Lula logra una remontada histórica en Brasil y Bolsonaro pide anular las elecciones
51,78% DE LOS VOTOS
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva obtiene el 51,78% de los votos frente al 48,22% de Flávio Bolsonaro y afrontará su cuarto mandato, mientras su rival rechaza el resultado por la ampliación del horario de votación
Luiz Inácio Lula da Silva ha ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil con el 51,78% de los votos, frente al 48,22% del senador Flávio Bolsonaro, según los resultados con el 99,98% de las urnas escrutadas. El mandatario, que está a punto de cumplir 81 años, culmina así una remontada inédita en la democracia brasileña y se prepara para asumir su cuarto mandato al frente del país.
La victoria llega después de que Bolsonaro se impusiera en la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, con el 47,03% de los apoyos, frente al 45,16% de Lula. El dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) ha conseguido revertir la diferencia y superar a su rival por más de cuatro millones de votos.
Sin embargo, el resultado ha abierto un nuevo frente político. Flávio Bolsonaro se ha negado a reconocer la derrota y ha anunciado que recurrirá los resultados para pedir la anulación de los comicios, al considerar que la ampliación del horario de votación alteró el proceso electoral.
La polémica por la ampliación del horario electoral
La controversia se centra en la decisión judicial de prolongar dos horas la jornada electoral en todo el país. El juez del Tribunal Supremo Federal Cristiano Zanin autorizó la medida después de que las campañas de Lula y Bolsonaro solicitaran más tiempo para votar en distintos estados, alegando dificultades relacionadas con el transporte público y las condiciones meteorológicas.
Bolsonaro ha calificado la decisión de "inaceptable" y sostiene que impide reconocer el resultado. No obstante, el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, afirmó que la ampliación no alteró el resultado de las elecciones, aunque posteriormente reconoció que la medida generó dificultades técnicas, operativas y de seguridad.
La jornada estuvo marcada por las quejas sobre el acceso a los colegios electorales y por las dudas acerca de la aplicación de la prórroga en distintos territorios. La impugnación anunciada por el candidato derrotado añade incertidumbre al escenario político brasileño.
Lula reivindica la democracia y la soberanía de Brasil
Tras conocerse los resultados, Lula agradeció el apoyo de los jóvenes que, según afirmó, salieron a las calles para defender la democracia. También criticó el papel de las plataformas digitales durante la campaña y denunció lo que considera una injerencia exterior en la política brasileña, en referencia al respaldo del presidente estadounidense, Donald Trump, a su rival.
"Esta es una derrota de la mentira y el negacionismo", afirmó el mandatario, que defendió que Brasil no es "el patio trasero de nadie". Pese a la dureza de sus declaraciones, Lula adoptó también un tono conciliador y aseguró que gobernará para todos los ciudadanos.
"Una vez ganadas las elecciones, ya no tenemos adversarios, gobernaré para los 215 millones de brasileños", manifestó.
La campaña estuvo marcada por las acusaciones de corrupción, la preocupación por el coste de la vida y la seguridad ciudadana, así como por las tensiones entre Lula y el entorno de Jair Bolsonaro. El presidente estadounidense Donald Trump había expresado su apoyo a Flávio Bolsonaro, mientras que Lula denunció que las medidas comerciales y las presiones procedentes de Washington buscaban influir en la contienda.
Un cuarto mandato con dificultades parlamentarias
La victoria supone un nuevo hito en la trayectoria política de Lula, que llegó por primera vez a la Presidencia en 2003, después de destacar como dirigente sindical metalúrgico durante la dictadura militar brasileña. Sus dos primeros mandatos estuvieron marcados por programas sociales que contribuyeron a reducir la pobreza y la desigualdad.
Tras abandonar el poder en 2011, regresó a la Presidencia en 2023, después de imponerse a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022. Su trayectoria también ha estado marcada por los escándalos de corrupción vinculados a los gobiernos del PT y por su paso por prisión entre 2018 y 2019, tras una condena posteriormente anulada por motivos procesales.
En esta nueva etapa, Lula tendrá que afrontar dificultades económicas relacionadas con el endeudamiento público y familiar, además de las demandas de una población preocupada por el coste de la vida. Aunque su Gobierno ha registrado avances en la reducción de la pobreza y el desempleo, el crecimiento económico no ha alcanzado los niveles de sus primeros mandatos.
A las dificultades económicas se suma un Congreso con una importante presencia de fuerzas conservadoras, que puede complicar la aprobación de sus iniciativas. El resultado de la primera vuelta ya había evidenciado la fortaleza parlamentaria del Partido Liberal de Bolsonaro y de otras formaciones de derecha.
La victoria de Lula también tiene repercusiones internacionales, al frenar el avance de las fuerzas conservadoras en parte de América Latina y marcar un revés para los dirigentes extranjeros que respaldaron a su rival. Mientras varios líderes regionales han felicitado al presidente brasileño, la impugnación de Bolsonaro anticipa una etapa de fuerte oposición política.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
MANIFESTANTES EN EL GOBIERNO
Histórico vuelco en Serbia: Aleksandar Vucic reconoce su derrota frente a la lista de los estudiantes
Lo último
PLANES EN OURENSE
Agenda | ¿Qué hacer en Ourense hoy, lunes 26 de octubre?
CULTURA EN LA DIÁSPORA
La cultura tradicional del noroeste español se abre paso en Stuttgart