El brote de ébola en la República Democrática del Congo supera los 200 muertos y preocupa por su posible expansión

SIN RESPUESTA A TRATAMIENTOS

La OMS advierte de que la cepa Bundibugyo, sin vacunas ni tratamientos específicos y con una tasa de mortalidad de hasta el 50%, dificulta el control del brote en la RDC, donde la violencia, los desplazamientos y la falta de recursos sanitarios están acelerando su expansión

Trabajadores sanitarios con trajes de protección realizan labores de desinfección en Bunia, capital de la provincia de Ituri en la República Democrática del Congo.
Trabajadores sanitarios con trajes de protección realizan labores de desinfección en Bunia, capital de la provincia de Ituri en la República Democrática del Congo. | Europa Press

El brote de ébola detectado en la República Democrática del Congo (RDC) ya ha provocado más de 200 fallecidos y cerca de 900 casos sospechosos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que advierte de graves dificultades para contener la propagación en la provincia de Ituri, epicentro de la epidemia.

Se trata de una variante poco habitual del virus, la cepa Bundibugyo, que no responde a los tratamientos ni a las vacunas actualmente disponibles, lo que complica la respuesta sanitaria y ha encendido las alertas de la comunidad científica internacional.

Una variante menos conocida y sin tratamiento específico

La cepa Bundibugyo del virus del ébola fue identificada por primera vez en 2007 en Uganda y no es la más letal del género, pero sí presenta una tasa de mortalidad elevada, de entre el 30% y el 50%. A diferencia de otras variantes como el ebolavirus Zaire —el más agresivo, con una letalidad de hasta el 90%—, no existen vacunas ni terapias específicas aprobadas para esta versión del virus.

Los expertos advierten de que los test rápidos actuales, diseñados principalmente para otras cepas, pueden dar falsos negativos, lo que retrasa la detección de casos y favorece la transmisión.

Uno de los principales problemas del brote es la detección tardía. Los síntomas iniciales pueden confundirse con otras enfermedades endémicas de la región, como la malaria, lo que dificulta el diagnóstico precoz.

Además, la situación humanitaria en la zona complica la respuesta: la presencia de milicias, los desplazamientos forzados de población, la minería ilegal y la falta de infraestructuras sanitarias favorecen la expansión del virus.

La provincia de Ituri, donde se originó el brote el pasado 15 de mayo, ha sufrido recientemente intensos conflictos que han provocado el desplazamiento de miles de personas hacia campos hacinados, aumentando el riesgo de contagio.

Respuesta internacional y riesgo global bajo

La OMS ha declarado la emergencia sanitaria internacional para movilizar recursos, personal y material médico, mientras organizaciones como Médicos Sin Fronteras refuerzan su presencia en la zona con equipos sanitarios y centros de tratamiento.

Actualmente, se están habilitando instalaciones para aislar y tratar a los pacientes, así como sistemas de desinfección y control epidemiológico.

Pese a la gravedad del brote en África, los expertos consideran que el riesgo de expansión global sigue siendo bajo, incluido para Europa y España, aunque insisten en reforzar la vigilancia internacional debido a las conexiones con grandes ciudades africanas como Kinsasa.

Sin vacuna disponible a corto plazo

Por el momento, las vacunas existentes contra el ébola no son eficaces frente a la cepa Bundibugyo. Existen candidatos en fase experimental, pero los primeros ensayos en humanos no se esperan antes de seis a nueve meses.

Mientras tanto, la evolución del brote dependerá de la rapidez en la detección de casos, la capacidad de respuesta sanitaria y el control de los movimientos de población en una región marcada por la inestabilidad.

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