POSIBLE VICTORIA DEMÓCRATA
Estados Unidos comienza a sentar las bases del futuro post-Trump
POSIBLE VICTORIA DEMÓCRATA
Las elecciones legislativas de Estados Unidos se convierten en un examen para la Administración de Donald Trump y en el primer gran termómetro político de cara a las presidenciales de 2028. Los resultados determinarán el equilibrio de fuerzas en el Congreso y el margen de actuación del presidente durante la segunda mitad de su mandato.
Los ciudadanos están llamados a elegir a los 435 miembros de la Cámara de Representantes y a renovar 35 de los 100 escaños del Senado. Actualmente, los republicanos controlan las dos cámaras, aunque por una mayoría ajustada. En la Cámara baja cuentan con 218 representantes, frente a 214 demócratas y un independiente, además de dos vacantes. En el Senado disponen de 53 escaños, frente a 45 demócratas y dos independientes.
Las encuestas sitúan a los demócratas en una posición favorable para recuperar el control de la Cámara de Representantes, mientras que la disputa por el Senado presenta mayores dificultades para la oposición. Una pérdida de la mayoría en cualquiera de las dos cámaras limitaría la capacidad de Trump para impulsar su agenda legislativa y abriría la puerta a un mayor control parlamentario sobre su Gobierno.
Trump ha intensificado su presencia en la campaña para movilizar a los votantes republicanos, aunque también ha restado importancia públicamente a las consecuencias de una posible derrota. El presidente ha advertido de que vetaría los proyectos legislativos que le presentasen los demócratas y de que trataría de frenar las investigaciones que pudieran impulsar contra miembros de su Administración.
La pérdida de la Cámara de Representantes permitiría a los demócratas promover investigaciones y ejercer una mayor fiscalización sobre el Ejecutivo. Si también perdiesen el Senado, los republicanos verían reducido su margen para sacar adelante nombramientos y otras decisiones que requieren el respaldo de la Cámara alta.
La situación tendría consecuencias también para el futuro del Partido Republicano. Trump no puede optar a un tercer mandato presidencial, de acuerdo con la Vigésima Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense, por lo que el resultado de estos comicios marcará el escenario político con el que los republicanos afrontarán la sucesión en 2028.
La campaña ha estado condicionada por el desgaste de la popularidad de Trump, las preocupaciones económicas y el encarecimiento de los combustibles tras la intervención militar estadounidense en Irán. Una encuesta de Reuters e Ipsos publicada a finales de octubre situaba la aprobación del presidente en el 32%, mientras que los demócratas aventajaban a los republicanos en la intención de voto para el Congreso entre los votantes registrados.
El mapa electoral también llega transformado por la redistribución de distritos impulsada en varios estados. La iniciativa republicana para modificar las circunscripciones con el objetivo de ganar representación ha encontrado respuesta en territorios gobernados por los demócratas, que han promovido sus propios cambios.
El resultado de este martes permitirá medir hasta qué punto la estrategia electoral de ambos partidos ha surtido efecto y determinará el equilibrio de poder en Washington para los dos últimos años de la presidencia de Trump.
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