El sector inmobiliario australiano atrae una nueva ofensiva de compras de EEUU
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El fondo Warburg Pincus eleva hasta los 1.300 millones de euros su apuesta por Ingenia, un grupo residencial y turístico que ya ha rechazado dos ofertas y que acaba de embarcarse en su propia expansión
El capital estadounidense vuelve a poner el foco sobre una cotizada australiana. Ingenia Communities, uno de los principales propietarios y operadores de comunidades residenciales y parques vacacionales del país oceánico, se encuentra en el centro del interés del fondo norteamericano Warburg Pincus, que ha depositado hasta tres ofertas por ella en menos de un mes.
El interés reside en que Ingenia no es una promotora convencional. Con una cartera inmobiliaria que ronda los 1.850 millones de euros entre viviendas, villas, cabañas y parcelas, más de dos tercios de su actividad se concentra en comunidades residenciales en las que la compañía tiene la propiedad del terreno y los residentes pagan por ocuparlo, lo que genera ingresos recurrentes. Pero, además, cuenta con una reserva de suelo que le permitiría desarrollar unas 8.800 viviendas, de modo que proyecta oportunidades de crecimiento de cara a los próximos años.
De ahí que a principios de este mes tantease a la empresa con una propuesta de 2,93 euros por título, lo que situaría el valor de la empresa ligeramente por encima de los 1.100 millones de euros. La negativa de Ingenia fue respondida con una subida de casi veinte céntimos por acción, hasta los 3,11 euros, que de nuevo fue rechazada, lo que motivó una nueva alza hasta los 3,23 euros. Con esta valoración en el entorno de los 1.300 millones de euros, el consejo de administración ha pasado de oponerse inmediatamente —como en las anteriores ocasiones— a comunicar que está estudiando la oferta antes de formular una recomendación a sus accionistas.
De compradora a comprada
La operación supone, además, un giro poco habitual. Ingenia acaba de pasar de compradora a potencial comprada. El pasado 26 de agosto había alcanzado un acuerdo para adquirir Peet, otra compañía residencial australiana, mediante una combinación de efectivo y acciones. La transacción pretendía ampliar de forma sustancial su reserva de suelo y reforzar su posición en vivienda, con una cartera adicional de proyectos que Ingenia aspiraba a incorporar progresivamente a su propio modelo, pero Warburg Pincus quiere detener ese movimiento.
Por tanto, su propuesta está condicionada a que la compra de Peet no siga adelante, de modo que el consejo de Ingenia se enfrenta ahora a dos caminos muy distintos: ejecutar el crecimiento que acaba de presentar al mercado o explorar una venta completa de la compañía en efectivo. Peet, por su parte, ha recordado que el acuerdo firmado en agosto continúa vigente y mantiene por ahora su calendario para someterlo a sus accionistas a comienzos de diciembre.
En todo caso, la última propuesta continúa siendo no vinculante. Warburg Pincus pretende acceder a información detallada de la compañía antes de formular eventualmente una oferta definitiva y ha pedido que Ingenia responda antes del 2 de octubre sobre las condiciones para avanzar en ese proceso, que podría prolongarse entre seis y ocho semanas según los cálculos del fondo estadounidense.
En este escenario, ante la sucesión de ofertas, la cotización de Ingenia se ha disparado y acumula una subida superior al 30% en septiembre. Aun así, sus títulos cerraron este martes en 2,93 euros, todavía un 10% por debajo de la oferta planteada por Warburg Pincus, pero lejos de los 3,62 euros que llegaron a alcanzar en este último año.
Interés en Australia
Esta ofensiva llega pocos días después de que otro gigante estadounidense del capital privado, Blackstone, tratara de hacerse con IDP Education, otra cotizada australiana, y elevara también su propuesta después de un primer rechazo. En aquel caso, el consejo volvió a decir no a una oferta cercana a 700 millones de dólares australianos.
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