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ASESINATO MACHISTA EN O BOLO
La muerte de Josefa Fariñas García no quedará en el olvido. Su fallecimiento generó una oleada de condolencias que ojalá sirviera para evitar que se repitieran hechos tan deleznables como el vivido en As Ermidas, una pequeña aldea que debería ser reconocida por su santuario, la catedral de Valdeorras, y no por sucesos violentos como el del domingo.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dejaba su apoyo a los familiares de la fallecida en las redes sociales. “Todo mi cariño a la familia y los seres queridos de la mujer asesinada en Ourense por violencia de género. Mi más rotunda condena hacia el terrorismo machista. Acabar con esta violencia estructural nos incumbe a todos”, afirmó.
El presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, además de mostrar su apoyo a la familia de la víctima, abogó por continuar con la creación de juzgados especifícos para la violencia contra la mujer. “Aínda faltan algunhas cidades pero hai avances importantes. É unha boa maneira, aparte de tódalas medidas. Xa saben que en tódolos concellos de Galicia traemos medidas dirixidas a loitar contra esta lacra”.
Las concentraciones y los minutos de silencio se repitieron ante las sedes de distintas administraciones gallegas, desde la Delegación del Gobierno o la Diputación Provincial hasta concellos como O Barco mostraron de esta manera su solidaridad y apoyo a la familia.
En el caso barquense, el alcalde, Alfredo García, advirtió de la existencia de ciertos comentarios en las redes sociales “que me molestaron profundamente”. Explicó que fueron realizados “en plan irónico” y que “é a mesma historia de sempre. A muller ten a culpa. Contra iso é contra o que hai que loitar de forma decidida”. Ya refiriéndose al caso de As Ermidas, comentó que, con seguridad, “algunha xente sabía o que pasaba nesa casa e ninguén denunciou nin puxo en mans dos servizos sociais estas situacións”.
En las calles de As Ermidas, el repartidor de pan resaltaba la amabilidad de la fallecida, quien lo invitó “a bajar al santuario”. A su vez, un vecino comentaba que “en público nunca los vimos reñir. De puertas para adentro nadie sabe. Eran reservados”. Pero también hubo quien aseguró que “el hombre era irascible”. Además, se escucharon comentarios apuntando que en estos tiempos “ya no existe la relación que había antes entre los vecinos” y que en As Ermidas, “cuando falta alguien se nota mucho el vacío”.
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