Una virgen consagrada, en la Veracruz

AÑO JUBILEO

Quedan menos de veinte días para la apertura del año jubilar y en el templo de la Veracruz hay más trasiego del habitual. Alicia González-Nicolás vive en Barcelona, pero no ha dudado en atravesar la península para ayudar con los preparativos. Está “casada con Dios” y su relación con esta iglesia de O Carballiño es de profunda devoción y magnetismo.

Alicia González-Nicolás limpiando el relicario en el templo de la Veracruz, en O Carballiño.
Alicia González-Nicolás limpiando el relicario en el templo de la Veracruz, en O Carballiño. | C.R.

Fieles y actos religiosos conviven en la Veracruz con los turistas que han aprovechado un fin de semana largo para conocer este monumento, obra de Antonio Palacios y que celebra su 175 aniversario. A unos y otros se suman algunos voluntarios que colaboran con el párroco, Jorge Juan Pérez Gallego, para lucir todo el valor arquitectónico y patrimonial durante este año santo.

Alicia está en la girola. Paño y cepillo en mano, frota con decisión el metal de un relicario recién instalado hace unas semanas. “Es nuevo, lo acaban de colocar. Aún le falta una placa, pero lo estamos limpiando poco a poco hasta que vaya sacando brillo”, explica con una gran sonrisa. Allí, en la Veracruz, se custodia un fragmento del madero de la Cruz de Cristo o Lignum Crucis desde hace 125 años.

Alicia González-Nicolás en la Veracruz.
Alicia González-Nicolás en la Veracruz. | C.R.

Ella vive en Sardañola del Vallés (Barcelona), pero no duda en cruzar los más de mil kilómetros que le separan de Carballiño. “Vivo y trabajo como profesora en Cataluña, pero esto me encanta. Recuerdo la primera vez que pasé por Ourense, iba de peregrinación hacia Santiago de Compostela y vi el río con los tres puentes… Y dije: ‘Tengo que volver’. Posteriormente me trasladé un año a vivir aquí y ahora vuelvo siempre que puedo”.

“Yo soy virgen consagrada de la diócesis de Terrassa”. Y como para rellenar el silencio de cierta sorpresa que se hace en la conversación muestra una alianza que lleva en su mano izquierda, símbolo de su matrimonio con Dios.

La alianza como símbolo

Su compromiso con la Veracruz va mucho más allá del jubileo. En la conversación, Alicia no tarda en introducir un dato que permite entender mejor su entrega total con esta parroquia, con Carballiño y con una provincia en la que no cuenta con ningún familiar: “Yo soy virgen consagrada de la diócesis de Terrassa”. Y como para rellenar el silencio de cierta sorpresa que se hace en la conversación muestra una alianza que lleva en su mano izquierda, símbolo de su matrimonio con Dios. “Algunas llevamos anillo y si se acerca un hombre, lo enseñas y le informas de tu situación, como lo harías si estás casada con cualquier otro”, comenta.

Ella es integrante del Ordo Virginum desde el año 2021 y se considera “esposa de Cristo”, una opción que se enmarca en la forma más antigua de consagración femenina dentro de la Iglesia católica.

Alicia González-Nicolás, en la Veracruz, enseña su alianza.
Alicia González-Nicolás, en la Veracruz, enseña su alianza. | C.R.

Mientras embellece el bronce matiza que, a diferencia de las religiosas, ella es seglar. “No respondes a un superior, no vives en comunidad, dependes directamente del obispo y estás casada con Cristo. ¡Es como santa Inés o santa Cecilia!”, compara como hace una buena maestra para que sus alumnos comprendan el contexto. Las mujeres que toman esta decisión son consagradas por la Iglesia y deciden no vivir en conventos o instituciones, pero a todos los efectos, son como monjas. “Tienes libertad para decir públicamente si eres virgen consagrada o no, pero somos muchas. No soy la única. En Ourense hay dos mujeres más haciendo el discernimiento y conozco en Vigo, en Santiago, en Mondoñedo y en Ferrol”, detalla e insiste en que hay vírgenes consagradas que son médicas, políticas, abogadas... “Es una vocación muy bonita”, concuye, y asemeja su situación a la de los diáconos, en el caso de los hombres, “porque es muy parecido a un diaconado, pero nosotras ayudamos, aunque no oficiamos”.

Alicia González-Nicolás: “Yo soy virgen consagrada de la diócesis de Terrassa. vivo en barcelona, pero esto me encanta”

Como maestra que es, explica de forma muy clara todo lo que conlleva su condición: su voto de castidad público, su entrega pastoral a niños y mayores o su dedicación a la oración. Cuando está en Carballiño dinamiza a un grupo de niños en la parroquia, participa en un campamento de verano y “hago catequesis incluso online desde Barcelona”. Una diferencia importante con respecto a la vida en una congregación es que ella es independiente económicamente, vive de su trabajo como profesora de un aula de apoyo y tutora de niños autistas en un centro ordinario catalán.

Su compromiso con la Veracruz es incondicional y estos días disfruta de muchas novedades. Al templo ha llegado parte del legado cedido por una comunidad que cerraba en Alemania. “Hay de todo, incluso han regalado un órgano de tubos, pero todavía no lo han traído, porque hay que desmontarlo entero”, explica Alicia ante unos retablos de madera recién colgados en el ábside, varios candelabros, cálices y vestimentas religiosas antiguas. También ese relicario que tanto abrillanta. La incorporación de este nuevo patrimonio religioso y artístico coincide con este año jubilar y con el 75 aniversario del fallecimiento de don Evaristo Vaamonde, el párroco que promovió la construcción de la Veracruz durante una visita de Palacios a la zona.

Relicario cedido a la Veracruz por una comunidad alemana.
Relicario cedido a la Veracruz por una comunidad alemana. | C.R.

Un borrón espiritual

Los actos del año jubilar arrancan el próximo 31 de octubre y se extenderán hasta septiembre. “Tengo que mirar vuelos, que luego están muy caros”, apunta Alicia, que está deseando participar y anima a acudir a la Veracruz para conseguir los beneficios de este año santo: ganar la indulgencia plenaria, -una especie de borrón espiritual para liberarse de penas y culpas-, sumarse a la conversión y peregrinar hasta este templo jubilar. “Es una oportunidad de volver a lo que todo el mundo está buscando, porque estamos llenos de cosas, pero mucha gente no es feliz y decide acercarse a Dios”. Antes de volver a abrillantar alguna de las piezas, Alicia recuerda que “la Iglesia siempre va poniendo oportunidades, solo hay que aprovecharlas y este año toca”.

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