José Iglesias, un ourensano anarquista

Biografías

Sobrevivió a los campos de concentración de Francia, a la deportación a la Alemania nazi y ya de vuelta en España, a 17 días de torturas policiales en Cataluña y a una condena a muerte que le fue conmutada por 30 años de prisión. Murió en Ourense a los 96 años

José Iglesias, un ourensano anarquista
José Iglesias, un ourensano anarquista | Archivo personal de Lois Pérez Leira

Nacido el 26 de agosto de 1916 en Lobios, José Iglesias Paz vino al mundo en una comarca rural del interior ourensano marcada por la economía de subsistencia, la estrechez campesina y el goteo constante de la emigración gallega. En aquel pueblo de la Baixa Limia, donde las familias sobrevivían entre el minifundio y los oficios tradicionales, transcurrió su infancia ayudando en la sastrería de su padre y repartiendo las cartas de sus vecinos.

Esa labor de cartero rural no solo le otorgó un conocimiento temprano del territorio y de su gente, sino que despertó en él una vocación por el servicio postal que intentaría perfeccionar años más tarde.

Sin embargo, el destino inevitable de la Galicia rural de la época terminó por arrastrarlo lejos de su tierra natal. Con apenas 18 años, buscando el sustento que Lobios no podía ofrecerle, emigró a las minas de potasa de Sallent, en Cataluña, para reunirse con su hermano. En la cuenca del Llobregat descubrió la fuerza del movimiento obrero y el ideario libertario, afiliándose en 1935 a la CNT y a las Juventudes Libertarias, de las que llegó a ser secretario.

Cuando estalló el golpe militar de julio de 1936, mientras preparaba las oposiciones a cartero en clases nocturnas, cambió los libros por el fusil y se integró como repartidor sanitario en la Columna Tierra y Libertad, combatiendo en los frentes de Talavera, Toledo, Ávila y, posteriormente, en la toma de Belchite tras la militarización de su unidad en la 153 Brigada Mixta. Durante la contienda también enfrentó las tensiones internas en el bando republicano, rescatando a su hermano de una checa comunista tras los Hechos de Mayo de 1937 y chocando con Santiago Carrillo durante su paso por el Servicio de Censura Militar.

El fin de la guerra inició un calvario de décadas. Cruzó a Francia en La Retirada de 1939 y sobrevivió a los campos de concentración de Saint-Cyprien y Argelès, sufriendo la explotación en las minas de Lourdes y la deportación a la Alemania nazi dentro del Servicio de Trabajo Obligatorio para fabricar munición. Tras la capitulación del Eje, regresó a Francia para integrarse en los grupos de acción de la CNT. En 1948 cruzó clandestinamente los Pirineos como delegado de la sección jurídica libertaria para coordinar el apoyo a los presos en Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza. Detenido en Terrassa en 1950, sobrevivió a 17 días de torturas en la jefatura de policía y a una condena a muerte que le fue conmutada por 30 años de prisión, condena que cumplió en la Modelo de Barcelona y en El Dueso.

José Iglesias, un ourensano anarquista
José Iglesias, un ourensano anarquista | Archivo personal de Lois Pérez Leira

Puesto en libertad vigilada en 1961, regresó a una Galicia en la que la presión policial le impedía conservar cualquier empleo municipal en localidades como Lugo, Vilalba o Vilagarcía. Esta persecución lo empujó en 1972 a un segundo exilio a Suiza junto a su esposa Pilar Rodríguez y su hijo Jorge. Tras obtener el asilo político en Lugano, trabajó como albañil y almacenero mientras mantenía viva su militancia anarquista. Ya consumada la transición española, regresó definitivamente a Ourense en 2003 para reencontrarse con la CNT galaica y volcarse en las jornadas de memoria histórica hasta su fallecimiento el 10 de junio de 2006; cerrando así el ciclo vital que había comenzado noventa años atrás en las montañas de Lobios.

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