Ferran Torres confiesa su morriña en París: "Lo único que no me puedo traer es a Pedri"

MUDANZA A PARÍS

El delantero del PSG reconoce que se está adaptando bien a su nueva vida en Francia, aunque echa de menos a sus perros, la comida española y a sus antiguos compañeros

Ferrán Torres celebra un gol durante un partido entre el Paris Saint-Germanin y el Slovan Bratislava
Ferrán Torres celebra un gol durante un partido entre el Paris Saint-Germanin y el Slovan Bratislava | Europa Press

Ferran Torres afronta en París una nueva etapa profesional y personal. El delantero valenciano acaba de incorporarse al Paris Saint-Germain y, aunque asegura que su adaptación está siendo positiva, reconoce que el traslado desde Barcelona le está haciendo echar de menos algunas de las cosas que dejó atrás.

El futbolista habló de su nueva vida durante una entrevista en "El Hormiguero", donde repasó su llegada a Francia y las primeras semanas lejos de España. Entre bromas c Ferran admitió que cambiar de país no está siendo sencillo y que hay ausencias que pesan especialmente."Me estoy adaptando bien porque, al final, los futbolistas dependemos de cómo estamos en el campo y cuando estás rindiendo a un buen nivel, fuera los problemas se disminuyen", explicó el delantero, que considera que su rendimiento deportivo está siendo clave para afrontar con mayor tranquilidad el cambio.

Sin embargo, la mudanza de Barcelona a París está poniendo a prueba esa adaptación. "Esta semana ha sido muy dura, porque estoy en plena mudanza de Barcelona a París", reconoció Ferran, que todavía está terminando de instalarse en su nueva ciudad.

Entre todo lo que ha dejado en Barcelona, hay una persona que el futbolista echa especialmente de menos: Pedri. La amistad entre ambos se ha convertido en uno de los vínculos que Ferran no puede trasladar a su nueva vida en Francia."Lo único que no me puedo traer es a Pedri y ya lo estoy echando de menos", afirmó entre risas. Una frase que refleja la dimensión más personal del cambio de club y de país, más allá de los focos y de la exigencia deportiva.

Ferran también ha reconocido que echa de menos a sus perros y la comida española. Son pequeños elementos de la vida cotidiana que adquieren un significado especial cuando se está lejos de casa y que forman parte de la particular "morriña" del futbolista.

Ferrán Torres durante su visita esta semana al Hormiguero
Ferrán Torres durante su visita esta semana al Hormiguero | Europa Press

El francés, otro reto en París

La adaptación también pasa por el idioma. Ferran ha comenzado a dar clases de francés para desenvolverse mejor en su nueva vida, aunque no oculta que se trata de una de las partes más complicadas de su aterrizaje en París.

"Es muy difícil", reconoció sobre el idioma. Aprender francés se suma así a los retos de una etapa en la que el futbolista debe acostumbrarse también a un nuevo vestuario, otra ciudad y unas rutinas diferentes a las que tenía en Barcelona.

En el terreno de juego, sin embargo, el comienzo está siendo positivo. El rendimiento deportivo le está ayudando a integrarse en el PSG y, como el propio delantero reconoce, cuando las cosas funcionan sobre el césped, también resulta más sencillo que las dificultades de la vida fuera del campo pasen a un segundo plano.

En París, Ferran Torres se ha reencontrado además con Luis Enrique, el técnico con el que coincidió en la selección española y que ahora vuelve a dirigir su carrera desde el banquillo del PSG.El delantero destacó especialmente la personalidad del entrenador y su manera directa de comunicarse con los jugadores. "Si tiene que decirte algo, te lo va a decir, sea bueno o malo", aseguró durante la entrevista.

Ferran considera que esa franqueza es una de las principales virtudes de Luis Enrique. "Es algo a lo que los futbolistas no estamos acostumbrados porque nos regalan los oídos", explicó, antes de destacar su fidelidad a sus principios y a las personas que forman parte de su entorno.

Ferrán Torres con la camiseta del PSG
Ferrán Torres con la camiseta del PSG | Europa Press

Entre París y la morriña

La nueva aventura francesa llega después de una etapa de gran protagonismo para Ferran Torres. Ahora, en el PSG, el valenciano afronta el reto de consolidarse en uno de los grandes clubes europeos mientras construye una nueva vida lejos de España. París es su presente, pero Barcelona sigue muy presente en su día a día. Sus perros, la comida española, sus antiguos compañeros y, especialmente, Pedri forman parte de esa lista de cosas que no caben en una mudanza.

El futbolista comienza así a descubrir que cambiar de país no consiste únicamente en hacer las maletas. También implica aprender un idioma, acostumbrarse a nuevas rutinas y asumir la distancia de aquello que hasta hace poco formaba parte de su vida cotidiana.

Mientras avanza su adaptación al PSG, Ferran Torres intenta encontrar ese equilibrio entre la ilusión por lo que comienza y la nostalgia por lo que ha dejado atrás. Una morriña que, por ahora, tiene nombres muy concretos: Pedri, sus perros y el sabor de España.

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