Christian Barrio cuenta en su trilogía una historia olvidada
EN LIBROS
Christian Barrio, natural de O Barco de Valdeorras, cierra el círculo de libros sobre su familia y relata la historia de un tío bisabuelo Juan fusilado durante la Guerra Civil y su bisabuelo, Domingo, liberado en el último momento por los soldados falangistas en Montefurado.
El periodista e historiador Christian Barrio acaba de publicar “Os Irmaus do Cantón”, el tercer libro de una trilogía dedicada a la memoria de su familia.
En los dos primeros volúmenes abordó la historia de la familia de su padre y en este último ha puesto el foco en la de su madre, recuperando la vida de dos hermanos protagonistas de una historia marcada por la Guerra Civil, la persecución y la supervivencia.
La historia llevaba años rondándole la cabeza. Su abuelo escuchó durante muchas noches el relato de su padre y aquella memoria fue pasando de generación en generación hasta llegar a Christian. “Sabía desde hacía años que la iba a escribir, pero quiero especificar que habla principalmente de la historia de San Vicente de los siglos XIX y XX”, explica. Aunque los protagonistas son sus familiares, y para reconstruir la historia acudió a archivos y contó también con documentación conservada por un tío.
Durante el proceso descubrió que su bisabuelo había sido el primer guarda forestal de Valdeorras, dentro de las primeras políticas forestales impulsadas durante la dictadura de Primo de Rivera y continuadas durante la República. También tuvo actividad política, sindical y vinculada al PSOE, llegando a enfrentarse a personas poderosas utilizando la ley como herramienta.
Su historia se complicó tras el golpe de Estado. Aunque no participó en la batalla de Vilamartín, el hecho de disponer de un fusil Mauser, arma utilizada por los guardas forestales, acabó convirtiéndose en una acusación. “Realmente no mató”, explica Christian.
Le recomendaron abandonar Vilamartín y regresó a San Vicente de Leira, donde tuvo el apoyo de los vecinos. Hasta que alguien de fuera dio el aviso. Entonces comenzó la huida hacia Montefurado, desde donde pretendían coger un tren hacia Ourense, convencidos de que allí todavía podían encontrar un territorio controlado por la República.
Su hermano Domingo lo acompañó en aquella fuga. aunque finalmente acabó en tragedia, salvándose uno de los hermanos gracias a una carta. “El encargado vio lo que había en la nota y dijo que no iba a fusilarlo”, relata Christian.
Su hermano, en cambio, había sido fusilado poco antes. La mujer de Juan, que era profesora, también sufrió la represión obligada a recorrer toda España para vivir. Domingo consiguió sobrevivir, pero quedó marcado para siempre por aquella experiencia que ha perdurado durante generaciones en la familia Fernández.
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