Valente, un poeta del mundo

Biografías

Fue reconocido con premios como el Príncipe de Asturias de las Letras y el Nacional de Poesía y, aunque pasó sus últimos años fuera, sus cenizas fueron trasladadas a Ourense para cumplir su última voluntad de descansar en su querida ciudad natal

José Ángel Valente
José Ángel Valente | Archivo personal de Lois Pérez Leira

José Ángel Valente Docasar, una de las voces más altas, complejas y singulares de la literatura española de la segunda mitad del siglo XX, nació el 25 de abril de 1929 en la ciudad de Ourense. Su pertenencia a esta provincia no es un mero dato administrativo en su biografía, sino una raíz profunda y un territorio sentimental que condicionó toda su sensibilidad poética.

Criado en el seno de una familia de la burguesía local, creció en un Ourense que funcionaba como un auténtico núcleo cultural, marcado por la tradición de la Xeración Nós y el grupo de intelectuales de posguerra. En esas calles rodeadas por la niebla y el río Miño, el joven Valente descubrió sus primeras lecturas y la musicalidad de la lengua gallega; elementos que dejarían una huella indeleble en su memoria y que más tarde aflorarían tanto en sus ensayos como en su propia producción lírica en gallego. Valga de muestra su poemario Sete cántigas de alén.

Tras estudiar el bachillerato en su ciudad natal, se trasladó a la Universidad de Santiago de Compostela para comenzar la carrera de Derecho, que finalmente abandonaría para licenciarse en Filología Románica en la Universidad Complutense de Madrid.

En la capital española entró en contacto con los escritores de la llamada Generación del 50, como Jaime Gil de Biedma o Claudio Rodríguez, y obtuvo un rápido reconocimiento al ganar el prestigioso Premio Adonáis en 1955 con su primer libro, A modo de esperanza. Sin embargo, Valente pronto se distanció del realismo social dominante en la época para buscar una poesía entendida como método de conocimiento y exploración de la realidad oculta.

Ese mismo año comenzó un largo exilio voluntario que lo llevó a trabajar como profesor y traductor para organismos internacionales en Oxford, Ginebra —donde residió más de dos décadas— y París. A pesar de la distancia física, el cordón umbilical con sus orígenes ourensanos se mantuvo intacto a través de constantes regresos e intercambios epistolares.

Reposa en Galicia

Su obra evolucionó de forma radical hacia la denominada "poesía del silencio", un estilo fragmentario y esencial influido por la mística y la cábala, plasmado en libros memorables como La memoria y los signos o Tres lecciones de tinieblas. Reconocido con galardones de la máxima relevancia como el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1988 y el Premio Nacional de Poesía en 1993, pasó sus últimos años en Almería, atraído por la desnudez de su paisaje desértico.

José Ángel Valente
José Ángel Valente | Archivo personal de Lois Pérez Leira

Tras su fallecimiento en Ginebra el 18 de julio de 2000, cumpliendo con su última voluntad, sus cenizas fueron trasladadas de regreso a Galicia para descansar definitivamente en el cementerio de San Francisco, en su querida ciudad de Ourense, cerrando así el círculo de una vida que siempre permaneció ligada a su tierra natal.

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