La experiencia en el extranjero del joven barcelonés Álex Marco y su retorno a casa: "Me volveré a marchar, sin duda"

ENTREVISTA

Con solo 22 años, Álex Marco Díaz dejó Barcelona para pasar un verano en Brighton. Lo que iba a ser una breve estancia se convirtió en una experiencia de años entre Inglaterra y Francia, que transformó su visión del mundo y de sí mismo. Ahora, tras su retorno, reflexiona sobre la dificultad de reincorporarse a un país que, asegura, aún no sabe cómo aprovechar el talento joven que regresa.

El joven catalán vivió durante algún tiempo en Francia
El joven catalán vivió durante algún tiempo en Francia | La Región Internacional

Álex Marco Díaz tenía solo 22 años cuando dejó Barcelona con la idea de pasar un verano en Brighton. Pero lo que empezó como una breve estancia para mejorar su inglés acabó convirtiéndose en una experiencia de años entre Inglaterra y Francia que transformó su manera de ver el mundo y de entenderse a sí mismo. Tras su retorno, reflexiona sobre el difícil encaje en una España que, asegura, aún no sabe cómo acoger ni valorar el talento joven que vuelve.

¿Qué te llevó a salir de España y establecerte en el extranjero?

La idea de salir de España surgió cuando tenía 22 años con la intención de aprender inglés. En principio solo iba a pasar un verano. Fue a través de un contacto que me decidí por ir a Brighton, una ciudad costera en el sur de Inglaterra. El primer mes fue mágico, viví en un “hostel” y conocí personas maravillosas, una de ellas fue Adelin, uno de mis mejores amigos actualmente.

¿Y después que pasó?

Tras el primer mes, pasando por tres trabajos distintos en hostelería - uno de ellos en un restaurante donde trabajé 48 horas en 3 días - estuve a punto de rendirme, hasta que encontré una cocina que se convirtió en mi familia a lo largo de un año. Gracias al poder de la amistad y a la suerte de encontrar un lugar ideal decidí quedarme y vivir la experiencia durante 14 meses.

¿Cómo resultó tu experiencia profestional en Inglaterra y Francia ?

Fue muy distinta. Tras el primer año en Inglaterra aprendí como trabajaba un restaurante y a lo largo de un año pasé de preparación de platos y limpieza de cocina a organizar el equipo entero cada mes y realizar entrevistas con el jefe para la selección de nuevo personal. Gracias a otros contactos familiares pude establecerme en el norte de Francia. Estudié cada día francés una media de 7 horas diarias. A los 3 meses encontré una oferta en el sector de atención al cliente para la segunda empresa de bicicletas más importante del país. Me contrataron y con mi coche cargado fui al sur a por mi nuevo trabajo. Era la primera vez que trabaja en atención al cliente. No es un trabajo fácil ya que puede volverse monótono, pero era estimulante el hecho de poder hablar francés y vivir en mi piso tranquilo.

Alex en sus años en Inglaterra
Alex en sus años en Inglaterra | La Región Internacional

¿Qué otro tipo de trabajos desempeñaste?

En Inglaterra donde más trabajé fue en el sector de la hostelería (camarero, chef, friegaplatos e incluso en una discoteca algunas noches). La cuestión ahí es el tipo de vida que quieras tener. Me quisieron contratar como técnico de sistemas de seguridad en una empresa B2B, algo así como la parte técnica de atención al cliente. El salario era bueno (unas 2.000 libras y poco) y ofrecía múltiples ventajas, pero preferí trabajar en un restaurante familiar donde sabía que el salario sería la mitad, pero estaría con paisanos y me sentiría como en casa en un ambiente distendido. No por falta de adaptación, pero por comodidad y por estrategia. Son amigos y contactos a los que puedo volver y con los que puedo contar cuando quiera.

En Francia tuve mucha suerte. Realicé mi primer trabajo en atención al cliente para el mercado español en el sector de las bicicletas. Para mí fue muy importante salir del sector de la hostelería a mis 23 años en otro país extranjero. Aprendí lo que era un trabajo más formal.

Me hablas de Frodo y Sam ¿Cómo se parece tu experiencia de emigración y retorno a ese viaje épico?

