NUEVO DESARROLLO
Arabia Saudí recalibra su gran apuesta por el esquí
NUEVO DESARROLLO
Arabia Saudí presentó en 2022 una de las apuestas más llamativas de su estrategia turística: crear un gran destino de montaña capaz de ofrecer esquí al aire libre en pleno desierto. Nieve, hoteles de lujo, residencias, restauración y deportes de aventura se daban la mano en la tarea de seducir al visitante para mantener el flujo a lo largo de todo el año, pero los cuatro años que han pasado han servido para poner el ambicioso proyecto en pausa.
El proyecto nació con cifras a la altura de la ambición. El fondo soberano saudí, propietario de la compañía que desarrollaría Trojena, calculó entonces que el complejo podría recibir 700.000 visitantes anuales y albergar a unos 7.000 residentes en 2030, generar más de 10.000 empleos y aportar alrededor de 800 millones de dólares a la economía del país. Y, dentro de ese plan, la primera fecha clave era 2026: antes de que concluyera el año estaría comenzando a recibir a los primeros viajeros. Tres años después, los Juegos Asiáticos de Invierno situarían este enorme desarrollo construido prácticamente desde cero en el escaparate internacional.
En los últimos compases de 2026, queda claro que el calendario ha cambiado. Las olimpiadas asiáticas encontraron a principios de este año una nueva sede en Kazajistán, coincidiendo con la revisión de algunas de las obras más importantes del gigantesco proyecto saudí. En concreto, se rescindió el contrato para construir tres presas, un gran lago artificial y una de las estructuras arquitectónicas centrales del complejo, a pesar de que un tercio de las obras estaba ya casi ejecutado. Pendientes, no obstante, quedaban unos 2.800 millones de euros de trabajos.
Y aunque el reino no da por cancelado este desarrollo, que continúa apareciendo en la estrategia turística oficial, los avances son escasos. No existe todavía una estación abierta al público ni una oferta de pistas, remontes o forfaits, y el calendario hotelero empieza a desplazarse. Uno de los grandes resorts de lujo anunciados y que formaba parte de la primera oleada turística del complejo ve ahora sus planes de apertura pospuestos hasta 2030.
Este nuevo escenario para Trojena coincide además con una etapa distinta dentro del fondo soberano saudí, su impulsor y el principal brazo inversor de la transformación económica del país. Su estrategia para este lustro sigue manteniendo NEOM —la suma de varios megaproyectos turísticos, entre ellos, el de montaña— entre sus grandes prioridades, pero pone ahora más énfasis en la rentabilidad y la eficiencia de las inversiones. Además, después de varios años caracterizados por una expansión muy acelerada en ámbitos como la industria o las infraestructuras para así reducir la dependencia del petróleo, pretende ahora fomentar la entrada de capital privado en sus operaciones.
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