La riada en Nepal deja ya 469 muertos y más de 1.300 desaparecidos: cuatro españoles siguen sin ser localizados

BALANCE DE VÍCTIMAS

El desastre, provocado por el deslizamiento de un glaciar en la frontera con el Tíbet, ha arrasado carreteras y puentes y mantiene en alerta a los equipos de rescate

Publicado: 28 ago 2026 - 07:39 Actualizado: 28 ago 2026 - 07:40
Vista de dron de Nuwakot (Nepal), una de las zonas afectadas por una devastadora riada repentina.
Vista de dron de Nuwakot (Nepal), una de las zonas afectadas por una devastadora riada repentina. | Europa Press

La tragedia provocada por la riada que azotó el norte de Nepal y la frontera con el Tíbet continúa agravándose. El balance provisional asciende ya a 469 personas fallecidas y 1.300 desaparecidas, mientras más de 13.000 efectivos participan en las labores de búsqueda y rescate, dificultadas por la destrucción de infraestructuras, el barro y los cortes en las comunicaciones.

A este balance se suman las víctimas registradas en el lado chino de la frontera. En conjunto, el desastre deja ya más de 500 muertos y alrededor de 1.400 desaparecidos entre Nepal y China.

Entre las personas cuyo paradero se desconoce se encuentran cuatro ciudadanos españoles, según confirmó el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. El Gobierno español mantiene el seguimiento de la situación y, por el momento, no consta que ninguno de ellos haya fallecido.

Un glaciar, el origen de la devastadora riada

El fenómeno que inicialmente fue registrado como un terremoto de magnitud 4,4 ha sido identificado finalmente por el Servicio Geológico de Estados Unidos como un deslizamiento de un glaciar, acompañado de una enorme avalancha de hielo y rocas.

La masa desprendida provocó una súbita crecida que arrasó zonas habitadas y vías de comunicación en la región fronteriza. El distrito nepalí de Rasuwa, junto al río Bhote Koshi, es una de las áreas más afectadas.

Las condiciones meteorológicas siguen complicando las tareas de emergencia. Los equipos se enfrentan a carreteras y puentes destruidos, grandes acumulaciones de lodo y problemas de comunicación, mientras continúa la búsqueda de cientos de personas cuyo paradero se desconoce.

China vigila un lago formado tras la riada

En el lado chino, las autoridades mantienen bajo vigilancia un lago de barrera formado tras el desastre. La acumulación de agua, retenida por una barrera natural de entre 40 y 50 metros de altura, podría alcanzar hasta dos millones de metros cúbicos, lo que supone un riesgo añadido ante una eventual ruptura o nuevas crecidas.

Unos 681 bomberos y rescatistas, apoyados por vehículos especializados, perros de búsqueda y drones, se han aproximado al paso fronterizo de Gyirong, prácticamente arrasado por la riada.

Científicos alertan del riesgo de nuevas riadas

La catástrofe también ha vuelto a poner el foco en el impacto del calentamiento global sobre los glaciares del Himalaya. Expertos advierten de que el aumento de las temperaturas está alterando los glaciares, la nieve, el permafrost y la estabilidad de las laderas de las montañas.

Los glaciares del Himalaya perdieron masa a un ritmo un 65% superior entre 2011 y 2020 respecto a la década anterior, según los datos citados por los científicos.

Además, los expertos han advertido de que la acumulación de escombros podría bloquear los cauces y favorecer nuevas riadas de grandes dimensiones en la zona.

La recuperación de los cuerpos también se presenta como una tarea especialmente complicada. El geólogo y alpinista español Jerónimo López, conocedor de la región, ha señalado que las grandes masas de lodo, una vez depositadas y consolidadas, son muy difíciles de retirar, por lo que algunos cuerpos podrían tardar mucho tiempo en ser localizados.

Mientras tanto, los equipos de emergencia continúan trabajando contra el reloj para rescatar a los supervivientes y localizar a los desaparecidos en una de las mayores tragedias registradas en esta zona del Himalaya.

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