El presidente de Ceuta desvela que Moncloa le pidió "que no llamara más" para advertir de la crisis migratoria

EMIGRACIÓN

Asegura que la secretaria de Estado de Seguridad denegó su petición de declarar la emergencia nacional menos de 24 horas antes de que se produjese la avalancha

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas | Gabriela Sardá Núñez

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha desvelado que sus advertencias sobre la situación que se cernía sobre la ciudad autónoma no solo fueron minimizadas por Moncloa, sino que llegaron a ser directamente desoídas, hasta el punto de pedirle que dejara de llamar porque se estaba poniendo "muy pesado".

Asimismo, ha puesto en conocimiento público que el 27 de julio, tres días antes de la avalancha, ante la creciente presión migratoria que estaba soportando Ceuta, trató —sin éxito— de contactar con el presidente, Pedro Sánchez, pero fue redirigido hacia su gabinete. "No pasa nada, esto es una tormenta de verano, está todo controlado. Marruecos colabora y, por tanto, aquí no hay ningún problema", ha trasladado de sus conversaciones con Madrid los días previos.

Además, le aseguraron que no era necesario que continuase llamando, pues la delegación del gobierno en Ceuta contaba con toda la información necesaria.

En esos días previos a la avalancha humana, como ha revelado Vivas, pidió a la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, la declaración de emergencia nacional, un refuerzo policial y la creación de un mando único para coordinar la respuesta institucional. De acuerdo con su versión, la responsable le pidió 24 horas para estudiar la solicitud y, un día después, le trasladó que no se daban las circunstancias para hacerlo. "Esto fue el miércoles por la tarde y el jueves por la mañana Ceuta estaba invadida", ha censurado.

No fue la única vez que hizo esa petición. Al repasar su cronología, ha recordado que el 27 de julio también lo trasladó durante el transcurso de una reunión en la Delegación del Gobierno, pero la sensación con la que se quedó fue de que sus interlocutores creían que la situación "no era para tanto". "Me ponían mala cara", ha explicado.

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