Relevo generacional en una peluquería en O Barco tras 40 años
Camilo Solarte explicó que para él es divertido ser su propio jefe tras coger el relevo de un Ovidio Fernández que dedicó 40 años de su vida a una profesión que le acabó cautivando, aunque también fue camionero, butanero e incluso plantó pinos.
El pasado 30 de junio, Ovidio Fernández cerró por última vez la Peluquería Géminis. Lo hizo tras 40 años en la profesión, las últimas tres décadas en el local situado en la calle Profesor Eloi Mira, de O Barco. Pero las puertas no se cerraron para siempre. Todo lo contrario, al día siguiente, Camilo Solarte se encargaba de recoger el testigo de este local emblemático.
Cuando tenía 26 años, Ovidio Fernández comenzó en una profesión que al principio no le gustaba mucho, según confesó, ya que antes de dedicarse al mundo del cabello trabajó como butanero, camionero, ayudante de calefactor e incluso plantó pinos. “Estuve en Vitoria un año, y para no ir de vinos con los amigos fui a echar unas horas todos los días a una peluquería”. Fue allí donde el gerente del negocio le expedió el título con el que pudo trabajar años después. De hecho, realizó el servicio militar como chófer y no como peluquero. “Con el título podías entrar de oficial, pero no quise”. Los inicios fueron casi por casualidad. Un familiar le animó a probar y, si bien los primeros pasos no fueron los mejores, terminó trabajando cuatro décadas como peluquero. Eso le permitió tener una clientela fija, cortando el pelo a padres e hijos. En el momento de comenzar su periodo de descanso, Ovidio tenía claro que el negocio debía continuar, y entre los candidatos apareció Camilo.
Fue su mujer, Pilar, quien vio con buenos ojos a este joven que quiso dar sus primeros pasos siendo su propio jefe. “Dijo que tenía que ser él, que daba el perfil. Creo que va a mantener a un gran porcentaje de la clientela”. Por su parte, Camilo comenzó por accidente en el mundo del cuidado capilar, y su familia y amigos fueron sus primeros clientes. Después pasó por peluquerías de O Barco y Barcelona antes de dar el salto a la actual, en la cual se ve sin ningún miedo ante el futuro. “Este sitio cumple el estilo de peluquería de barrio y decidí probar. Es muy divertido ser tu propio jefe, disfrutas más de lo que haces”, matizó.
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