La comparación con la narrativa épica de la trilogía se basa en la evolución personal y el cambio de perspectiva que uno vive. Sales siendo un joven sin idiomas, sin mundo. Haces amigos, aprendes muchas lecciones, te replanteas la vida como la conocías, te enfrentas a los peligros de exponerte a lo desconocido, arriesgas, sufres, te enamoras y llenas la mochila de experiencias que jamás pensabas que vivirías. Frodo tenía a Sam, yo tenía siempre mi guitarra y mi música. Podía expresar mis sentimientos a través de mi música como forma de terapia.

El retorno es curioso. ¿Cómo vuelves a casa tras conocer el mundo que hay fuera? Cuando uno se mueve aumentan las oportunidades. Más cosas pueden suceder cuando uno está en movimiento. Además, existe el valor añadido de ser extranjero, como un plus de valentía que es valorado si haces el esfuerzo de integrarte en la cultura del país. Has visto tanto que tu ciudad natal ya no te aporta esa excitación. Todo es lo de siempre, hay pequeñas cosas que cambian, pero son eso, pequeñas. Uno se plantea lo que se estará perdiendo, empieza a comparar y debe sopesar que tiene más importancia: la cotidianidad y seguridad de lo conocido o la aventura por conocer.

Durante una estancia en Berlín
Durante una estancia en Berlín | La Región Internacional

¿Cómo cambió tu percepción de España mientras vivías fuera? ¿Qué cosas empezaste a ver de forma diferente?

En el extranjero conocí otras culturas que incluso siendo europeas (Inglaterra estaba con los inicios del Brexit) eran muy diferentes sobre todo a nivel social. Veía España con ojos diferentes. Mientras agradecía la calidez humana y el estilo de vida de mi país, había aspectos que me costaba asimilar de nuevo. Sentía que España seguía anclada a un pasado. Formas de funcionar y de entender la calidad profesional estáticas. España siempre ha sido mucho del que dirán y lo que piensen los demás. En Inglaterra (especialmente en Brighton) no se respiraba esa sensación. Hay temas tabús aquí, temas que siguen teniendo regusto a un régimen vivido (por ejemplo, ocupar un cargo X y tener tatuajes sin que eso suponga un crimen para la empresa). Hay una propensión a mantener un orden jerárquico ligado a la experiencia profesional y a lo que pone en un currículum. En Francia e Inglaterra hay barreras ya superadas donde prima la calidad de la persona, una especie de creencia en los instintos, un impulso visceral en el que se confía. Obviamente esto es solo una percepción y podría relacionar mi experiencia con factores como la oportunidad, la edad y la suerte.

¿Qué sentiste al volver?

Al principio de volver sentí felicidad, seguridad. Volví porque echaba de menos mis círculos sociales y familiares. Sin embargo, con el paso de los meses empecé a platearme si había hecho lo correcto. El mundo seguía ahí y yo me lo estaba perdiendo. ¿Cuánta gente interesante había conocido? ¿Cuántas historias nuevas había encontrado? ¿Qué lugares había descubierto? Eran muchas las preguntas y me contrariaba la comodidad de mi hogar y la pérdida de aventura. A nivel social mis amigos jamás entenderían del todo lo que yo viví, por muchas palabras que usara ¿cómo expresas partes del corazón que han quedado esparcidas? Para ellos yo había sido valiente, para mí había sido solo yo, pero con una comprensión del mundo abismal y ni siquiera había salido de Europa. Lo que para ellos era un logro, para mí ya era normal, solo una experiencia más de la vida.

¿Fue difícil reinsertarte en el entorno profesional o social en tu ciudad?

A nivel profesional vuelve a chocar la forma en que funciona el sistema. Salarios bajísimos con condiciones desalentadoras. Exceso de candidatos aplicando para un puesto. Procesos de selección eternos. Apariencias que hay que mantener. Valoración inexistente de tu experiencia en el extranjero. Incluso envidia o recelo por tus capacidades adquiridas durante años. Uno vuelve con amplitud de miras, se da cuenta que todos somos humanos conviviendo en un mundo lleno de normas que moldean la personalidad con la intención de apagar el fuego que brilla en cada ser. Las convenciones pierden relevancia y fluyes con una perspectiva que aquellos que no han vivido lo que tú, no alcanzan a comprender jamás del todo.

