Una jueza federal prohíbe el envío de militares a Portland

CRISIS EN EEUU

Trump quería desplegar a la Guardia Nacional para contener las protestas contra sus políticas migratorias

El presidente de EEUU, Donald Trump.
El presidente de EEUU, Donald Trump. | AARON SCHWARTZ

Un tribunal de Oregón bloqueó de forma permanente la orden del presidente Donald Trump de enviar a la Guardia Nacional a Portland para contener protestas contra sus políticas migratorias, lo que supone una derrota judicial y un precedente sobre los límites del poder presidencial. La jueza Karin Immergut determinó que la medida vulneraba la Décima Enmienda y que las manifestaciones no justificaban intervención militar, poniendo fin al intento de federalizar a 200 efectivos frente a una oficina del ICE. La magistrada señaló que la administración federal no demostró que las protestas constituyeran una rebelión ni que obstaculizaran significativamente la aplicación de las leyes migratorias y afirmó que “las interferencias ocasionales a los funcionarios federales han sido mínimas y no han impedido el cumplimiento de las leyes”.

Tanto la ciudad como el estado demandaron al gobierno federal, alegando que el despliegue se basaba en una “crisis fabricada” y que solo habría agravado las tensiones. Immergut destacó que la mayoría de las concentraciones fueron pacíficas, con solo incidentes aislados, y que la Décima Enmienda protege la soberanía estatal, impidiendo imponer control federal sin consentimiento local. Además, recordó que los intentos de federalizar tropas estatales sin autorización amenazan la relación entre autoridades federales y estatales y pueden sentar un precedente peligroso para futuros conflictos.

La decisión representa un duro golpe a la estrategia de Trump de usar fuerzas militares frente a protestas civiles

El caso Estado de Oregón contra Donald Trump es la primera resolución que analiza si el presidente puede invocar una ley federal poco usada para federalizar tropas estatales en ciudades gobernadas por demócratas. Demandas similares siguen en Los Ángeles, Chicago y Washington D.C., pero el fallo de Oregón marca un precedente clave sobre el alcance del poder presidencial en contextos de protesta civil. El fiscal general de Oregón, Dan Rayfield, calificó la sentencia como una “gran victoria”, subrayando que “la aplicación de la ley debe basarse en los hechos y no en caprichos políticos”, y el alcalde de Portland, Keith Wilson, aseguró que la ciudad seguirá defendiendo “la seguridad pública y los derechos civiles de su comunidad”.

Por su parte, la Casa Blanca no se pronunció, mientras la decisión representa un duro golpe a la estrategia de Trump de usar fuerzas militares frente a protestas civiles. El fallo también abre el debate sobre cómo los gobiernos pueden equilibrar la seguridad con los derechos civiles y plantea interrogantes sobre la intervención federal en estados gobernados por partidos opositores. Analistas destacan que la resolución podría influir en futuras políticas de respuesta a manifestaciones en todo el país, subrayando la importancia de respetar la soberanía estatal y los procesos democráticos.

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