Un castro de hace más de 2.000 años emerge en O Bolo

HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS

Las primeras excavaciones científicas en el castro de Rañalobos sacan a la luz una muralla de casi tres metros de anchura, restos cerámicos y una posible construcción destinada al almacenamiento de alimentos

Muralla prehistórica de casi tres metros descubierta por los arqueólogos en Buxán.
Muralla prehistórica de casi tres metros descubierta por los arqueólogos en Buxán. | Xeitura

El pasado más remoto de O Bolo ya revela nuevas reliquias. La existencia del denominado como castro de Rañalobos ha sido rotundamente corroborada por las excavaciones que han tenido lugar durante estos últimos días por un grupo de especialistas.

Estas intervenciones arqueológicas han sacado a la luz importantes vestigios de un monumental poblado fortificado de más de 2.000 años de antigüedad. Los trabajos también han permitido identificar en Tuxe los restos arqueológicos más antiguos documentados hasta ahora en el paraje.

El alto de Rañalobos, junto al río Bibei, escondía uno de los mayores vestigios antrópicos de toda la historia de Valdeorras. En las catalogaciones castreñas de finales del siglo XX, se referenciaba la presencia en el municipio de O Bolo de estas estructuras antiguas.

Investigadores en el entorno del castro de Rañalobos.
Investigadores en el entorno del castro de Rañalobos. | Xeitura

Constatación

La morfología y las especificidades del terreno, perteneciente a la localidad de Buxán, invitaba a confirmar lo anterior. Las inspecciones visuales y los hallazgos superficiales así lo hicieron, pero faltaban las primeras excavaciones científicas. Las prospecciones comenzaron durante este otoño, tras una iniciativa promovida por el concello de O Bolo. A casi mil metros de altitud, una decena de investigadores de Solventa Arqueoloxía descubrían nuevos preciados materiales.

Un asentamiento de más de dos milenios emerge en Valdeorras y abre una nueva ventana a sus orígenes históricos

El hallazgo más relevante es el de una muralla de casi tres metros de anchura con una estructura muy peculiar. Hay una edificación de grandes dimensiones que podría haber sido utilizada para almacenar alimentos.

Los arqueólogos han recuperado fragmentos cerámicos, algunos con llamativas estampas, motivos en forma de ese y círculos concéntricos. Estos materiales sugieren una ocupación avanzada y probablemente prolongada de la cultura castrexa en la zona, permitiendo conocer más acerca de semejantes grupos humanos prehistóricos.

Defensas

Las características de las defensas convierten Rañalobos en un enclave excepcional para investigar los asentamientos anteriores a la configuración de la villa medieval y al emblemático castillo de O Bolo.

El equipo investigador también ha iniciado el estudio de varias galerías mineras, no descartándose cierta relación con antiguas explotaciones mineralúrgicas. El enclave supone un punto de conexión del patrimonio medieval bolés con el incipiente prehistórico.

Patrimonio emergente

Las actuaciones, promovidas por el Concello de O Bolo, ejecutadas por Solventa Arqueoloxía y financiadas por la Axencia de Turismo de Galicia, buscan convertir estos descubrimientos en un recurso cultural y turístico. El objetivo que se fija el municipio de O Bolo, es el de proteger, investigar y divulgar un patrimonio que pone de relieve el potencial histórico valdeorrés.

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