El joven catalán, Alex Marco Díaz
El joven catalán, Alex Marco Díaz | La Región Internacional

Hablas de que Barcelona era la misma, pero tú ya no ¿Qué aspectos de tu identidad cambiaron tras vivir fuera?

Todo cambió. Todo lo que crecí en el extranjero, jamás podría haberlo hecho de quedarme. La evolución personal es tan grande que no hay palabras para describirlo. Es algo que se adquiere, pero no se puede explicar. Las palabras pueden narrar las experiencias, pero no pueden hacerte sentir lo que aprendí con la misma intensidad con la que lo viví. Aprendí lecciones vitales, aprendí del amor, del esfuerzo, del sacrificio. Aprendí lo que es mirar a un futuro con posibilidades. Aprendí que siempre hay un camino, que hay luz si uno rompe con el conocimiento impuesto de forma implícita, luz de diversos colores e intensidades. Comprendí que todo es cuestión de querer. Que lo único que te frena de descubrir nuevos horizontes eres tú y el contexto que te rodea. Aprendí a ser dueño de mis virtudes, pero sobre todo de mis flaquezas. En el viaje al mundo exterior tal vez lo más valioso es como redescubres tu interior.

¿Crees que España tiene herramientas reales para facilitar el retorno de talento joven?

Creo que España ha evolucionado mucho en poco tiempo. Yo comencé mi aventura en 2016. Ahora en el 2025 España ha sabido adaptarse mejor y ha abierto más sus puertas al mundo exterior y su funcionamiento. Aun así, el talento joven es algo que España tiene mucho por aprender. La fuga de cerebros o jóvenes en general es un problema. Si no invertimos en nuestro potencial, jamás lo tendremos. Si no somos capaces de valorar y arriesgar por el impulso que los jóvenes tienen desperdiciaremos oportunidades y crearemos generaciones de individuos que seguirán amando un país que los infravalora. ¿Cuánto potencial tenemos en España de artistas, o jóvenes con ideas empresariales de diversa índole que debido al estatismo imperante se frustran y malviven en un sistema que, en vez de explotar la novedad y el progreso, los acomoda en la austeridad regente del “no arriesgar”? Avanzamos lentos, pero nos olvidamos que la fuerza del cambio está en la juventud.

¿Te planteas volver a marcharte?

Volveré a marchar, sin duda. A pesar de que han pasado los años y ya no tengo 22 como cuando partí de “la Comarca”, debo marchar. Hay mucho por descubrir y si no lo hago yo, nadie lo hará por mí. Me gustaría aprender otra lengua y eso solo puedes hacerlo viviendo en el país y practicando cada día. Estoy en la recta final de la carrera de comunicación en la UOC. Decidí estudiar de nuevo debido a la experiencia en el extranjero. Aprendí que los idiomas se me dan muy bien y que mi personalidad no conoce fronteras. Vi a lo que podía aspirar, comprendí que el tiempo pasa rápido y que, si quiero un estilo de vida distinto, o simplemente mi estilo de vida, debía formarme y avanzar. Pienso que podría encontrar un trabajo aquí en mi campo, pero sé que aprendería mucho más en otras culturas y sociedades, además el salario es un factor importante y a España le queda un trecho para poder competir con sus vecinos. Es cierto que me he vuelto a acomodar, pero para sentirme vivo de nuevo, debo romper otra vez la burbuja, debo arriesgar de nuevo. Ya no hay vuelta atrás.

Si pudieras dar un consejo a alguien que esté pensando en emigrar o en retornar, ¿cuál sería?

Si estás pensando en irte, cualesquiera que sean tus motivos, hazlo. Aprovecha que aún se puede uno mover con cierta libertad por el mundo. Atrévete y rompe con lo conocido. No tengas miedo de lo que dejas, ten miedo de no llegar a conocer lo que podrías encontrar, de no llegar a conocerte a ti en toda tu expansión.

Si estás pensando en volver, hazlo. A veces es bueno regresar para asimilar lo aprendido. Piensa que siempre podrás volver a marchar. Y recuerda que, en los momentos más oscuros, siempre habrá una luz para guiarte. “Lo único que podemos decidir es qué hacer con el tiempo que se nos ha dado”.

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