Italia sale a la calle contra la implantación del “pase covid”
Las protestas se desarrollaron principalmente en los puertos y las principales ciudades del país
Las protestas contra la obligación de mostrar el certificado sanitario para acceder al puesto de trabajo en Italia recorrieron ayer el país, en el primer día de su implantación, aunque sin llegar a pararlo, con manifestaciones en puertos y ciudades. Mario Draghi, primer ministro pero ante todo economista, no quiere que el coronavirus frene la recuperación este nuevo otoño pandémico y por eso obligó a todos los trabajadores, del sector público y privado, a presentar el certificado para entrar a sus puestos.
Desde ayer, para trabajar en una oficina, un restaurante o un taller italiano es preciso mostrar antes el conocido como “Green Pass”, que atestigua que su portador fue vacunado contra la covid-19, pasó la enfermedad o tiene una prueba negativa. La medida, férrea y pionera en el continente europeo, fue aceptada por la inmensa mayoría de los empleados del país, pero también suscitó la indignación de muchos, que ayer protestaron aunque sin llegar a detener Italia como prometían.
La protesta que más preocupación causaba era la de los estibadores de puertos estratégicos como Génova (noroeste), cerca de la frontera con Francia, o el de Trieste (noreste), puerta de acceso y salida para los camioneros y transportistas de Europa del Este. En este último, donde se esperaba la mayor manifestación, unos 3.000 trabajadores se movilizaron pero no obstaculizaron el paso de quienes no quisieron sumarse a la huelga, con lo que la actividad de su puerto transcurrió con normalidad, solo con algún retraso.
Únicamente su dársena cuatro permaneció clausurada porque es donde tenía lugar la protesta de los empleados, que seguirá hasta que no se revoque la medida, según anunció el líder de los trabajadores del puerto de Trieste, Stefano Puzzer. En Italia, con casi sesenta millones de habitantes, completaron la pauta de la vacuna 43,6 millones de personas, el 80,8% de la población, y 3,8 millones de trabajadores no constan entre quienes recibieron el compuesto, según datos de la Fundación Gimbe. Se trata de una cifra elevada que hacía vaticinar un viernes negro que sin embargo no lo fue en Italia. Desde la patronal de industriales, el primer día de certificado sanitario obligatorio en las empresas “ha ido bien”, según declaró su presidente, Carlo Bonomi.
Las protestas ante la obligatoriedad del certificado covid, se salpicaron por todo el territorio nacional pero no generaron grandes complicaciones, solo algunas en puertos como el de Génova, el de la capital siciliana, Palermo (sur), Ancona o Civitavecchia, próximo a Roma. Y algún que otro retraso en las líneas de transporte público de ciudades como Verona, Padua, Venecia o Milán (norte), mientras que en Florencia cientos de personas se manifestaron frente a la iglesia de Santa María Novella, en el centro de la ciudad.
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