SOLDADOR DE LA NASA
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Biografía
Antonio Fernández Carnicero nació en Baños de Molgas, Ourense, en 1904. Su infancia se desarrolló en un entorno rural, un escenario que marcaría su compromiso con la gente más humilde. Estudió medicina en la Universidad de Santiago de Compostela, donde, además de forjar su carrera profesional, se politizó, lo que le llevó a alinearse con el Partido Comunista. En 1930, ya de vuelta en Ourense, compaginó su trabajo como médico de una compañía ferroviaria con la atención a pacientes en su propia consulta, al mismo tiempo que colaboraba en la edición del periódico obrero El Soviético.
Con el estallido de la Guerra Civil, la vida de Fernández Carnicero cambió drásticamente. Al ser un conocido militante comunista, fue perseguido por los falangistas y tuvo que huir a Portugal para salvar su vida. Después de una breve estancia en un campo de concentración en Francia, logró exiliarse en México en 1937. Allí reconstruyó su vida profesional y familiar, estableciéndose como médico y reuniéndose con su esposa, María Bouzas Pérez, y sus dos hijos.
A pesar de su militancia comunista, Fernández Carnicero se integró de forma activa en la comunidad de exiliados gallegos en México, que en su mayoría tenían una orientación galleguista. Su historia personal es un claro ejemplo de cómo la identidad gallega y la lucha contra el franquismo unieron a personas de diferentes ideologías en el exilio.
Uno de sus lazos más fuertes fue con Luis Soto Fernández, una figura clave del galleguismo y cofundador de la revista Vieiros. Su amistad quedó documentada en fotografías y colaboraciones. Además, Fernández Carnicero contribuyó económicamente al primer número de Vieiros, una de las publicaciones más emblemáticas de la diáspora gallega en México, dirigida por intelectuales como Soto y Florencio Delgado Gurriarán.
Su compromiso con la causa gallega se reforzó con su participación en la directiva del Patronato de la Cultura Gallega en México, una institución que se convirtió en un pilar para la preservación de la identidad gallega en el exilio. Esta colaboración, lejos de la confrontación ideológica, demuestra cómo el sentimiento de pertenencia a Galicia fue un punto de encuentro que trascendía las diferencias políticas.
Después de la muerte de Franco, en 1978 Fernández Carnicero pudo regresar a España de visita, de modo que visitó su tierra natal antes de fallecer en México en 1997. En Baños de Molgas es una personalidad desconocida.
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