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UN CENTENAR DE INVESTIGADOS
Al menos dos agentes de Policía han resultado heridos durante los disturbios racistas registrados en Belfast, en Irlanda del Norte, desencadenados tras el apuñalamiento de un hombre que sufrió graves lesiones, incluida la pérdida de un ojo.
El secretario de Estado para Irlanda del Norte, Hilary Benn, ha condenado los incidentes y ha atribuido la violencia a grupos de “matones encapuchados”. Según ha señalado, las protestas contra la inmigración han derivado en actos que perjudican precisamente a las comunidades que dicen defender.
Benn ha calificado los disturbios de “vergonzosos” y ha insistido en que estas escenas no representan a Irlanda del Norte. Además, ha apelado a la responsabilidad colectiva para evitar nuevos episodios de violencia en los próximos días.
Por su parte, el jefe de la Policía de Belfast, Jon Boutcher, ha asegurado que los altercados constituyen un “insulto” para la víctima del apuñalamiento y para quienes trataron de ayudarla. También ha confirmado que alrededor de 100 personas están siendo investigadas por su participación en los disturbios.
Las autoridades han reforzado el dispositivo de seguridad con la llegada de unos 200 agentes adicionales, ante el temor de que la violencia pueda extenderse durante las próximas noches.
Mientras tanto, este viernes ha comparecido ante un tribunal el principal sospechoso del ataque, identificado como Hadi Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años. Además de la agresión contra la víctima, también está acusado de portar un cuchillo en un lugar público y de amenazar de muerte a un trabajador del sistema sanitario británico.
La víctima, Steven Ogilvy, permanece hospitalizada con heridas graves en los ojos, el cuello y la espalda, mientras que el sospechoso continúa en prisión preventiva.
Los disturbios no se han limitado a Irlanda del Norte. En las últimas horas también se han registrado incidentes de carácter racista en varias ciudades del Reino Unido, incluyendo localidades de Escocia y la ciudad inglesa de Southampton.
El ministro principal de Escocia, John Swinney, ha condenado los altercados y ha defendido que “el racismo, el odio y la intimidación no tienen cabida” en la sociedad escocesa, haciendo un llamamiento a rechazar cualquier forma de violencia y discriminación.
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