Emilio Vázquez, gasolina en vena
Entrevista
El mecánico y deportista ourensano habla de sus orígenes en las carrilanas, de cómo le cambio la vida un accidente de un amigo y de su pasión, el Citroën Zx Kit Car
Emilio Vázquez es un hombre de carreras, de esos que se le ilumina la mirada cuando escuchan o ven un coche que tiene algo especial. Nacido en una de las zonas históricas del Rally de Ourense, en Cartelle, su vida siempre ha girado en torno a coches, motos e incluso carrilanas, en la que hizo "carrera" en sus inicios.
En la pasada edición del Rally de Ourense sufrió un fortísimo accidente que dejó maltrecho su Citroën Zx Kit Car, pero "a cabezón no me gana nadie", señala, para añadir que "a final de año cuento con tener el coche en marcha de nuevo".
Porque la pasión de Emilio Vázquez por los coches y todo lo que lleve gasolina viene casi inyectada en vena. "De pequeño el rally pasaba por junto mi casa, en el pueblo siempre nos gustaron los coches y en mi familia también. Siempre tuve claro que quería dedicarme a los coches cuando era pequeño y bueno, a día de hoy lo hago con mi taller".
Esa amor por la velocidad arrastró a su padre a competir carrilanas con él hasta que con 13 años decidió dejarlo. "Fue en una carrera en Santa Cruz, me hicieron correr en la categoría de metal siendo de madera, gané y dije no compito más aquí y bueno, lo dejé" aunque reconoce que "no creas que no me gustaría volver a correr, la sensación de los descensos con las inercias es increíble, pero sí, es peligroso".
De ahí, las motos y un hecho que le marcó, el accidente de su amigo Dani Fernández. "El percance de Dani me cambió la vida a mí y a todos los de la pandilla. Creo que en ese momento cuando nos dijeron lo del atropello nos dimos cuenta de lo frágil que es todo y por mi padre mi mentalidad cambió. Nos dimos cuenta de que hay que ser felices y disfrutar, pero sin riesgo. En la carretera en cualquier momento te puede pasar algo, siempre hay que estar alerta porque mira Dani, que sin tener culpa terminó en el hospital".
Luego llegaron los rallys tras sacarse el carnet en modo express. "Saqué el teórico con 16 por el permiso de moto y el práctico con solo cinco clases. El récord de la familia lo tenía mi hermano con seis, así que había que superarlo", reconoce entre risas. Y casi sin darse cuenta, un Renault Clio para correr. "Mi padre me preguntó si quería un coche para andar todos los días, pero yo quería correr, con el Toledo de la familia a mí me llegaba, así que me lié y con la ayuda de mi familia compramos el Renault y hasta hoy, con la "enfermedad" en la sangre".
Tras el Clio, el Zx estrecho y el Kit Car, que tras el accidente volverá a la vida tras un periodo de reflexión de unos meses. "Después del golpe de Ourense quise alejarme de todo el mundillo unos meses. Al final, cuando vi que Héctor (su copiloto) se había hecho dañome desmoralicé mucho y me planteé todo, incluso deshacerme de todo lo que tengo. Sin embargo ahora empiezo a tener ganas y después de meterme con unos amigos en las carreras de "Dale Zapatilla" estoy disfrutando otra vez. La idea es tener el Zx terminado a final de año. Vamos a reconstruirlo al completo, desde el Arco a toda la mecánica, todo será nuevo. Me encantaría poder montar un equipo de competición en el que alquilar kit car como este que he fabricado yo, es algo en lo que trabajo", afirma.
El día a día
Rodeado de coches de competición, de calle y algún que otro histórico como un americano que descansa en el elevador del taller, Emilio circula en el día a día con un "Ford Focus TDCI. Al final es un modo de transporte y la verdad es que no necesito un coche grande para ir a trabajar. Para el fin de semana tengo un Bmw, pero lo uso menos. Es la versión touring, que me encanta, creo que no pasan de moda".
Aunque como amantede los coches reconoce que si viniese el genio de la lámpara y le concediese un coche de sus sueños sería "un Porsche 997 GT3, sin duda. Eso sí, creo que lo usaría en circuito y tandas, por carretera abierta no se puede hacer el cafre".
"El cliente mide más los gastos"
Con respecto al día a día en el taller, Emilio Vázquez reconoce que a pesar de la pandemia "no me puedo quejar del trabajo, sería una mentira. A nosotros no nos ha afectado por el momento, pero sabemos que vendrá el golpe. La situación es complicada y lo vemos en los presupuestos que pide la gente, todos miden mucho los gastos porque al final tienen miedo. Creo que es el momento en el que todos debemos arrimar el hombro y esforzarnos para salir adelante".
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