Dióxido de carbono y falta de ventilación, el cóctel letal en un lagar de Monterrei
ACCIDENTE MORTAL
Un vecino de Sandín (Monterrei) murió este domingo previsiblemente asfixiado mientras elaboraba vino, a raíz de los gases de la fermentación en una bodega mal ventilada
Un vecino de 63 años de la aldea de Sandín, en la parroquia de Flariz (Monterrei) fue hallado muerto este domingo a las 21,50 horas en un lagar de su propiedad, en el que se encontraba elaborando vino. La causa de la muerte está pendiente de ser confirmada por la autopsia, pero todo hace indicar que murió asfixiado tras inhalar dióxido de carbono (CO2), un gas que se genera en grandes cantidades durante el proceso de fermentación alcohólica de la uva y que, unida a la previsible falta de ventilación suficiente en el espacio, acabó siendo mortal.
El fallecido vivía en Sandín junto a su madre, una persona de avanzada edad, quien dio la voz de alarma tras haber transcurrido más de una hora desde que su hijo salió en dirección al lagar, ubicado muy cerca del domicilio común. Tras recibir el aviso, un vecino se desplazó hasta la bodega, en la que halló el cuerpo inmóvil del hombre junto al lagar, una construcción que se emplea para prensar la uva y que se conserva en muchos hogares de la comarca de Monterrei, tierra de gran tradición vitivinícola.
Tras dar aviso al servicio de emergencias 061, con la ayuda de varios vecinos sacaron al hombre al exterior y trataron de reanimarlo sin éxito. A su llegada al lugar, el personal sanitario tan solo pudo confirmar su fallecimiento.
Medición del interior
Hasta Sandín se desplazaron también efectivos de la Guardia Civil y bomberos de Verín. Estos últimos realizaron mediciones en el interior del lagar y comprobaron que la concentración de oxígeno en el espacio del suceso era de tan solo el 10%, un valor totalmente insuficiente y que explicaría el fallecimiento.
La noticia de la muerte de su vecino ha causado un profundo “shock” en Sandín, una aldea en la que su población se encuentra estas semanas, al igual que el resto de la comarca, afanada con las labores propia de la época de la vendimia. Vecinos del lugar definen al fallecido como “un tipo coñecido, que colleitaba as patacas para a veciñanza e que se levaba ben con todos”.
“A falta de osíxeno non se percibe, cómpre ventilar”
Tras el trágico suceso registrado en Sandín, el director técnico de la Denominación de Origen Monterrei, Miguel López, recuerda el peligro invisible que entraña la acumulación de dióxido de carbono generado durante la fermentación del vino en espacios cerrados o mal ventilados.
López remarca que el proceso químico de elaboración implica una rápida pérdida de oxígeno: “É un proceso no que se consume o osíxeno e se provoca CO2, que é tóxico para a xente e conleva un risco grave”. Una de las mayores trampas de este gas en las bodegas y lagares tradicionales es su carácter inodoro: “Esta falta de osíxeno non é algo que se perciba, non cheira como o gas”, por lo que puede producir una “muerte dulce”, al provocar la pérdida del conocimiento de forma inadvertida.
En plena campaña vendimia en la comarca, el experto insiste en no bajar la guardia: “Hai que extremar as precaucións ao máximo, sobre todo a ventilación”, señala, recomendando mantener puertas y ventanas abiertas.
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