Protesta frente a la UE para no cambiar el gas ruso por el de Estados Unidos

"No se puede cambiar del vodka al bourbon y esperar que se te pase la borrachera; en algún momento hay que dejar el alcohol y empezar a beber agua", advierte Greenpeace

Protesta de Greenpeace frente al Consejo de la UE
Protesta de Greenpeace frente al Consejo de la UE

Un grupo de activistas de Greenpeace se han dado cita en el exterior del edificio del Consejo de la UE, mientras se daba luz verde al veto sobre el gas ruso a partir de 2027, para advertir de que esta decisión no puede conllevar ahora una dependencia del gas estadounidense.

Con dos muñecos hinchables gigantes que representaban al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, los participantes en la protesta han pedido liberar a Europa de "los tiranos".

Protesta de Greenpeace frente al Consejo de la UE
Protesta de Greenpeace frente al Consejo de la UE

"Es fantástico ver esta prohibición, tan necesaria, del gas ruso y que algunas de las sanciones temporales se hagan permanentes, pero la UE no debe simplemente sustituirlo con gas de otros tiranos", ha advertido el activista de Greenpeace para la UE Thomas Gelin, partidario de que se adopten "energías limpias" en vez de sustituir unas importaciones por otras. "No se puede cambiar del vodka al bourbon y esperar que se te pase la borrachera; en algún momento hay que dejar el alcohol y empezar a beber agua", ha sentenciado.

El veto

En concreto, la Unión Europea acordó hoy comenzar a aplicar un veto sobre las importaciones de gas ruso al territorio comunitario gradualmente a partir de 2027, una medida que solo contó con la oposición de Hungría Eslovaquia —que ya han anunciado que la recurrirán—, mientras Bulgaria se abstuvo.

Comenzará a aplicarse a principios de 2027 en el caso del gas natural licuado y en otoño del mismo año en lo que a la llegada de gas por gasoducto se refiere; un período de transición que limitará el posible impacto de esta decisión en el precio del producto. "A partir de hoy, el mercado energético de la UE será más fuerte, más resiliente y más diversificado", ha destacado el ministro de Energía de Chipre como portavoz del país que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la UE, al tiempo que ha celebrado "un paso importante" hacia "una unión energética autónoma".

En el marco de este acuerdo, la UE también ha decidido imponer una obligación de que los Estados verifiquen la procedencia del gas antes de autorizar su entrada, a fin de evitar que recursos de Rusia puedan introducirse en el mercado comunitario a través de terceros países. El catálogo de sanciones ante incumplimientos comienza en 2,5 millones de euros en el caso de personas físicas y en 40 millones si se trata de empresas. A estas multas habría que sumar un mínimo del 3,5% del volumen de negocio anual total mundial de la empresa o del 300% del volumen de negocio estimado de la transacción.

Con todo, el reglamento aprobado hoy prevé una salvaguarda para volver a conectarse al gas ruso "en caso de declaración de emergencia" o si la seguridad del suministro "se ve seriamente amenazada en uno o más países de la UE", momento en el cual se podrá suspender la prohibición de importación durante un máximo de cuatro semanas.

El visto bueno de los Veintisiete era el último paso pendiente para romper con todas las compras de gas ruso después de la aprobación de esta medida en la Eurocámara con 500 votos a favor, 120 en contra y 32 abstenciones. El gas ruso sigue representando el 13% de las importaciones de la Unión en 2025, frente a las importaciones de petróleo ruso, que supusieron menos del 3% en 2025.

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