El resultado final de las elecciones en Reino Unido confirma el hundimiento de los laboristas
ELECCIONES
La dura derrota en las elecciones regionales de Gales y en las municipales inglesas abren el debate sobre la continuidad de Keir Starmer como primer ministro
El Partido Laborista del primer ministro británico, Keir Starmer, ha sufrido una enorme derrota en las elecciones municipales parciales celebradas el jueves en Inglaterra, donde ha vencido con claridad la formación populista de derechas Reform UK, mientras que en las regionales en Escocia y Gales, se han impuesto fuerzas nacionalistas. Starmer anunció ayer que no dimitiría, a pesar de estos malos resultados y de algunas voces que cuestionan su figura en su propio partido.
Especialmente dolorosa para los laboristas ha sido la pérdida del gobierno en Gales después de 27 años, desde el inicio de el autogobierno en el país. La formación independentista Plaid Cymru obtiene una gran victoria al ganar 43 de 96 escaños, a solo seis de la mayoría absoluta, mientras que Reform UK irrumpe con 34 diputados. Por su parte, los laboristas pierden 35 escaños para quedarse en 9, mientras que los conservadores bajan hasta siete. La líder del Partido Laborista de Gales, Eluned Morgan, dimitió del cargo al asumir su responsabilidad en la derrota.
En Escocia, las elecciones fueron ganadas nuevamente por el Partido Nacional Escocés (SNP), que obtuvo 58 escaños de un total de 129, y parece encaminarse a su quinto mandato consecutivo. Los laboristas han quedado en tercera posición con 17 escaños, empatados en número de representantes con Reform UK. Los conservadores escoceses obtuvieron 12 escaños y se vieron superados por los 15 de los verdes.
En la recta final del escrutinio de las municipales en Inglaterra, el Partido Laborista de Starmer también ha obtenido muy malos resultados, al igual que los conservadores de Kemi Badenoch. El gran beneficiado vuelve a ser Reform UK, liderado por Nigel Farage, que ha obtenido grandes triunfos en antiguos bastiones laboristas y conservadores del norte y el centro de Inglaterra.
Con el escrutinio superando el 96%, en términos absolutos el ganador de las elecciones es Reform UK, con el 27% de los votos, mientras que los conservadores obtienen el 20% y los laboristas se quedan en un exiguo 15%. El partido de Starmer pierde el control de ciudades que había gobernado tradicionalmente como Sunderlarnd, Barnsley o Gateshead y pierde la mayoría que ostentaba en Birmingham, una ciudad que gobernaba desde hace 14 años y que ahora presenta un panorama electoral atomizado y no queda claro quien podrá gobernar.
Discrepancias entre los laboristas
Los malos resultados de los laboristas han alentado el debate sobre el liderazgo de Keir Starmer. La número dos del partido, Lucy Powell, ha reconocido que hace falta "cambiar el paso" tras los pobres resultados de esta semana, pero ha defendido a capa y espada al máximo dirigente de la formación en medio de la lluvia de críticas que exigen su dimisión.
"No tengo ganas de escuchar nada más sobre las especulaciones sin freno de las últimas semanas. Tenemos que ponernos manos a la obra", ha manifestado Powell en una entrevista este sábado con la cadena BBC donde ha repudiado la mera posibilidad de plantear abiertamente un debate sobre la continuidad de Starmer.
"Daríamos el pistoletazo de salida a un debate molesto y sin fin", ha contemplado antes de asegurar que en el partido Laborista "no habrá OPAs hostiles" para arrebatar el cargo a Starmer. El partido, no obstante, tiene que "reflexionar, escuchar y prestar atención" a los cambios que le ha pedido el electorado, "pero también apoyar a Keir como líder de un solo equipo".
Frente a esta postura, Clive Betts, uno de los diputados laboristas más veteranos, ha comparecido también ante los micrófonos de la BBC con una postura radicalmente contraria. A su juicio, el pueblo ha perdido la confianza en Starmer y hace falta un cambio de liderazgo tras unos resultados electorales "devastadores" y marcados por el ascenso del ultranacionalismo.
O Starmer continúa y el Partido Laborista pierde "por goleada" en las próximas elecciones, o Starmer decide quedarse y una "batalla interna" aleja al público y podría provocar una derrota electoral, o Starmer reconoce "por el bien del país" que "tiene que dimitir" en un "futuro no muy lejano", ha planteado Betts.
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