España recuerda a las víctimas del nazismo y a los miles de deportados españoles en los campos de concentración

MEMORIA DEMOCRÁTICA

José Luis Villaverde, referente en la recuperación de la memoria de los deportados españoles, en una entrevista con La Región Internacional, alude a la necesidad de mantener vivo el recuerdo frente al olvido

En la imagen homenaje a la victimas en el campo de concentración de Neuengamme y José Luis Villaverde en círculo
En la imagen homenaje a la victimas en el campo de concentración de Neuengamme y José Luis Villaverde en círculo | Gobierno de Asturias

Cada 5 de mayo, España conmemora el "Día de Homenaje a los españoles víctimas del nazismo", una fecha instaurada por el Consejo de Ministros el 26 de abril de 2019 para recordar a los españoles deportados y fallecidos en los campos de concentración, nazis así como a todas las víctimas del nazismo.

La jornada coincide con la liberación de Mauthausen, de la que este año se cumple el 81 aniversario. Este campo fue el principal destino de los deportados españoles, ya que cerca de tres cuartas partes de los más de 9.500 enviados a los campos nazis pasaron por él, en su mayoría tras ser detenidos mientras combatían junto al ejército francés o integrados en compañías de trabajadores en el exilio.

Aunque otros campos fueron liberados previamente —como Auschwitz— o en fechas muy próximas, como Neuengamme, liberado el 3 de mayo, Mauthausen se ha convertido en el gran símbolo de la deportación española.

El objetivo de esta conmemoración es honrar la memoria de las víctimas, reconocer su papel en la defensa de la libertad y la democracia e integrar su recuerdo en la conciencia colectiva. Pero también, cada vez con más fuerza, se plantea como una advertencia ante los riesgos del presente. Como explica José Luis Villaverde, miembro de la directiva de la amical d Neuengamme “se trata de una convocatoria de memoria y de vigilancia ante quienes banalizan o incluso niegan lo ocurrido”.

Villaverde, investigador y divulgador, lleva años trabajando en la recuperación de las biografías de los deportados asturianos, una labor que ha permitido poner nombre y contexto a muchas de estas historias. “Durante décadas fue un tema prácticamente desconocido en España”, señala, al tiempo que recuerda que “no hablamos de algo lejano, eran vecinos, personas concretas con nombres y apellidos”.

En Asturias se contabilizan cerca de 200 deportados, algunos de ellos procedentes de concejos como Llanes, Ribadesella o Cabrales. “Había paisanos de Nueva, de Quintana o del propio Llanes. Eran gente de aquí, y sus historias forman parte de nuestra memoria colectiva”, apunta.

José Luis Villaverde a la derecha de la imagen
José Luis Villaverde a la derecha de la imagen | Gobierno de Asturias

Villaverde participaba recientemente en los actos del 81 aniversario de la liberación de varios campos nazis en Alemania. En su último viaje asistió a diferentes homenajes, entre ellos el celebrado en el antiguo campo de Wöbbelin, donde se recordó a las víctimas de una de las marchas de la muerte.

También participó en un acto en Neustadt, en la bahía de Lübeck, en memoria de las cerca de 7.000 víctimas del hundimiento de los barcos Cap Arcona y Thielbek, entre las que había deportados de diferentes nacionalidades, incluidos españoles. El acto central tuvo lugar en el memorial de Neuengamme, en Hamburgo, con la presencia de autoridades y supervivientes.

“Estos encuentros sirven no solo para honrar a las víctimas, sino también para reflexionar sobre hasta dónde puede llegar la capacidad humana para perpetrar el mal”, explica Villaverde, quien destaca el carácter internacional de estas conmemoraciones, en las que participan delegaciones de distintos países europeos.

En este sentido, advierte también de la situación actual: “Existe un riesgo real de olvido o de distorsión de lo ocurrido. Hay personas que todavía niegan la existencia de los campos de concentración”. Por ello, insiste en la importancia de la educación y de las políticas públicas de memoria: “Negar lo ocurrido o no educar en ello es un atraso”.

Las amicales, surgidas en el exilio y consolidadas en España a partir de los años 60, continúan hoy desempeñando un papel fundamental en la preservación de la memoria histórica. A través de actos, investigaciones y proyectos educativos, contribuyen a mantener vivo el recuerdo de quienes sufrieron la deportación.

Gracias a este trabajo, y a iniciativas como la colocación de “piedras de la memoria” en diferentes municipios, se está logrando recuperar historias personales y devolverlas a la sociedad. “Las familias lo único que buscan es saber, recuperar esos nombres, poder cerrar heridas”, señala Villaverde.

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