para la supervivencia de grupos marginados como los pueblos indígenas, las comunidades locales y los pequeños agricultores.

Con respecto a la segunda, la "brecha forestal", los científicos han remarcado que hay una "importante" diferencia entre las promesas que asumieron hace dos años en la COP30 en lo que se refiere a la detención y reversión de la deforestación y la degradación forestal para 2030 y el resultado probable de los compromisos que se están debatiendo ahora en la COP30.

"El informe muestra que la tasa anual de deforestación a nivel mundial seguiría siendo de cuatro millones de hectáreas en 2030, con otros 16 millones de hectáreas de bosques degradados, lo que representa una brecha forestal de 20 millones de hectáreas", han denunciado los autores.

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